La constancia como valor para educar a nuestros hijos

16 septiembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la pedagoga María Matilde
La constancia es una cualidad importante que deben poseer las personas para poder conseguir objetivos en todos los ámbitos de la vida. Con lo cual, la constancia es un valor que debe ser enseñado a nuestros hijos desde tempranas edades.

En general, las personas somos más propensas a empezar algo y dejarlo por el camino, ya sea un estudio o un hobbie, a ejercitarse físicamente o alimentarse mejor. De ahí que la constancia como valor para educar a nuestros hijos sea fundamental, ya que ningún proyecto ni actividad puede llegar a buen puerto sin una base de esfuerzo y de constancia.

¿Qué significa la constancia y ser una persona constante?

La constancia se refiere a la voluntad inquebrantable y continuada en la determinación de hacer una cosa o en el modo de realizarla. La constancia es sinónimo de perseverancia, de voluntad, de tesón y de firmeza.

Algunas personas poseen el valor de la constancia, es decir, son perseverantes y determinadas ante un propósito, objetivo o decisión. Entonces, una persona es constante cuando es metódica, paciente, responsable, disciplinada y trabaja con tesón para conseguir sus metas. Resolviendo en el camino los problemas y las dificultades que puedan presentarse.

Aprender a ser una persona constante es importante para enfrentarnos a las situaciones de la vida, tanto en nuestros entornos íntimos y cotidianos, como otros formales y profesionales. Y ser constante en todo aquello que se emprenda es fundamental para evitar las frustraciones devenidas de no poder conseguir algo fácilmente.La constancia es un valor imprescindible para lograr todos nuestros objetivos.

La constancia como valor para educar a nuestros hijos

Para educar a nuestros hijos en la constancia es necesario tener presente que debemos conseguir crear en ellos el hábito. Y el hábito para conseguir la constancia es la repetición, es hacer una y otra vez algo, aún de mil maneras distintas, hasta conseguirlo.

De esta manera, los niños deben aprender como algo natural que nada se consigue a la primera y que todo requiere un esfuerzo, creatividad, y ganas, y que los problemas y las dificultades forman parte del camino. Así, en la medida que ellos interioricen que las gratificaciones son directamente proporcionales a su esfuerzo, podremos conseguir que los niños aprendan a ser constantes.

Además, tal y como lo plantea el psiquiatra y catedrático Enrique Rojas en su libro 5 consejos para potenciar la inteligencia, la constancia es necesaria para desarrollar la inteligencia auxiliar. Junto con el orden, la voluntad, la motivación y la capacidad de observar y tomar nota, la constancia es un instrumento de la razón. El autor sostiene que la inteligencia auxiliar permite, entre otras cosas, mantener relaciones fluidas con los que nos rodean, y experimentar una vida afectiva sana.

Cómo educar a nuestros hijos en el valor de la constancia

En ocasiones no es sencillo encontrar las maneras más adecuadas para conseguir educar a los peques en el valor de la constancia. Si bien sabemos que el punto de partida es transmitirles que deben esforzarse para conseguir las cosas, debemos tener también en cuenta lo siguiente:

  • Tanto padres como educadores deben darles libertad y permitir que los niños se equivoquen. Los adultos deben tener paciencia y no hacer las cosas por ellos.
  • Los adultos deben contenerse, en ocasiones, en la necesidad de resolver y de proporcionar contención cuando los niños se encaprichan porque no consiguen hacer algo. Es importante que ellos pasen un momento de sufrimiento y de frustración. Así, cuando se calman, podemos hacerles comprender que esas sensaciones feas solo se evitan intentando nuevamente las cosas.
  • El ejemplo es fundamental. No es bueno que los padres expresen o exterioricen, con gestos o con palabras, sus frustraciones frente a alguna tarea o actividad que no consiguen ejecutar. Es mejor que los niños observen cómo sus padres hacen algo con paciencia y con tranquilidad, y que luego se ponen felices de haberlo conseguido.Grupo de amigos consigue conquistar la cima de la montaña gracias al valor de la constancia.
  • Conseguir que los niños aprendan a ser constantes acostumbrándose a que las cosas se deben ganar, a sentir que nadie se merece nada así, sin más. De esta forma, ellos también sentirán que siendo constantes obtendrán gratificaciones. Gratificaciones que no solo se traten de regalos o adulaciones, sino, principalmente, la gratificación de merecerse lo conseguido, que no es menor.

La constancia, valor clave para el desarrollo personal de nuestros hijos

En definitiva, desarrollar el hábito de la constancia nos obliga a desafiar la rutina y el cansancio presentes en cada momento de nuestros días. Con lo cual, sirve de motor para ir consiguiendo, por un lado, aquello que forma parte de las propias obligaciones cotidianas (domésticas, laborales, burocráticas) y, por otro lado, todo lo relacionado con proyectos más personales (estudios, hobbies, aficiones).

Entonces, considerar la constancia como valor para educar a nuestros hijos implica ayudarlos a desarrollar el hábito desde pequeños, fundamental para su desarrollo personal. Lo cual les permitirá enfrentarse con determinación y voluntad, de forma madura y consciente, a los distintos retos que se les presenten en su vida futura.

  • Armenta, A. (1994). Etapas del proceso de adquisición de un hábito en el ámbito práctico-práctico (agere). Universidad Panamericana. México.
  • Rojas. E. (2015). Orden y Constancia. ABC. Recuperado de http://www.gref.org/nuevo/articulos/art_270115.pdf
  • Lipsio, J., y Núñez, M. M. (2010). Sobre la constancia. Universidad de Extremadura, Servicio de Publicaciones.
  • Rojas, E. (2016). 5 consejos para potenciar la inteligencia. Editorial Temas de hoy. Barcelona.