Dale a tu hijo opciones, ¡no le digas qué hacer!

22 Agosto, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicopedagoga María José Roldán
Cuando eduques a tus hijos, la mejor manera de cultivar su confianza es dándole opciones. ¡Te contamos cómo a continuación!

Darle opciones a los niños pequeños puede parecer una mala idea, pero, en realidad, no lo es. Quizá en tu infancia escuchaste cosas como “porque lo digo yo, y no repliques”. Son ultimátums innecesarios para la buena crianza de los niños, pero puedes darles a tus hijos la oportunidad de tomar sus propias decisiones sin que se den cuenta de que tú les has ido guiando al respecto.

La autoridad en el hogar siempre la deben tener los padres, pero eso no significa que las opciones no sean un buen recurso educativo. Los progenitores proporcionan las opciones y los niños sienten que tienen libertad para poder decidir ellos mismos.

Esto les hará sentirse también independiente y con control en sus elecciones. Aunque hay que hacerlo bien para que los chicos no se conviertan en pequeños tiranos.

¿Cómo ofrecer buenas opciones a los hijos?

Para que tus hijos crezcan con confianza en sí mismos, tendrás que darles opciones, por supuesto, pero tendrás que hacerlo bien. Para ello, no te pierdas las claves que te damos a continuación.

Padre chocando la mano con su hijo tras darle opciones a la hora de jugar.

Ofrece, como máximo, dos opciones

“¿Qué te gustaría merendar?”. Si no quieres que tu hijo te diga todos los días chocolate o helado, tendrás que dar dos opciones para que escoja. Esto te ayudará a mantener la cordura y te asegurarás de que se alimente bien. Tu pequeño pensará que tiene el control de su elección, es cierto, pero solo hasta cierto punto.

Elige tus batallas y prepara el éxito

Hay algunas áreas en las que tienes que dejar que su imaginación vuele en términos de opciones y, posiblemente, la mayoría tendrá que ver con la hora de ir a la cama.

Cuando se trata de los pijamas que quiere usar y los dos libros que leéis antes de acostarse, esas son elecciones que puede tomar él mismo. Esto conducirá a una rutina más tranquila a la hora de acostarse.

Cada día puede ser diferente, aunque no tienes que alterarte por eso. Es relevante que no hagas de todo un conflicto y que escojas realmente las batallas que importan. Esto no significa ser permisivo en absoluto, sino, simplemente, saber qué es prioritario y qué no lo es.

Permite que negocien (hasta cierto punto)

Es posible que la mayoría de las noches te encuentres con negociaciones sobre el tiempo que pueden pasar ante la pantalla o despiertos antes de dormir. En realidad, para que esto no se convierta en una guerra, lo mejor es darles opciones para que se convierta en una experiencia más pacífica.

Por ejemplo, pueden escoger entre 10 minutos de televisión con su programa favorito o 10 minutos de pantalla de móvil. Pero las dos cosas no; tendrán que escoger con la que mejor se sientan o la que más le apetezca.

Pregúntales lo que necesitan y da opciones

En ocasiones, los niños tienen comportamientos que no nos esperamos porque necesitan algo que no les damos. Ese algo, normalmente, suele traducirse en tiempo, besos, abrazos, juegos… Pero, para poder saberlo, necesitas preguntárselo. Solo si se se lo preguntas entenderás la importancia de mantener esta conversación con tus pequeños.

Quizá solo les tienes que decir que escojan la cantidad de besos o abrazos que quieren, o que escojan el juego al que prefieren jugar. Permitirles la capacidad de tomar su propia decisión les convertirá en unos niños mucho más felices (y mamá también lo será).

Cultiva su confianza e independencia a través de las opciones

Cuando acaba el día, es muy importante que hayas cultivado su confianza e independencia. A nadie le gusta que le digan qué hacer, especialmente a un niño pequeño.

Niño jugando en los columpios del parque infantil.

Permitirles tomar decisiones por su cuenta les da la confianza en su propia habilidad para tomar decisiones. Esta confianza les dará a tus hijo independencia y es más que probable que se sientan felices por sentirse capaces.

No todo vale

Habrá ocasiones en que no puedas darles a elegir porque no es buena opción y debes tener una actitud más autoritaria al respecto. Esto no tiene que ser malo en absoluto. Tus hijos deben aprender que, aunque les des opciones de vez en cuando, siempre serás tú quien tenga la última palabra de lo que sucede.

Por ejemplo, si tus hijos quieren seguir más rato en el parque, pero ya es hora de irse, no habrá opciones. O si por la mañana tenéis que salir temprano para ir al médico o a la escuela y ya es tarde, pero quieren dormir un poco más, tampoco habrá opción.

Ante todo esto, es importante que, como padre o madre, sepas cuándo es el mejor momento para dar opciones y cuándo no lo es. De esta manera, tus hijos tendrán confianza en sí mismos para tomar decisiones y aprenderán a pensar por sí mismos, pero, al mismo tiempo, sabrán que deben seguir tu mando siempre que sea oportuno. Esto les aportará seguridad, un imprescindible, también, para su buen desarrollo.

  • García, T. (2019) Educar sin perder los nervios: Guía emocional para transformar tu vida familiar. Editorial: PlataformaActual