Dolores de huesos asociados al crecimiento

Francisco María García · 25 agosto, 2018
Los dolores de huesos son algo normal y transitorio que, por lo general, no supone la existencia de ninguna patología.

Los dolore de huesos asociados al crecimiento, por lo general, se presentan en la infancia, aunque también pueden presentarse durante la adolescencia. Se trata de un síntoma común que forma parte del desarrollo físico y que, por tanto, no supone ninguna patología.

Sin embargo, muchos padres se preocupan cuando sus hijos expresan incomodidad o molestias. Sobre todo porque las experimentan durante el reposo nocturno, que es cuando hay mayor inactividad. 

Si bien no siempre resultan evidentes en cuanto a intensidad se refiere, los dolores de huesos son más comunes de lo que se piensa. Por lo general, no es necesario acudir al médico cuando se presentan aunque sí es importante tener en cuenta la forma en que reacciona el niño.

Los dolores de huesos asociados al crecimiento

Los dolores de huesos asociados al crecimiento desaparecen por sí solos.

Los dolores de huesos asociados al crecimiento se presentan, por lo general, en las extremidades. Esto quiere decir que los niños pueden sentir molestias de intensidad leve y duración corta, en los brazos y piernas en ciertos momentos. Sin embargo, estas suelen desaparecer por sí mismas.

Si bien es cierto que cada caso es distinto, los niños suelen presentar dolores de huesos con mayor frecuencia en dos etapas, las cuales vienen a ser:

  • Entre los 3 y 5 años de edad.
  • Entre los 8 y 12 años de edad.

¿Qué zonas afectan?

En general, los dolores más comunes relacionados con el crecimiento de los niños son en las extremidades inferiores, como piernas, rodillas, pantorrillas.

Particularmente este tipo de dolores suelen localizarse en los músculos y no en las articulaciones. Ahora bien, ¿Qué tienen que ver los huesos en esto? Durante el período de crecimiento del niño, los huesos comienzan a crecer y provocan tensión en músculos y tendones, y esto es lo que causa los dolores de ‘huesos’.

¿Cómo aliviar los dolores de huesos?

En caso de que el niño se sienta muy incómodo o no pueda conciliar el sueño durante la noche debido a los dolores de huesos, se pueden aplicar algunas medidas para aliviarlo.

La mejor manera de aliviar los dolores de huesos asociados al crecimiento es darles un masaje muscular relajante en la zona que más les moleste; ya que esto les brindará alivio y también, les ayudará a relajarse. Este tipo de masajes siempre es recomendable realizarlo de manera ascendente, es decir, desde los dedos de los pies, hacia arriba.

Otra forma de aliviar el dolor consiste en enseñarle al niño a realizar algunos estiramientos suaves. Muchas veces, la actividad física de bajo impacto ayuda a olvidar las molestias o bien, reducirlas.

Otra técnica muy útil consiste en aplicar una compresa caliente sobre la zona adolorida. Por supuesto, todas estas medidas deben complementarse por abrazos, caricias y mimos para que el niño pueda relajarse y deje de prestarle atención solo al dolor.

Actividades para reducir y evitar los dolores de huesos

El ejercicio físico realizado de forma regular beneficia a los niños en gran medida. De hecho, ayuda a reducir o bien, evitar los dolores de huesos asociados al crecimiento.

Actividades como correr, saltar, trepar y jugar al aire libre, ayudarán a los niños a distraerse y a olvidarse de las molestias. Sin embargo, un deporte o una disciplina física será lo más conveniente. No solo por el hecho de que cuenta con una práctica estructurada sino porque hay un instructor capacitado que corrige las malas posturas y guía cada acción para evitar lesiones de toda índole.

Los dolores en los huesos intensos ameritan una visita al pediatra.

¿Es necesario consultar al médico?

A pesar de que los dolores de huesos son muy comunes, si te sientes más tranquilo consultando el tema con el pediatra, hazlo. Él será la persona más indicada para darte la información y tranquilidad que necesitas.

En caso de que el médico indique que el niño deba tomar analgésicos (como el ibuprofeno) o antiinflamatorios en caso de molestias extremas y recurrentes, es fundamental seguir al pie de la letra sus indicaciones en cuanto a dosis. Por otra parte, no hay que olvidar que una hidratación y alimentación sanas son siempre un buen acompañamiento para todo tratamiento. 

Son motivo de consulta médica los siguientes síntomas: 

  • Lesión. 
  • Debilidad.
  • Dolor e inflamación de una extremidad. 
  • Incapacidad para realizar alguna o varias actividades.

En resumen, los dolores de huesos son algo normal y transitorio. No impiden que estos se desenvuelvan con normalidad. Y en caso de que sí lo haga, es necesario consultar con el pediatra lo antes posible. En especial si se presentan algunos de los signos ya mencionados.