Decálogo para lidiar con adolescentes

Gladys · 27 abril, 2017

La adolescencia es una de las etapas más hermosas del ser humano, porque es el salto a la adultez; pero, durante esta etapa pueden surgir conflictos y debemos aprender a canalizarlos.

Después de pasar por un fuerte período de trasnochos en los primeros meses para alimentar al bebé, los clásicos berrinches a los dos años y las típicas quejas de “hoy no quiero ir al colegio” o “no me gusta esa comida” en la infancia, se acerca un nuevo reto para los padres: la temida adolescencia.

Cuando nos detenemos a pensar un poco en todo lo que hemos hecho para que nuestro retoñito se mantenga sano y fuerte, nos damos cuenta de que no ha sido un proceso sencillo y, sin embargo, hemos salido victoriosos de cada desafío. Ante a este logro, ¿por qué nos sentimos tan ansiosos por la llegada de la adolescencia?

Los adolescentes deben reforzar los valores que la familia fomenta

Si vemos esta fase como algo complejo (a nivel físico y emocional) y difícil de comprender, definitivamente, es fácil entender que tengamos esa visión sobre este momento de la vida del niño. Muchas familias se quedan estancadas en este falso concepto, bien sea por experiencias pasadas, o bien sea por los mitos que giran en torno a este tema.

La buena noticia es que, a pesar de las percepciones negativas que existen sobre este asunto, los padres tenemos la oportunidad de sacarle el máximo provecho a la energía de los chicos cuando se convierten en jóvenes. Ellos son creativos, con iniciativa propia y poseen un profundo interés por lo que es correcto y lo que no.

Por ello, vale la pena quitarnos esos clichés y ver este instante como una magnífica oportunidad para seguir reforzando lo que hemos venido fomentando. De esta forma, nuestros esfuerzos no habrán sido en vano.

Comprendiendo a la adolescencia

Para poder comprender a los hijos adolescentes, es fundamental saber con exactitud cuándo empieza. En algunos chiquitines, este cambio ocurre de forma rápida y otros que demoran un poco para llegar a esta, es decir, más allá de verlo a partir de la edad ideal, se puede evaluar por la madurez que demuestren ante ciertos escenarios.

La adolescencia empieza con los cambios de comportamiento en el niño

Ahora bien, lo que sí es importante diferenciar es el concepto de la pubertad y de la adolescencia. En el caso de la primera, se refiere a esas transformaciones físicas que ocurren en ambos sexos, como el desarrollo de las mamas. Pero, cuando se trata de los cambios que no se pueden percibir a simple vista, como los ideales, tiene que ver con la segunda.

10 reglas para lidiar con adolescentes

Bajo estos escenarios, es fundamental que tengamos en cuenta este decálogo para lidiar con adolescentes y no fallar en el intento:

Habla con él, antes de que sea tarde:

infórmale sobre los cambios que están experimentando y oriéntales.

Enséñales a discutir:

Un buen debate no es sinónimo de pelea. Las ideas se defienden con argumentos y no con gritos.

Explícales con detalles las razones de un “no”:

 Trata de hacerles entender por qué no estás convencido de que no realicen algo en específico.

Hormonas a la vista:

El cuerpo se prepara para ser un adulto y esto implica el despertar de ciertos intereses. Aconséjales sobre el noviazgo, las relaciones sexuales y el amor propio.

Respuestas correctas en un conflicto:

Tendrás al frente a una persona que piensa con claridad y tiene sueños. No incentives sus frustraciones y ayúdales a encontrar una solución a los problemas.

No te aproveches de su confianza:

Si les pides que cuenten contigo o que te revelen un secreto, no lo uses como arma de doble filo para criticarlo o regañarlo.

Déjale pensar en libertad:

No le impongas ningún sistema de creencias, edúcales con conciencia y criterio.

Dales espacio para ser ellos mismos:

Tras varios años de crianza, es hora de que demuestren su personalidad y se sientan como individuos autónomos.

Las relaciones sociales transparentes:

El principal miedo de los padres es que sus hijos se vean rodeados por personas que ejerzan una mala influencia. Recuérdales que elegir a un buen amigo no es tarea sencilla y confiar en alguien es un privilegio.

Las imposiciones vs las rebeldías:

El diálogo se vuelve imprescindible. Negociar, a veces, es la salida para llegar a un acuerdo sobre lo que no nos gusta.

Nunca dejaremos de jugar un papel trascendental en sus vidas, pero tenemos que ser inteligentes y manejar las situaciones difíciles con el mismo amor que nació la primera vez que vimos a nuestros retoñitos.