Dentro de cada adolescente sigue habiendo un niño

La adolescencia es la antesala de la madurez. Pero mientras dura esta transición, es importante seguir atendiendo al niño que vive dentro de cada joven.
Dentro de cada adolescente sigue habiendo un niño
Elena Sanz Martín

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz Martín el 20 enero, 2021.

Última actualización: 20 enero, 2021

Cuando tu hijo alcance la pubertad entrarás, probablemente, en una de las etapas más confusas y complicadas de su crecimiento. A medida que avance hacia la adolescencia, sentirás que se transforma y que aquel pequeño que tanto te necesitaba ha dejado de existir. Sin embargo, por mucha independencia que reclame, por mucho que proclame su madurez, has de recordar que dentro de cada adolescente sigue habiendo un niño.

Esto es algo que los jóvenes muchas veces niegan y otras muchas nos recuerdan a los adultos, como protesta a nuestras peticiones para que se comporten de un modo más responsable.

Hay días en los que parecen saberlo todo y tener las ideas completamente claras y otros en los que pueden derrumbarse o acudir a nosotros en busca de guía, cobijo o consuelo. Y es que este vaivén entre su personalidad más adulta y la más infantil será frecuente durante los siguientes años.

Padre hablando con su hijo adolescente sobre los límites porque dentro de él sigue habiendo un niño.

En ocasiones es posible que traten de sacar provecho de este estado intermedio en el que se encuentran. Por ejemplo, diciéndose adultos para decidir teñirse el pelo o hacerse un tatuaje, pero no para sacar la basura o hacer las tareas del hogar que les corresponden. Sin embargo, más allá de eso, la transición es real y durante un tiempo navegarán a medio camino entre la niñez y la madurez.

Los adolescentes caminan hacia la edad adulta

Los adolescentes ya no son niños y esto es algo que a muchos padres y madres les cuesta asumir. Comenzar a ver a sus hijos como autónomos, responsables e independientes (al menos en cierto grado) les resulta complicado. Por lo mismo, y aunque sea sin darse cuenta, pueden llegar a coartar su desarrollo.

Es el caso de aquellos progenitores que impiden a los jóvenes comenzar a salir con sus amistades, tomar decisiones o ir asumiendo responsabilidades progresivamente. Muchos padres siguen controlando a sus adolescentes como cuando eran niños, recordándoles cuándo tienen que hacer las tareas escolares o diciéndoles cómo han de vestir. En definitiva, estando constantemente encima de ellos.

Esto no solo lleva a que muchas veces se vulnere su intimidad (tan importante durante estos años) sino que además, impide que los menores se desarrollen a un ritmo adecuado. Es decir, si no se les permite experimentar, fallar y aprender de los errores cuando aún pueden ser guiados, llegará el día en que deban enfrentarse al mundo adulto a solas y no sabrán hacerlo.

Dentro de cada adolescente sigue habiendo un niño

Sin duda, es necesario ir otorgando una mayor libertad a los jóvenes para que comiencen a hacerse cargo de ciertos aspectos de su vida. Pero no podemos olvidar que en su interior sigue habiendo un niño que necesita orientación y protección. Y esto se traduce, principalmente, en los siguientes aspectos:

  • Necesitan límites. Aunque los jóvenes suelen quejarse y oponer resistencia ante los límites marcados por sus padres, estos son sumamente beneficiosos y necesarios a nivel emocional. Les ayudan a sentirse seguros y cuidados por sus progenitores y les marcan un camino adecuado por el que avanzar.
    Madre charlando con su hija adolescente.
  • Precisan orientación. Pese a que parezcan tener las ideas muy claras, también pueden temerle a la incertidumbre o a tomar una decisión poco apropiada. En esos momentos, el consejo de un adulto basado en la experiencia puede resultarles de gran ayuda. Procura mantener una relación de respeto y confianza con ellos para que se sientan libres de acudir a ti ante cualquier duda.
  • Buscan refugio. Ser adolescente no es sencillo y en muchas ocasiones pueden sentirse sobrepasados por las responsabilidades o las vivencias propias de la edad. Por lo mismo, varias veces necesitarán un oído que les escuche y unos brazos que les acojan para sentirse niños de nuevo. Y es importante que en ti encuentren ese lugar seguro.

Encuentra el equilibrio

Posiblemente una de las tareas más difíciles que enfrentan los padres de un adolescente es encontrar el equilibrio adecuado entre límites y libertad a la hora de educar. Padres e hijos tendrán que atravesar esta transición juntos, dando espacio tanto al joven que comienza a vivir su vida como al niño que sigue dependiendo de sus progenitores. Esto no será fácil para ninguna de las partes, pero con diálogo, respeto y amor será posible llegar a buen puerto.

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