Cómo crear una buena relación con tu hijo adolescente

Okairy 16 junio, 2016

“¡Mamá, me arruinas la vida!”, “¡No te soporto!”, “¡Déjame en paz!” Son algunas de las expresiones que los adolescentes suelen aprender y repetir constantemente para mostrar una identidad distinta. Esta es una etapa de la vida por la que todos los adultos han pasado. Tú no eres la excepción, para llegar a tener la edad que tienes tuviste que pasar por la que tiene tu hijo adolescente.

No es fácil y no solo para ti como madre, sino también para ellos. Están conociendo nuevas sensaciones y nuevas cosas. Todo es nuevo y difícil, incluso este es el período donde tus hijos empiezan a enamorarse. Luego llegan a casa y te ven a ti, que con solo una expresión que ellos hagan, sabes por tu experiencia por lo que están pasando. Eso los hace cerrarse a ti por completo y te frustra, así que empiezan a tener una relación de discordia.

Aquí hay consejos para crear una buena relación con tu hijo adolescente.

Sé paciente

En la introducción del artículo seguro que notaste que tu hijo adolescente no es el único que responde. La mayoría empiezan a olvidar quién es la autoridad de la casa y les pierden el respeto a los padres. Esta actitud se ha convertido en normal ante la sociedad, aunque no debería ser así.

se pacienteLa manera de resolver esto es que no caigas en el mismo juego que tus hijos. Ellos empiezan a actuar mal y siempre tendrán una respuesta preparada para tus gritos. Al final siempre se encerrarán en su habitación y azotarán la puerta. En este duro momento es donde se pondrán a prueba tu habilidad como madre y también tu paciencia.

Cuando eres madre o padre, es importante que conozcas sus amistades. Solo la edad no cambia a nadie, también es posible que esté recibiendo influencias de ellos. Hoy en día está de moda tener una imagen de adolescente rebelde. No le prohibas nada de forma tajante, mejor conversa con él y dile lo orgullosa que te sientes de él. Si le hablas de sus cualidades, él verá lo valioso que es para ti.

Entiende que tu hijo ya razona y toma sus propias decisiones

Un hijo adolescente piensa distinto a los adultos. Cuando hablas con ellos es muy difícil que puedan entender un “tal vez” o “es posible”. Ellos necesitan saber si es sí o no. Los adultos captan mejor que hay más posibilidades puesto que analizan más a fondo los asuntos para llegar a conclusiones o tomar decisiones.

Debes animar a tu hijo a desarrollar su capacidad de pensar. Pero ten mucho cuidado al hacerlo, debes ser estratégica. Incluso, tú misma debes animarte a hacer uso de tu capacidad de razonar. Es más fácil cuando como adultos, nos damos cuenta de que necesitamos humildad y admitir nuestros errores.

Obviamente el raciocinio le da más argumentos a tu hijo adolescente para discutir. Quizás solo está probando la capacidad de pensar que acaba de descubrir. No debes tener temor ya que su visión de la vida aún no se define completamente, aunque ellos piensen lo contrario.

Para que él te trate con respeto, debes aprender a reconocer las virtudes que tiene tu hijo y felicitarlo por tratar de razonar el asunto. Luego que hagas eso, se te hará más fácil captar su atención para explicarle en lo que está errado. Es probable que después él quiera replantear su opinión para mejorar la situación.

Acepta que no siempre tienes la razón

no siempre tienes la razon

Ya que sabes cómo explicarle a tu hijo en lo que ha fallado es momento de autoevaluarte basándote en fundamentos y escuchando los de tu hijo. Tienes que abrir tu mente y ser atenta cuando hables con él. No siempre tendrás la última palabra en la conversación porque posiblemente tu hijo te dé algún argumento realmente razonado que te haga ver un error. También es factible que tu hijo acepte tu punto de vista en algún momento.

No hay padre que sea perfecto, de hecho nadie lo es. Si luego de discutir notaste que todo se debió a tus acciones, no tengas temor en pedir disculpas. Cuando admites tus errores, tu hijo aprende un valioso ejemplo de humildad. Sé paciente, escúchalo y entiende que no siempre tienes la razón. Además respeta a tu hijo, así como quieres que él te respete a ti.

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