Cómo crear un hábito de estudio adecuado en tu hijo

Francisco María García · 21 septiembre, 2017

Uno de los retos al que todo niño debe enfrentarse son los deberes escolares. Aunque la capacidad de respuesta depende en cierta medida del pequeño, lo más importante es crear un hábito de estudio adecuado desde una edad temprana.

A continuación, te enseñamos algunas pautas para lograrlo. Se trata de que la responsabilidad se transforme en costumbre. Poco a poco, el niño asumirá el momento de las tareas con naturalidad.

Un hábito de estudio correcto: desafío que puede alcanzarse

La educación de los hijos es uno de los puntos sensibles en los hogares. En muchas ocasiones, pensar cómo generar en ellos la responsabilidad de estudiar se transforma en un verdadero desafío. Por eso es importante incorporar ciertas conductas de manera paulatina, dependiendo la etapa escolar y la edad del niño.

Según datos de Eurostat 2016, España es el país de la UE con mayor tasa de deserción escolar (20%). Uno de cada 5 jóvenes abandonan la escuela después de finalizada la ESO.

Entre otros factores, el mal rendimiento y fracaso escolar empujan a muchos jóvenes a abandonar la escuela. Acompañarlos en los primeros años y ayudarles a incorporar herramientas y conductas para estudiar puede revertir en parte esta tendencia.

Crear un hábito de estudio adecuado se relaciona principalmente con el trabajo. Para ello hay que controlar una serie de elementos como la planificación u organización, la concentración, la comprensión y el aprendizaje de buenas técnicas de estudio.

Trabajando la planificación

El tiempo ideal

Es importante que el niño integre poco a poco la rutina del estudio a su vida diaria. Hay que comenzar dedicando entre 20 y 30 minutos a las tareas de la escuela. Cada cierto tiempo se deben ir incorporando 10 minutos más.

Fomentar la lectura desde una edad temprana favorece el desarrollo de un hábito de estudio correcto

Momento del día

Otro punto relevante es encontrar el momento que se considera adecuado para sentarse a estudiar. Muchos profesionales aconsejan que el tiempo de estudio se realice justo al volver del colegio, para aprovechar la inercia que traen consigo.

Sin embargo, dependiendo del niño, puede que sea mejor dejarlos disfrutar primero de un rato de relax y juego. La clave es respetar el momento cada día y así transformarlo en un hábito de estudio correcto.

La importancia de organizarse

A medida que el niño avanza en el nivel de dificultad y la cantidad de estudio, hay más opciones. Pueden utilizarse las herramientas que proporciona Internet para hacer que el tiempo sea más eficiente. Los calendarios, las agendas y los blocs de notas son instrumentos útiles para planificar las tareas, buscar y anotar la información y realizar demás actividades.

Lograr la concentración

El ambiente y el entorno son fundamentales. Lo ideal es destinar un espacio de la casa para las tareas escolares. De esta manera se evitan distracciones ligadas a las actividades del hogar. Dotarlo de los elementos necesarios y trabajar en un clima de silencio es primordial. También lo es cuidar el orden y la limpieza del espacio y de los útiles escolares.

Además de evitar las distracciones que pueden provocar los móviles, la televisión, los videojuegos u otros juegos, es importante distribuir los tiempos. Para los niños más inquietos resulta de gran ayuda combinar minutos dedicados exclusivamente al estudio con otros de pausa y descanso. De esta manera se consigue un mayor rendimiento.

Herramientas para comprender

Según la edad, es importante que los niños incorporen ciertas herramientas que los ayuden a adoptar un hábito de estudio eficaz. Estas se convertirán en perfectas aliadas para las etapas más avanzadas.

Ayudar a los niños a realizar esquemas y resúmenes les permite discriminar las ideas principales de un texto

En un primer momento, podemos enseñarles las siguientes:

  • Leer comprensivamente: de nada sirve una lectura perfecta si no se entiende aquello que se lee. Para crear el hábito lector y ayudar a su comprensión, podemos, en principio, leer junto a los niños e ir haciéndoles preguntas sobre el texto.
  • Subrayado y esquemas: ambos recursos son útiles para la comprensión y el estudio. Enseñarles a descubrir las ideas principales para que luego las subrayen y guiarlos en la realización de esquemas con las palabras claves relacionadas son excelentes opciones.
  • Utilizar las técnicas de estudio: Comprender el sentido de los textos, identificar las ideas principales y realizar esquemas y resúmenes para visualizar sus relaciones es el método perfecto para elaborar después resúmenes que engloben los contenidos básicos. Todo ello hace que el estudio resulte mucho más sencillo.

En la actualidad nadie pone en tela de juicio la importancia que tiene la educación. En este sentido, las primeras etapas de la vida escolar son claves para que nuestros hijos asuman el estudio con naturalidad. Siempre hay que recordar que la constancia, el conocimiento mutuo y el trabajo diario son aspectos fundamentales para lograr un hábito de estudio favorable.