¿Debo evitar que mi bebé se chupe el dedo?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Nelton Ramos el 15 enero, 2019
Corina González · 2 febrero, 2019
Muchos bebés tienen la costumbre de chuparse uno o varios dedos, por lo general esto los relaja e incluso les ayuda a sobrellevar alguna molestia corporal.

¿Alguna vez te has preguntado cómo hacer para evitar que tu bebé se chupe el dedo? No te desesperes ni te sientas sola. Somos muchos los padres que nos hacemos la misma pregunta. Nos preocupan las consecuencias negativas que trae consigo esta práctica en nuestros hijos; en especial, en la primera etapa de crecimiento.

El 90% de los bebés adquieren la costumbre de chuparse uno o varios dedos. Incluso, hay algunos que lo hacen desde el vientre materno y mantienen este hábito por muchos años. Por lo general, chuparse el dedo les hace sentirse relajados. Sin embargo, en los padres afloran emociones contrarias y la preocupación de que el niño contraiga infecciones y ciertas enfermedades bucales.

Al poco tiempo de nacer, en la boca habitan una gran variedad de microbios de modo ordinario. Cuando un bebé se chupa el dedo, transporta hasta ella gérmenes más virulentos, que constituyen, a su vez, nuevas vías de entradas de infecciones y otras enfermedades.

De esta forma, pueden disminuir las defensas del organismo y generarse graves infecciones o estomatitis que a veces requieren un tratamiento enérgico de vacunas y sulfamidas. Para evitarlo, se aconseja, mantener las manos del pequeño limpias y proporcionarle una alimentación balanceada que le provea un estado óptimo de resistencia.

¿Por qué no debo evitar que mi bebé se chupe el dedo?

La mayoría de los bebés actúan por instinto y estímulo. Aunque nos parezca un hábito desagradable, les proporciona calma, relajación y tranquilidad. Esto es algo muy parecido a cuando succionan el pecho de su madre. En muchos casos, les ayuda a conciliar el sueño o aliviar alguna molestia.

El reflujo es una de las posibles causas por las que un bebé vomita después de comer.

 

Entonces, ¿debo dejar que mi bebé se chupe el dedo? Siempre y cuando esta práctica no se prolongue por más de dos años, no se corren grandes riesgos. No obstante, si vemos que se extiende en el tiempo será necesario acudir a un experto para analizar si hay factores emocionales que la propicien.

Métodos que no debemos emplear para evitar que nuestros bebés se chupen el dedo

Como padres, muchas veces nos desesperamos y ponemos en práctica infinidad de ideas y técnicas que han pasado de generación en generación.  Por lo general, estas no ofrecen resultados positivos. Al contrario; provocan que el pequeño se aferre más al hábito. Entre ellas, están:

  • Frotarle los dedos con picante, ajo, otros sabores fuertes o sustancias putrefactas

Este método tan popular entre las familias puede perjudicar la salud del bebé. Su estómago aún es delicado y al llevarse estos alimentos a la boca, podría sufrir irritaciones o algún tipo de malestar estomacal.

  • Amenazar al pequeño si se chupa su dedo

Algunos padres suelen perder la paciencia con facilidad. En muchos casos, se dejan llevar por la frustración y el desespero. Y, por consiguiente, maltratan al bebé. Generarle miedo a un niño jamás será forma de educar a un niño.

  • Pintar los dedos del bebé

Por lo general, las pinturas pueden contener sustancias tóxicas. Y, por ende, alterar la salud del pequeño o ponerla en riesgo. Si no tienes la certeza de que los materiales con los que han elaborado estos productos están 100% libres de toxicidad, no los utililces.

Posibles consecuencias físicas de que los bebés se chupen el dedo

La succión prolongada por muchos años traerá varias consecuencias en la salud bucal de nuestros hijos. Entre las más destacadas, figuran:

  • Malformaciones en los dientes y en el dedo que se chupa

Una de las principales consecuencias derivadas de este hábito son las malformaciones en los dedos succionados y en  los dientes. Muchos niños mientras se chupan el dedo ejercen presión en paladar. Con el tiempo, esto modifica irreversiblemente la forma del dedo y provoca una inclinación en la salida de los dientes que puede corregirse únicamente con ortodoncia.

 

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  • Infección en la cavidad bucal y el estómago

Este tipo de complicaciones surge por el simple hecho de llevar los dedos sucios a la boca. Los microbios y gérmenes llegan al estómago y provocan, entre otras tantas cosas, cólicos y diarreas.

Si tu bebé suele chuparse el dedo, debes controlarle este hábito. La paciencia será tu mejor aliada. Y recuerda: anticípate. Si actúas con persistencia y convicción, no tendrás que preocuparte.

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