Educar a los niños sin estrés

29 Abril, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Mara Amor López
Los niños están sometidos a constantes fuentes de estrés. Los padres, muchas veces, no nos damos cuenta de ello. Pero ¿es esto todo lo beneficioso que nosotros creemos que es?

A veces, no nos damos cuenta de que los niños no tienen tiempo de ser niños, que son muchísimas las tareas que llevan a cabo día a día y que necesitan ser felices. Es muy importante educar a los niños sin estrés; este lo único que traerá será problemas de ansiedad y otros trastornos psicológicos.

Recuerdo cuando era pequeña, que hacía mis deberes, pero me quedaba tiempo libre para jugar, salir con mis amigos del barrio a correr a la calle, a veces íbamos a casa de algún compañero a comer… El aburrimiento podía surgir en cualquier momento, pero enseguida inventaba algo con lo que poder entretenerme.

Actualmente, los niños no tienen tiempo para aburrirse, pasar una tarde relajados y tranquilos, sin ninguna tarea, sin preocupaciones y, si lo tienen algún día, es todo un lujo.

Educar a los niños sin estrés respetando sus necesidades universales

Los niños tienen dos necesidades básicas y universales:

  • Sentirse cuidados y queridos por su padres y familiares.
  • Tener tiempo para el juego libre.

El juego cumple una función que no se puede sustituir por ninguna otra cosa. Con él los niños expresan, aprenden y crecen. Si tenemos en cuenta estas necesidades, podemos entender a qué nos referimos con estrés infantil y seremos más conscientes de la influencia negativa que tienen algunas tareas cotidianas que viven nuestros pequeños.

Situaciones de estrés que viven los niños

  • Durante el embarazo, si la madre sufre estrés, este también afecta al bebé, y su cerebro puede quedar programado y en un futuro puede que tenga déficit de atención o hiperactividad.
    No se deben recargar las agendas de los pequeños y hay que educar a los niños sin estrés.
  • Cuando nacen, los bebés necesitan estar acompañados de sus padres o familiares más cercanos para sentirse seguros y confiados. Si los dejamos llorar, pensarán que están solos y será una fuente de estrés.
  • En los niños preescolares, el estar separados de sus padres es una fuente grande de estrés, más aún cuanto más pequeños son.
  • En niños más grandes, hacer 3 horas diarias de deberes para luego ir una hora a la academia o a realizar actividades extraescolares cuatro días a la semana, además de haber pasado 6 horas en el colegio también genera estrés.

Muchas de las fuentes de estrés de los niños son consecuencia del empeño que tenemos los padres en la sociedad de que sean niños autónomos demasiado pronto.

No somos conscientes de las consecuencias que el estrés puede suponer en los más pequeños, ya que se ha aceptado socialmente un modo de vida acelerado y ocupado, derivando, en muchos casos, en problemas de ansiedad que son raramente diagnosticados.

Hay una alta prevalencia de trastornos de ansiedad entre los niños (entre un 5 y un 20 %). Pueden aparecer miedos; incluso, síntomas físicos pueden ser las señales de alarma de que algo no va bien.

Los padres, ejemplo de estrés en los niños

Muchas veces, el estrés que padecen los niños es un reflejo de cómo estamos los padres. Para eso, es importante reflexionar y pensar la vida que llevamos.

Seguro que en muchas ocasiones sientes que no puedes más, que estás agobiado, que no tienes tiempo, incluso, alguna vez, has tenido que recurrir a algún tranquilizante. Pensemos: ¿es esto normal? Debemos simplificar nuestra vida y la de nuestros niños, y esto tiene que ser primordial. ¿Cómo?

Podemos empezar por preguntarnos:

  • ¿Es totalmente necesario que mi hijo de 7 años vaya 4 veces a la semana a la academia de matemáticas e inglés? ¿No podría hacer sus deberes, reducir los días de academia a la semana y que pase tiempo con su vecino, con quien le gusta jugar?
    Niño yendo al colegio.
  • ¿Es necesario obligar a la niña a que vaya de campamento o dejarla elegir a ella si quiere quedarse e ir a la piscina del pueblo?

Las respuestas a esas preguntas pueden darnos parte de la solución. Cada niño es un mundo y cada niño tiene unas fortalezas y debilidades. No debemos atosigarlos con tareas que les pueden generar estrés.

La mejor estrategia es la de escuchar a nuestro hijo, así, evitaremos el estrés en ellos. Tenemos que pasar tiempo con ellos, atender sus sentimientos, ayudarlos a expresar lo que les sucede y les molesta, escucharlos. Solo de esta manera nos daremos cuenta cuándo estarán preparados para empezar nuevas actividades o cuándo es mejor esperar.

La lección fundamental de educar a los niños sin estrés es que vean que nosotros también nos cuidamos, valoramos y nos queremos, con nuestras fortalezas y debilidades, para que vean que, aunque se equivoquen, suspendan, tengan miedo o sientan vergüenza, nosotros estaremos ahí para apoyarlos y quererlos de manera incondicional. Porque nadie es perfecto.