Di a luz a trillizos ¡Ayuda!

Las madres que dan a luz a trillizos necesitan ayuda: dos manos por cada bebé que tengan. Porque si la atención y crianza de un recién nacido requiere un gran esfuerzo, la de unos trillizos puede llegar a convertirse en algo sobrehumano, una aventura digna de haber sido escrita por el novelista francés Alejandro Dumas como lo es su inolvidable obra “Los tres mosqueteros”.

Una para todos, todos para una

Con la llegada de un bebé a casa mamá se pone en función de las necesidades del niño:

  • Lactancia cada tres horas como mínimo, más veces si al pequeño le da hipo
  • Consolarlo y cargarlo cada vez que llore
  • Cambio del pañal con una asiduidad increíble. A veces mientras mamá le está poniendo el nuevo pañal el niño se hace caca o pis y hay que coger uno nuevo
  • Curarle el ombligo
  • Mecerlo en el sillón durante un buen a la hora de la siesta, eso, si el niño no logra dormirse cuando está mamando o se despierta antes de tiempo
  • Hablarle y cantarle para estimular su desarrollo cerebral
  • Cambiarle las sábanas y el resto del avituallamiento con cierta frecuencia
  • Bañarlo (tarea que a una madre le pone los pelos de punta por el miedo que siente de que el niño se le vaya a caer)
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A estas faenas se le suman las labores domésticas que se relacionan directamente con la criatura:

  • Hacerle el biberón si mamá no tiene suficiente leche para saciarlo
  • El lavado de las sábanas y la ropita del bebé (en algunos países además de lavar la ropa del bebé se suele hervir todas las sabanitas y mantas que se usan)
  • Limpiar su habitación y mantener una estricta higiene

Descontando las restantes tareas que diariamente hay que hacer en el hogar, podemos afirmar que el tiempo no alcanza, sobre todo si mamá y papá viven solos y no tienen quienes les ayuden.

Entonces ¿qué decir de las madres y las familias a las que les nacen trillizos? Si multiplicamos las labores antes citadas por 3 tendríamos que concluir que las 24 horas del día se quedan cortas y que cualquiera de esas madres, madre de trillizos, es una heroína.

La historia de Athos, Porthos y Aramis

Athos es un niño alegre. A pesar de ser el más pequeñito de todos siempre está activo y es quien más reclama a mamá. Cuando ella pasa por su lado él engurruña la boquita y pone los piernitas muy tensas para llamarle la atención y hacer que lo cargue enseguida.

A Porthos le gusta que le den besos sobre los párpados y palmadas en las nalguitas cada vez que se va a dormir. Es el hijo del medio y es bastante observador, siempre anda mirando a los otros dos a ver cómo actúan.

Aramis es el niño dócil del grupo y al que le gusta jugar. Retoza hasta con las hojas de los árboles que ve a través de la ventana. Desde su nacimiento se duerme solo y tiene cierto aire de independencia a pesar de ser tan chiquito.

Aunque los tres mosqueteros gozan de su propia “personalidad”, reúnen algo en común: no entienden de responsabilidades, deberes o tiempos. Cuando quieren dormir, que les den el pecho, los carguen, jueguen con ellos y los atiendan, lo hacen saber a través de su llanto, por lo general, al unísono.

Hay que ser madre de trillizos para conocer en verdad cómo se oye la melodía de tres gargantas “sonando” al mismo tiempo. Los tímpanos llegan al máximo de sus posibilidades y el cerebro se aturde con tantas tareas que resolver.

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Di a luz a trillizos ¡Ayuda!

La madre de trillizos se cansa y no pocas veces puede verse al límite de salir corriendo puertas afuera para pedir ayuda al primero que quiera prestarle auxilio, porque criar a tres hijos no es fácil y hay que verse en esa situación para conocer en verdad cuánto cuesta. Pero, sin lugar a dudas, la madre de trillizos es una mujer bendecida por la naturaleza.

Ella, como ninguna otra, puede disfrutar de tres sonrisas que la hacen feliz, tres vocecitas que gorjean y quieren expresarse, seis ojitos que la consideran la mujer más bella del mundo y seis manitas que intentan agarrarle la blusa, los pendientes y el rostro mismo, para conocerla mejor.

Si eres madre de trillizos recibe nuestro inmenso reconocimiento y las más sinceras ¡felicidades!

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