Educación ambiental para niños y adolescentes

Francisco María García · 12 enero, 2018
El cuidado de nuestro planeta es uno de los aspectos principales de la educación ambiental para niños y adolescentes. ¿Sabes qué valores debes transmitirles desde que son pequeños?

Actualmente, la educación ambiental es uno de los temas más importantes que se deben inculcar en niños y adolescentes. Además de ser un proceso integral que busca la preservación del planeta, también crea reflexión sobre los hábitos y acciones diarias de cada persona.

Esta educación plantea proporcionar suficiente información sobre el entorno y todas aquellas razones que implican el deterioro de la salud ambiental, promoviendo, a su vez, la responsabilidad y los buenos hábitos.

¿Qué se espera realmente de la educación ambiental?

El hecho de transmitir algo tan necesario para el bienestar del planeta y de todas las personas, animales y cosas que habitan en él hace que sean sus principales objetivos:

  • La creación de conciencia para los jóvenes, exponiendo los problemas ambientales existentes y los perjuicios que generan.
  • Fomentar interés y participación para el beneficio y cuidado del medio ambiente.
  • El desarrollo de la capacidad de aceptación de la información e investigación acerca del medio ambiente desde jóvenes.

Además, también se espera poder ampliar los conocimientos en la materia mediante la ayuda de profesores y padres, haciendo hincapié en la educación de los más jóvenes. Se les debe enseñar a comprender la importancia de la protección de la Tierra.

¿Cuándo debe comenzar la educación ambiental?

Debido a que es un proceso que persigue el bienestar del planeta y de los seres vivos que residen en él, la educación ambiental debe ser impartida desde muy temprana edad. Además, debe ser reforzada con el paso del tiempo, esperando así que dure toda la vida.

De esta manera, los conocimientos adquiridos podrán ser utilizados en la vida cotidiana de cada persona. Esta, entonces, serán capaces de comprender la necesidad de cuidar y preservar los espacios naturales.

La educación ambiental para niños debe empezar desde el hogar.

De igual forma, también podrán generarse sentimientos de empatía con los seres vivos que los rodean y se despertará así la intención de resguardarlos.

No obstante, es importante que la educación ambiental sea impartida de manera progresiva. Así, el proceso de conocimiento, reflexión y asimilación podrá ser efectivo y no pondrá en riesgo a ninguno de los componentes que implica, tales como:

  • El hábitat.
  • Las personas, plantas o animales que participan en el aprendizaje.

¿Dónde deben darse estas lecciones?

En un primer lugar, es necesario comenzar a impartir las lecciones referentes a la salud y bienestar del planeta en el hogar. De esta manera, habrá más posibilidades de que el niño se familiarice con estos conceptos y pueda aplicarlos en su vida.

Recibirá saberes y conceptos nuevos que evolucionarán con el tiempo. Además, no solo podrá ser capaz de responder por sus propias acciones y asumir las consecuencias de sus actos.

También existirá la posibilidad de que comparta sus conocimientos con las personas de su entorno una vez que se sienta apto para hacerlo.

“La educación ambiental debe ser impartida desde muy temprana edad. Además, debe ser reforzada con el paso del tiempo, esperando así que dure toda la vida”

¿Qué actividades pueden ayudar a beneficiar la reflexión sobre el bienestar ambiental?

Generalmente, se busca comenzar a incentivar a los niños desde casa, de manera que puedan tener una base sólida en la que apoyarse cuando comiencen la educación escolar. Y, además, que esta pueda ir expandiéndose junto con su crecimiento.

Una vez en la escuela, la mejor manera de promover esta instrucción exitosamente es a través de prácticas con herramientas educativas y recreativas, tales como charlas, talleres, juegos, clases y exposiciones.

Desde pequeños, la educación ambiental forma valores de empatía y conciencia sobre el cuidado del ambiente.

Por otro lado, también pueden ser utilizadas las tecnologías, con las que tan familiarizados están los niños y adolescentes. Estas innovaciones tecnológicas suelen tener una enorme influencia en cada uno de sus comportamientos.

No obstante, las actividades fuera de lo común que impliquen la cercanía con elementos como la energía natural, el paisajismo, el aire, el agua y la vida silvestre pueden lograr captar la atención del joven con mayor facilidad. Entre ellas están:

  • Paseos a acuarios.
  • Expediciones sl campo.
  • Estudios de ríos.
  • Caminatas por las montañas.

La realización de estas actividades, además de poder ayudar a comprender el funcionamiento y la importancia del medio ambiente con mayor facilidad, también incentivan las esperanzas de preservarlo.

Finalmente, para motivar aún más este desarrollo, es importante brindarles los juicios y comportamientos propios. El ejemplo de personas cercanas puede tener más relevancia para los jóvenes que cualquier otro tipo de enseñanza.