El impacto de la violencia doméstica en los niños

Yamila Papa · 9 septiembre, 2018
Sean protagonistas o testigos de los golpes físicos y psicológicos, el impacto de la violencia en los niños es brutal. Provoca que se sientan desprotegidos y que crean que esa es la forma de solucionar los problemas cotidianos.

Cuando el padre le pega a la madre, cuando uno de los adultos de la familia golpea a sus hijos o incluso si se trata mal a las mascotas, se perjudica la salud emocional de los pequeños. En este artículo, te contaremos sobre el impacto de la violencia doméstica en los niños, un tema realmente serio y grave.

Cuál es el impacto de la violencia doméstica en los niños

La violencia doméstica o familiar es aquel acto que pone en riesgo la integridad física o la salud emocional o psicológica mediante los golpes o las amenazas.

Aquellos pequeños que son testigos de los golpes entre sus progenitores también son víctimas, debido a que viven en una casa donde la violencia es la que manda. Y no siempre hablamos de agresiones físicas, sino también emocional y psicológica, que incluso puede ser más peligrosa y dañina.

Este problema afecta a más hogares de lo que se cree; en la mayoría de los casos, comprende a un padre golpeador de la madre y, en ocasiones, también de los hijos que se ‘entrometen’ para defenderla. Sin embargo, este tipo de violencia no diferencia entre sexos, edades ni condiciones sociales.

El impacto de la violencia doméstica en los niños es completo, total y muy difícil de revertir. Como primera razón, porque afecta en el desarrollo evolutivo de los hijos en el corto, mediano y largo plazo.

Incluso puede ocasionar retrocesos en su enseñanza. De este modo, aparecen casos de pequeños que se orinan en sus camas, que no hablan o que no se pueden concentrar en la escuela como consecuencia de esto.

El maltrato psicológico en niños incide negativamente en su salud emocional.

Cómo identificar las consecuencias de la violencia en los niños

Los maestros, familiares o amigos pueden identificar cuando algo malo sucede en sus casas debido a las actitudes y el comportamiento de los pequeños. Además de las señales indicadas anteriormente, hay otras: insomnio, enuresis, falta de apetito, ansiedad, estrés, depresión, pesadillas nocturnas y, por supuesto, agresividad.

Es muy probable que el niño copie lo que ve a diario y, cuando surja algún problema con un compañero de escuela o vecino, quiera ‘solucionarlo’ a los golpes o a los gritos. ¿Por qué? Porque considera que eso es lo correcto, según el ejemplo que tiene a disposición diariamente.

Los niños que viven en una casa donde la violencia es cosa de todos los días son más vulnerables a sufrir traumas y problemas emocionales o psicológicos que aquellos que disfrutan de un hogar pacífico.

Los niños son las ‘víctimas invisibles’ de la violencia

Los pequeños incorporan todo lo que ven, oyen y presienten a su alrededor. No hace falta que los padres los golpeen o les griten para ser víctimas de lo que sucede. Incluso cuando la violencia es entre los adultos y fuera de los ojos de los hijos, estos sufren las consecuencias.

Estos pequeños acumulan en su interior sentimientos de angustia muy fuertes, los cuales se mantienen durante años y muchas veces para siempre, si no se tratan a tiempo. El impacto de la violencia doméstica en los niños puede variar según la edad:

1. Hasta los 3 años de edad

Tienen trastornos en el desarrollo, no comen lo suficiente, gritan o se irritan con facilidad. Además, experimentan ansiedad, tristeza, llantos y aislamiento.

“La violencia doméstica o familiar es aquel acto que pone en riesgo la integridad física o la salud emocional o psicológica mediante los golpes o las amenazas”

2. Entre los 3 y los 7 años de edad

Se sienten culpables por la situación y eso los lleva a comportarse de una manera diferente a lo habitual. Puede haber regresiones en sus hábitos: por ejemplo, se chupan el dedo, se orinan en la cama o no hablan bien. También pueden volverse agresivos, rebeldes, destructivos, hostiles y desafiantes.

3. Entre los 7 y los 13 años de edad

Durante esta etapa, la baja autoestima se hace presente, así como también los sentimientos de ‘odio’ hacia el adulto violento. Asimismo, el infante puede mostrarse irritable y golpear o gritar a sus hermanos menores, compañeros de escuela, primos o vecinos. Siente vergüenza por lo que debe presenciar en el hogar y cuando le preguntan, lo niega todo.

Cómo enfrentar la violencia intrafamiliar.

4. Entre los 13 y los 18 años

En plena adolescencia, la principal repercusión está relacionada a sus emociones y a la formación de su personalidad. Puede tener comportamientos delictivos, como por ejemplo robar o pelearse en la calle, y también usar drogas o beber alcohol en exceso.

Como se puede apreciar, el impacto de la violencia doméstica en los niños va más allá de lo que ven o escuchan en casa. Esta lamentable situación puede modificar su forma de solucionar los problemas y de relacionarse con quienes le rodean a lo largo de su vida.

Patró. (2005). Víctimas de violencia familiar: Consecuencias psicológicas en hijos de mujeres maltratadas. Anales de Psicología. https://doi.org/10.6018/27071 Sala Musach, I., Hernandez Alonso, A. R., Ros Guitart, R., Lorenz Castañe, G., & Parellada Esquius, N. (2010). Violencia doméstica: Preguntar para detectar. Atencion Primaria. https://doi.org/10.1016/j.aprim.2009.04.007