Déficit de la hormona del crecimiento en niños

Francisco María García · 27 abril, 2018
El déficit de la hormona del crecimiento puede localizarse a partir de los controles pediátricos adecuados. Con ello, los padres podrán comenzar el tratamiento que el profesional imponga a partir de un diagnóstico preciso.

El déficit de la hormona del crecimiento o DHC es un trastorno infantil poco frecuente. Se origina por una escasa producción de dicha sustancia por parte de la glándula pituitaria, ubicada en la base posterior del cerebro.

Puede ser originada por una lesión cerebral, la presencia de un tumor o por haber recibido algún tipo de radiación en la cabeza. También hay otras enfermedades que son capaces de producir DHC.

Esta patología no es hereditaria. En muchos casos, se desconoce la causa de esta afección; incluso hay niños que la padecen desde el nacimiento. Asimismo, se ha visto una relación de este déficit con deformaciones congénitas, como podría ser el caso del labio leporino y del paladar hendido.

La deficiencia de la mencionada hormona podría relacionarse con insuficiente presencia de otras, como la corticotropina, las gonadotropinas, las tirotropinas y la avsopresina. Estas hormonas regulan importantes procesos biológicos.

El continuo control médico pediátrico permite detectar la carencia en la hormona del crecimiento de forma temprana para tomar las medidas clínicas adecuadas. Los padres o responsables del niño deben estar pendientes de las señales de alarma. De esa forma, contarán con un diagnóstico preciso para atender oportunamente esta anormalidad.

Posibles señales del DHC en niños

La señal más obvia de sospecha de sufrir DHC es una baja estatura del niño respecto a otros de igual edad cronológica. El lento crecimiento se revela de forma notoria en el tamaño de la cara y las extremidades, así como en un cuerpo, que presenta un aspecto más fornido.

Igualmente, se observa escaso desarrollo muscular y el pene muy pequeño en varones. La glucosa se muestra deficiente en la sangre y se retrasa la llegada de la pubertad.

Por otro lado, también hay que observar la autoestima del niño, quien podría sentirse físicamente diferente de sus compañeros y, por ello, más vulnerable.

En los casos de pielectasia renal en bebés, el pediatra debe indicar el procedimiento a seguir.

Diagnóstico del déficit de la hormona del crecimiento 

Los controles médicos periódicos incluyen la vigilancia de la curva de crecimiento del niño en una tabla comparativa. Es en este tipo de análisis cuando se puede detectar una deficiencia en ese sentido.

Uno de los primeros estudios que se le realiza al niño en caso de duda es una radiografía de la mano. Su desarrollo es capaz de revelar la edad ósea y el ritmo de crecimiento corporal. Otro estudio que permite determinar la edad ósea de la persona es la radioabsorciometría de doble energía.

Muy probablemente, el médico solicitará una analítica sanguínea para saber en qué nivel se encuentra el IGF o factor de crecimiento de insulina tipo 1.

“En muchos casos, se desconoce la causa del déficit de la hormona del crecimiento; incluso hay niños que lo padecen desde el nacimiento, aunque no es hereditario”

Una manera de detectar el trastorno consiste en provocar la generación de hormona del crecimiento mediante fármacos que estimulan la glándula pituitaria. Una vez administrados, se procede a evaluar la respuesta corporal.

Otros análisis endocrinos incluyen determinar la producción de la hormona liberadora de gonadotropina (HLG).

Finalmente, puede realizarse una resonancia magnética del cerebro. Con esto, se busca evaluar la normalidad de la glándula que produce la hormona o la presencia de alguna otra patología causante del trastorno.

Tratamiento clínico del déficit de la hormona del crecimiento 

El tratamiento para abordar el déficit de crecimiento de causa hormonal consiste en la prescripción de un fármaco. Se trata de una versión sintética de la hormona que se administra mediante inyecciones subcutáneas. El médico determinará la dosis, frecuencia y duración de la medicación; el tratamiento podría prolongarse hasta la edad adulta.

Con el DHC, el niño crece anualmente menos de dos pulgadas; con un tratamiento adecuado, puede llegar a crecer diez pulgadas en un año. Se trata de un gran resultado si lo comparamos con los efectos secundarios que pudieran presentarse, que suelen ser de leves a moderados.

El déficit de la hormona del crecimiento se detecta mediante controles regulares.

Algunos de esos efectos son:

  • Aumento mamario en varones.
  • Escoliosis.
  • Dolor muscular y articular.
  • Inflamación de miembros superiores e inferiores (manos y pies).
  • Cefalea.
  • Leve hipotiroidismo.

Más raros y menos frecuentes son los efectos secundarios graves; como ejemplos están la cefalea con trastornos de visión, la pancreatitis o los problemas del hueso de la cadera.

Lo que garantizará que el tratamiento del déficit de la hormona del crecimiento produzca los resultados deseados es el diagnóstico oportuno. De esta manera, quien lo padece podrá alcanzar un desarrollo corporal óptimo y una estatura normal en la adultez.