Cosas que deberías copiarle a tu hijo para ser más feliz

Una de las razones para que puedas ser una persona más feliz, es que le copies a tus hijos parte de sus actitudes. Esto ayudará a que te comportes como ellos y la felicidad en tu vida aumente. ¡Descubre aquí cómo lo puedes hacer!
Cosas que deberías copiarle a tu hijo para ser más feliz

Escrito por Equipo Editorial

Última actualización: 04 octubre, 2022

Cuando eres padre, por lo general, te fijas en qué le puedes enseñar a tus hijos. Siempre tienes una gran preocupación en qué debes hacer para que ellos lleguen a ser unos adultos felices y sanos. Sin embargo, muchas veces no te das cuenta de que tú también puedes aprender de ellos para ser más feliz.

Son muchas las cosas de la infancia, que no deberías perder, si deseas ser una persona feliz en tu adultez. Y es que los niños tienden a ser más sanos que las personas adultas. ¿Quieres saber cómo te puedes comportar como un pequeño?

Mamá e hija contentas

1. Ellos olvidan y perdonan

Por lo general, los padres tienen la idea de que si no les dicen a los hijos que pidan perdón no lo van a hacer nunca. Sin embargo, esto es todo lo contrario. Cuando ellos perdonan, lo hacen verdaderamente, de una manera mucho más sana que como un adulto lo hace.

Cuando los niños se disculpan dejan eso atrás. No obstante, en las personas mayores es diferente, puesto que van a ese tema una y otra vez, ya que es algo que les cuesta hacer. En ese ir y venir estás abriendo mucho más la herida que te hizo daño, afianzándote en ese perdón que has pedido, por lo que no puedes seguir.

2. Se suelen sobreponer

Es muy normal que los jóvenes tengan algunas rabias largas, llegando a durar mucho tiempo. La realidad de esto es que no suelen pasar de unas horas. Al momento en que algo les llega a doler y les molesta, tienden a enfadarse muchísimo, llegando a sobreponerse más rápido que un adulto, pero pasan la página fácilmente.

Si una persona ya avanzada de edad tendría la capacidad de dejar pasar las cosas, podrían llegar a ser más felices.

3. Siempre están riendo

Normalmente, los pequeños siempre están riendo. Y es que tener un buen sentido del humor va a ser un gran protector ante los problemas que se les ocasionen. Cuando alguien se ríe de lo que le ha ocurrido, es que tienen una perspectiva sobre ello, lo que hace que se sientan un poco mejor.

Al reírte vas a tener mejor autoestima, más creatividad, menor estrés y un mejor aprendizaje. No pienses en que tuviste un mal día, lo importante aquí es que le veas el lado positivo y divertido, mientras te puedes reír de lo sucedido. Gracias a esto, vas a notar que tu estado de ánimo va a cambiar.

4. Intentan las cosas

Un niño no llega a detenerse a pensar si están cumpliendo los requisitos para poder realizar algo. Ellos simplemente lo hacen. Generalmente, los mayores no cumplen con esto, puesto que dejan de intentar las cosas. Con esto, se están perdiendo muchísimas experiencias.

Lo más seguro es que te estés diciendo que no eres bueno en ello. Pero eso no es motivo para no intentarlo de todas formas. Los adultos suelen perder esa capacidad de disfrute, puesto que están centrados en sus objetivos. Sin embargo, debes saber que al probar estás aprendiendo.

Amor de padre

5. Sienten curiosidad

Desde el momento en que nacen, cuando están comenzando a gatear, corren y descubren lugares nuevos… Los chicos tienen una gran curiosidad, por lo que siempre están buscando experimentar y aprender.

Esa curiosidad se desempeña a través de una actividad, bien sea mental o física. Y para que el cerebro no se oxide, hay que mantenerlo activo constantemente, mientras lo ejercitas y le pones retos. De este modo, no debes perder la curiosidad. Es necesario que investigues, busques y aprendas cosas nuevas si quieres ser más feliz.

6. Demuestran sus sentimientos

Algo que generalmente dejan de hacer los adultos, es dejar de expresar sus sentimientos. Ya no le dicen a los demás qué necesitan y cómo se sienten. Cuando un niño está triste, no necesita hacer un gran esfuerzo para demostrarlo, ya que solo lo dejan salir.

Las personas mayores tienden a guardarse las cosas que está relacionadas con sus emociones. Esto hace que al final se sientan frustrados. Es por ello que deben ir soltando estos aspectos poco a poco, para sentirse más saludables.

7. Son flexibles

Algo que hacen los infantes, y que todo adulto debería conservar, es el ‘ser flexibles’. Mientras las personas van madurando, suelen ser menos flexibles. Y es que cada vez les llegan a molestar más los cambios, siendo muy difícil el poder adaptarse a los mismos.

No obstante, los pequeños cuentan con esa flexibilidad cognitiva que los hace ser diferentes. Ellos buscan otras opciones, no se afianzan a las ideas, buscan experimentar y aceptan los cambios. Esto hace que puedan adaptarse al mundo de mejor modo.

8. Se autoelogian

¿Alguna vez has escuchado a tu hijo darse cumplidos a sí mismo? Los jóvenes siempre buscan forma de elogiarse de manera constante. Ellos se dicen cosas buenas, siendo algo maravilloso para aumentar su autoestima.

Por el contrario, los mayores se dicen más cosas negativas que positivas. Se cuestionan sobre lo que no les gusta, en lo que se han rendido, en lo que no quieren, etc. La autocrítica tiende a acompañarlos, por lo que deben dejarla de lado.

Lo mejor es que hagas como los chicos y te quieras. Presta atención en esas cosas que haces muy bien y que te llenan de orgullo.

Felicidad en familia

9. Defienden sus necesidades

Cuando un peque necesita algo, no deja de lado nada para manifestártelo. Esto es algo que muchos adultos no hacen, lo que les hace carecer de asertividad. Es necesario que sepan pedir sin exigir, mientras sé es empático con los demás.

La asertividad está relacionada con la autoestima. Entonces debes hacer como tu hijo y comienza a pedir todo eso que necesitas. No pienses que es algo malo, ya que es un derecho que tienes como ser humano.

Busca formas para ser más feliz

¿Crees que el mundo se va a acabar porque no has podido cumplir con tus planes? Si ves que las cosas no suceden como las tenías planeadas, es momento para que busques opciones nuevas. Eso sí, disfrútalas y ponlas en práctica.

Recuerda que el tiempo pasa, y si lo vives enfadado no va a ser para nada divertido. Experimenta, juega, llora, ríe, no te dé miedo de contemplarte en el espejo, haz eso que tanto deseas. ¡Sé como tu hijo y sentirás que vas a ser más feliz!

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