Cuando llores, te abrazaré y consolaré siempre que pueda

08 Noviembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicopedagoga María José Roldán
Cuando llores, hijo mío, intentaré estar a tu lado siempre, para que crezcas sabiendo lo importante que eres en mi corazón.

Siempre me siento un poco mal cuando escucho a mis hijos llorar. Como a cualquier madre, no me gusta verlos doloridos, decepcionados o tristes. Odio que a veces se frustren tanto que no lo puedan controlar o que no puedan expresar sus emociones. En ocasiones, el llanto es la mejor manera de poder expresar esas emociones que no saben decir de otro modo. Por eso, cuando veo a alguno de ellos triste le digo: “Cuando llores, te abrazaré y consolaré”.

Sé que experimentar una amplia gama de grandes emociones es una parte saludable de la vida de los niños pequeños, pero aun así puede ser muy difícil de procesar. No tiene nada que ver con la sobreprotección, sino más bien sobre el cariño que necesitan para poder procesar esas emociones, entenderlas y trabajarlas.

Me duele el corazón y mi estómago se retuerce

Los bajones emocionales que atraviesan nuestros hijos pueden ser difíciles de manejar para los padres, porque sabemos cuánto duele estar tan angustiado por algo por lo que parece que llorar es la única forma de sentirse mejor.

Mamá besando y abrazando a su bebé agradecida por el caos de la maternidad.

Y aunque para un adulto esta frustración podría significar pelear con la pareja o cometer un error en el trabajo, para un niño pequeño podría significar cosas que importan mucho en sus pequeño mundo, incluso si eso significa no tener para cenar macarrones con queso o no poder ir al parque.

Como padres, queremos chasquear los dedos, arreglar la situación, hacer felices a nuestros niños nuevamente, pero la realidad en muchas ocasiones nada tiene que ver con esto. A veces, no podemos descubrir qué truco de magia solucionará la situación y otras son demasiado pequeños para encontrar las palabras que nos expresen qué les ocurre.

Una cosa que sé que siempre me hace sentir mejor y que también ayuda a mis hijos es levantarlos y sostenerlos hasta que se calmen. Cuando escucho llorar a uno de ellos, voy hacia él y los cojo en brazos, y no me siento culpable por eso.

Esto funciona para nosotros y puede que no siempre funcione para ti, pero los niños lo necesitan y si necesitan que los abrace para calmarse eso haré, siempre que pueda y me lo permitan.

Entonces, mi bebé, cuando llores, estaré allí para ti

  • Cuando llores por perder tu animal de peluche favorito, te abrazaré. Sé que esta es una situación difícil para que la entiendas y aceptes y quiero estar ahí para ti.
  • Cuando llores porque tus sentimientos estén heridos, te abrazaré. Quiero que sepas que está bien expresar los sentimientos.
  • Cuando llores porque te caíste en el parque, te abrazaré. Eso te asustará y sé que mis brazos te harán sentir seguro de nuevo. Te animaré a seguir adelante, pero quiero que te sientas mejor primero.
  • Cuando llores porque estás cansado, te abrazaré. A veces yo también quiero llorar cuando estás cansado. A veces mi paciencia se agota y necesito un descanso. Pero, haré todo lo posible para conservar mis últimos retazos de esa paciencia que me queda y te ayudaré a tranquilizarse.

Además…

  • Cuando llores porque estás peleando con tu hermana, te abrazaré (y a tu hermana también). Os abrazaré mientras hablamos de ser amables el uno con el otro y la importancia de protegerse mutuamente. Te animaré a disculparte e intentarlo de nuevo.
  • Cuando llores porque estás enfadado porque tu torre de colores se cayó, te abrazaré. Validaré esos sentimientos de enfado y te escucharé. Tal vez incluso cantemos una canción que te guste mucho para animarte.
    Madre consolando a su hijo mientras le da un abrazo porque tiene en mente la frase: "cuando llores, te abrazaré".
  • Cuando llores porque no puedes salirte con la tuya, te abrazaré.Explicaré suavemente que la respuesta no siempre puede ser “sí”. A veces, va a ser “no” y puede que no te guste, pero así es como va la vida. Pero te abrazaré y besaré e intentaré hacerte reír. Prometo que intentaré mejorarlo.

Un día llorarás y solo podré tratar de consolarte por teléfono. Un día llorarás y no seré yo a quien recurras primero. Un día llorarás y mis brazos no serán la solución.

Y cuando lo pienso demasiado, honestamente, lloro. Sé que te convertirás en un adulto increíble, independiente y capaz. Y quiero eso más que nada. Pero pensando en los días en los que no seré tan necesaria y mis brazos no serán tan reconfortantes, mi corazón se rompe un poco, aunque será porque hoy lo he hecho bien y mis abrazos te han servido para crecer.

Entonces, ahora mismo, te abrazaré. Elegiré recogerte. Elegiré consolarte con abrazos y besos. Durante el tiempo que me dejes. Durante todo el tiempo que pueda.