¿Cuándo debes negociar con tus hijos?

Marisol 20 febrero, 2018
Es posible negociar con tus hijos siempre y cuando prevalezcan el respeto y la autoridad de los padres. Te ofrecemos algunos consejos apropiados para afrontar este momento.

¿Sientes que pasas el día dando órdenes y discutiendo en el hogar? Muchos padres pasan su tiempo diciendo “¡debes ir a la cama!”, “¡debes cenar ahora!”. Las respuestas de los niños y adolescentes no tardan en aparecer. ¿Cuándo debes negociar con tus hijos? ¿Hasta qué punto puedes ceder?

Tanto el exceso como la carencia de autoridad desencadenan consecuencias negativas en la convivencia familiar. Encontrar el punto medio es la clave para formar a tus hijos y tener un ambiente sano en el hogar.

Negociar es una experiencia de aprendizaje para tus hijos. En su desarrollo, reciben la lección del trabajo en equipo y la contemplación de los puntos de vista de los demás.

¿En qué situación es posible negociar con tus hijos?

En muchos momentos, los niños y adolescentes tratarán de oponerse a tus decisiones. Pondrán a prueba la firmeza de la acción que sugieres e intentarán cambiarla por cualquier medio. En muchos casos, aparecen las pataletas, las lágrimas o la manipulación afectiva.

Bajo estas circunstancias, es importante que hagas respetar tus límites y justifiques tus razones. Demostrar empatía y entendimiento hace que las personas reaccionen positivamente, aunque no estén del todo de acuerdo contigo.

Sin embargo, hay otros momentos en los que tus hijos declararán sus preferencias e identificarás que puedes ceder un poco. Si el aspecto sobre el que se debe negociar no es relevante (en un sentido negativo) y si negociando ambas partes resultan beneficiadas, puedes hacerlo.

En la familia, como en la vida, es conveniente establecer asociaciones positivas con quienes te rodean.

La clave está en encontrar una solución que no derribe tu autoridad y que les haga sentirse tenidos en cuenta. Cabe aclarar que muchas otras situaciones relevantes no están abiertas a la negociación y eso no debe implicar confrontaciones familiares.

Como parte de tu labor de ser padre o madre, debes aprender a lidiar con las inconformidades de los chicos.

Negociar con tus hijos es aceptable en ciertas situaciones.

Estrategias útiles para negociar con tus hijos

Reduce el tamaño del conflicto

Como primera medida, debes identificar los puntos en los que padres e hijos están de acuerdo. A veces las áreas de disputa son menores de lo que crees; no siempre se trata siempre de una oposición total.

Al coincidir en los aspectos positivos de la situación, se establece un vínculo afectivo. Esta estrategia es especialmente útil cuando se trata de adolescentes.

Explica tu punto de vista

Cuando tomes una decisión que cause malestar en tus hijos, explícales con seguridad cuáles son tus argumentos. Aunque no la acepten con agrado, sabrán que actúas con justificación y no simplemente por imponer tu autoridad.

“A menudo se critica la laxitud de los padres, pero educar no es tarea fácil, y si unos pecan por defecto, otros lo hacen por exceso y piden a sus hijos que sean obedientes, educados, inteligentes, ¡perfectos! ¿Conviene exigir tanto?”
—Mayte Rius—

Toma el tiempo necesario para pensar y dar una respuesta

Especialmente los niños pequeños pueden demandarte diez cosas en unos pocos minutos. Ocasionalmente, la respuesta natural es decir que no, pero es más conveniente analizar y responder con coherencia. Respira, piensa en los pros y los contra de cada situación y con base en ello haz tus elecciones.

Evita ceder antes los comportamientos inaceptables

Reiteradamente, los niños tratarán de poner presión a tus palabras con malos comportamientos. Cuando hay rabietas, malas palabras, gritos y lágrimas, no cedas.

En caso de ser necesario, también debes aplicar los correctivos acordados para este tipo de actitud. Si permites que una pataleta les ayude a salirse con la suya, recurrirán siempre a este método para convencerte.

El diálogo es la mejor herramienta para negociar con tus hijos.

Recuerda que eres tú quien tiene el control

Como padre, estás en la posición de resolver los conflictos y tomar las decisiones que consideres convenientes. Eres tú quien debe vigilar por la seguridad y la formación de los niños. No hay ninguna razón para sentirte culpable por no complacerlos en todo.

“Si el aspecto a negociar no es relevante (en un sentido negativo) y si negociando ambas partes resultan beneficiadas, puedes hacerlo”

Las negociaciones con los hijos les ayudan a evaluar los hechos y aprender a hacer elecciones. También les demuestran que se pueden arreglar las diferencias sin tener un conflicto con quienes más los aman. De ello aprenderán a respetar y a confiar en las alternativas y soluciones que tú les ofreces a diario.

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