Despertar con papá y el bebé, eso es felicidad

Despertar juntos, abrir los ojos al nuevo día sintiendo la respiración del bebé y la cercanía entre papá y mamá es la esencia de una palabra que debería conjugarse siempre en presente: felicidad.

Pocas escenas quedarán en la memoria de esos padres que dichos momentos de intimidad por las mañanas, esos compartidos con una nueva vida, esos que se inscriben en nuestro cerebro con los hilos del cariño, con el pegamento de la complicidad y a través de la cerradura de ese bienestar donde nos asomaremos en el futuro, recordando tan mágicos instantes.

Despertar juntos es al fin y al cabo, la esencia del colecho, una práctica personal que solo los padres pueden elegir y que deciden en conjunto. Queda claro que no todos están de acuerdo, sabemos también que a menudo, hay quien acude al pediatra y se guarda en secreto que duerme con su bebé, porque de algún modo, se teme la reacción de los profesionales al advertirnos de los riesgos en caso de que no lo hagamos bien.

Sin embargo, el instinto es sabio, y los papás saben bien cómo preparar la cama, como colocar al bebé y qué hacer en cada momento para que el descanso nunca esté reñido con la seguridad. Tiempo habrá para que nuestro pequeño duerma en su propia habitación, eso es algo que llegará poco a poco y que él mismo nos pedirá en el momento menos pensado.

Hasta entonces, mamá y papá siguen anidando. Disfrutando de esos mágicos despertares con su bebé muy cerca de ambos…

Despertar a tu lado, eso es equilibrio, eso es tranquilidad

El bebé que se despierta infinitas veces por la noche no tiene problema alguno. No le pasa nada malo, no siempre está enfermo, no es un niño difícil, es un bebé normal que solo ansía una cosa: la cercanía de su madre.

Debemos recordar aquí que cuando un bebé llega al mundo su cerebro es aún muy inmaduro. Necesita por tanto tres cosas: alimento, seguridad y rutinas. Estas últimas son las que le permitirán poco, a regular sus ritmos circadianos, a diferenciar el día de la noche, a entender que después del baño llega el descanso, a que mamá siempre va a estar ahí cuando lo necesite, a que no debe tener miedo porque será atendido, cuidado y alimentado.

Esta estabilidad biológica y emocional llegará con el tiempo. Es sobre los 3 años cuando un niño ya dispone de unas estructuras cerebrales más maduras para poder integrar un descanso continuado a lo largo de la noche sin que surja el desvelo, o el instinto de ese “miedo” que hace necesitar a sus padres de forma más constante. Hasta entonces, y si así lo quieren los padres, el colecho puede ser sin duda muy beneficioso.

mamá con su hijo disfrutando del presente

La sincronía termal entre la mamá y el bebé

Dormir juntos no solo permite al bebé sentirse más tranquilo, seguro y protegido, sino que además, regularemos mejor su temperatura corporal.

  • Se sabe que cuando el bebé está en contacto piel con piel con su madre, la temperatura del pecho cambia según las necesidades del niño. Si el niño está frío, la temperatura del pecho se elevará dos grados para calentarle. Si el bebé está caliente, la temperatura del pecho se reduce.
  • A este fenómeno se le llama sincronía termal y tiene una finalidad mágica y exclusiva: favorecer la atención integral del bebé durante los primeros años, porque es ese lugar, el pecho de la mamá un espacio esencial en la vida del niño.

Somos humanos y nos gusta tener a nuestros cuidadores cerquita

La única roca que se mantiene constante, la única institución que funciona, es la familia.

-Lee Iacocca-

Despertar por la mañana juntos, recibir el nuevo día en la tranquilidad de nuestra cama, sintiéndonos cerca los unos de los otros confiere un gran beneficio a nuestro mundo emocional, a nuestro cerebro. Esto es así por una razón muy sencilla: somos humanos, somos seres sociales y necesitamos tener a nuestros cuidadores bien cerca.

  • No lo decimos solo por el bebé. Sabemos que en esos primeros años de vida la cercanía de los padres y las madres es clave para su subsistencia.
  • Es importante recordar que también mamá es la cuidadora de papá y papá lo es de mamá. La pareja se siente segura al estar cerca, al sentirse, al abrir los ojos en medio de la noche y percibir que estamos acompañados por la persona más importante, esa a la que hemos ofrecido nuestro corazón.
papás durmiendo por la noche

Por tanto, dormir juntos, anidar juntos durante un tiempo con el bebé, va unir mucho más nuestros vínculos, somos cuidadores mutuos, nos necesitamos… De ahí, que compartir un pequeño espacio por las noches mientras dormimos es increíblemente beneficioso para todos.

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