El amor de una madre es único

Lorena González 23 mayo, 2018
¿Te has preguntado alguna vez cómo las madres pueden sentir algo tan intenso hacia sus hijos? Es, precisamente, un sentimiento tan puro y natural que muchas veces escapa de nuestra propia comprensión.

Cuando somos pequeños, muchas veces nos cuesta entender el amor tan grande que nos tienen nuestras mamás. Es un sentimiento que simplemente nos parece natural, pero no comprendemos. A medida que crecemos, nos damos cuenta de que el amor de una madre es único y es capaz de superar cualquier otro sentimiento en el mundo.

Este entendimiento llega en algún punto, sobre todo si somos mujeres y contamos con la suerte de ser mamás en algún momento de nuestras vidas. Justo en ese momento nos damos cuenta que no existe nada en el mundo como el amor de una madre y empezamos a entender cómo se han vivido todo este tiempo nuestras mamás.

El amor de una madre es único y nunca olvida

Hasta que somos madres, no creemos muchas cosas. Por ejemplo, nos parece imposible que ellas siempre puedan recordar tantas cosas de nuestras vidas o las de nuestros hermanos.

Sin embargo, más adelante nos damos cuenta de que es real. Al parecer, a cada madre le incorporan un dispositivo al momento del nacimiento de sus hijos que les permite almacenar y recordar cada una de las cosas que van pasando en sus vidas.

Asimismo, cada madre es única e incomparable. El amor de una madre por sus hijos siempre será igual, tan fuerte y tan grande que es capaz de superar todos los obstáculos que se puedan presentar con tal de ver a sus hijos felices.

Aunque muchas veces griten, peleen y regañen por demás, no existe en el mundo alguien que nos pueda amar igual a como lo hace la mujer que nos dio la vida.

No existe nada más fuerte y único que el amor de una madre.

Amor a primera vista

Cuando te conviertes en mamá, te das cuenta de que el amor a primera vista sí existe. E incluso antes de tener a tu hijo contigo, serás capaz de amarlo más que a nadie en el mundo. Es un sentimiento que nace de manera instantánea, casi como si activaran un interruptor en tu alma y no lo desactivaran jamás.

Porque además de ser único, el amor de una madre es para toda la eternidad. Se trata de una conexión perfecta  que no se podrá deshacer jamás. Es en este momento de nuestras vidas cuando sabemos que seríamos capaces de hasta dar la vida por nuestros hijos, si eso tuviera que pasar.

“El amor de la madre significa dicha, paz, no hace falta conseguirlo ni merecerlo”
—Erich Fromm—

El amor de una madre es incondicional

 

Toda mamá es capaz de ofrecer amor a sus hijos sin importar cómo sean ellos y las condiciones por las que tengan que pasar. No hace falta que lo hijos se ganen el amor de la madre, esto es algo que se presenta de manera natural. Y mientras que aumenta el número de hijos, el amor aumentará también, para que todos puedan sentir esa seguridad que este ofrece.

Uno de los miedos más grandes de una mujer cuando va a ser madre, es que no sabe si podrá sentir ese amor de mamá. No obstante, es algo tan natural que el mismo bebé, desde el propio vientre de la mujer empieza a enseñarle desde un primer momento: no se puede amar a nadie más de la misma forma o con la misma intensidad.

El pequeño empieza así a ocupar espacios que eran totalmente desconocidos por la misma mujer, hasta darse cuenta de que no hace falta aprender a amar y a cuidar a un hijo. La naturaleza nos demuestra  que ser madre es un paquete instintivo y completo que simplemente hay que aprender a disfrutar.

El amor de una madre es incondicional y siempre estará, en toda la vida.

Fuente inagotable de seguridad

La seguridad que la madre transmite es calificada como un mecanismo biológico y vital para que los bebés puedan sobrevivir a este nuevo mundo. Como nacen tan indefensos que no son capaces de vivir si no se les proporciona seguridad y alimentación, esto viene directamente desde la mamá.

Está demostrado que no solo su cuerpo, sino también su cerebro cambian al convertirse en mamá. Este se desarrolla para la protección y el cuidado de sus hijos como lo hace cualquier madre de la especie animal.

Estamos ante un amor sin condiciones, que aumenta cada día. Así es el amor de una madre, cosa que debemos valorar y enseñar a valorar a todos. Sin importar cómo actuemos, nuestras madres siempre nos van a amar inclusive más de lo que ellas se pueden amar a sí mismas.

Ciertamente, se trata de algo tan único, puro y natural, que solo hay que sentirlo y dejarse llevar para saber qué es lo que significa amar y ser amado de verdad.

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