Consejos para proteger los dientes de los bebés

Amanda 29 diciembre, 2015

El cuidado de los dientes de los bebés debe comenzar incluso antes de que empiecen a aparecer, pues algunos expertos concuerdan en que durante el desarrollo del feto dentro de la matriz los huesos que soportarán la formación dentaria cuando esta aparezca desde los dientes de leche se empiezan a formar.

El cuidado de los dientes

En tal sentido, según estudios, las encías de los bebés requieren igual atención que los dientes, por eso es recomendable que comiencen a protegerse desde el primer día. Además, es sabido que existe cierta propensión genética a desarrollar caries, lo cual puede empeorar la situación si no prestamos atención en este aspecto.

En la boca hay muchas bacterias, que son más o menos normales, pero que sin duda pueden actuar en la descomposición de los restos de alimentos que quedan en las encías, ocasionando caries desde mucho antes del afloramiento del primer diente.

De manera que, como no sabemos si ya están por aparecer los dientes, es recomendable limpiar la boca adecuadamente después que el bebé come aunque solo esté consumiendo la leche materna. También se debe tener especial atención de lavarlos cuando hayan comido alimentos dulces o ricos en almidón.

Consejos para cuidar los dientes de los bebés

Para contribuir a la protección de los dientes de los bebés es recomendable atender a los siguientes consejos.

1. Limpiar las encías antes de que aparezcan los dientes. Esta labor no es de las más acostumbradas por las madres, pues por mucho tiempo se ha desconocido la importancia de mantener la higiene bucal del bebé.

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No obstante, estudios han revelado que desde el embarazo debimos estar atentas a nuestra alimentación para favorecer el desarrollo adecuado de los huesos del bebé.

De igual manera, una vez que el recién nacido comienza a comer es preciso limpiar con cuidado sus encías. Para ello es recomendable utilizar una gasa húmeda, también podemos usar una toallita, pero en este momento aún no se debe usar pasta dental.

Esto, además de ayudarlo en su cuidado, es útil para enseñarle una rutina de limpieza que fomente su independencia en este aspecto cuando deba cepillar sus dientes.

2.Incorporar el uso de flúor. La utilización del flúor en el cuidado de los dientes del niño necesita ser regulada, pues así como es de importante su uso, también lo es que no se exagere en este.

El flúor ofrece muchos beneficios a los dientes, ayuda a fortalecer el esmalte dental, además es adecuado para controlar la aparición de las caries porque contribuye a la resistencia de dientes y encías a las bacterias o aquellos ácidos perjudiciales.

Los productos diseñados para el cuidado dental por lo general contienen flúor, pero la cantidad elevada de esta podría causar fluorosis con el tiempo. De la misma manera, este mineral puede estar presente en el agua y algunos alimentos procesados.

En todo caso, es el pediatra quien decide si el bebé necesitara más flúor, por eso debería bastarnos con el que se le aplica por medio del dentífrico. Por esta razón también existe cierta precaución con la administración de agua al bebé, pues no se recomienda si no hasta pasados los seis meses de edad.

3.Cepillar los dientes desde que comienzan a aparecer. Para este entonces ya debemos haber iniciado el proceso de limpiar las encías de nuestros bebés, solo que esta vez debemos modificarlo.

El cepillado de los dientes de leche sí requiere el uso de pasta dental, pero la cantidad debe ser muy pequeña, algo similar a un grano de arroz. En cuanto al cepillo dental utilizado, debe ser un producto diseñado exclusivamente para bebés, para que sea suave, su cabeza sea pequeña y el mago sea apropiado para la mano de un adulto.

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Por lo general el bebé tendrá su primer diente alrededor de los seis meses, pero algunos pueden aparecer hasta los dieciocho meses, mientras tanto, es recomendable mantener la limpieza de las encías y cuando se trate de un solo diente, es conveniente alternar entre el limpiado con una toallita y con el cepillo.

Un cepillado correcto implica que los dientes sean limpiados por ambos lados con suavidad, en un máximo de dos veces por día. Es recomendable cepillar también la lengua y no es necesario enjuagar debido a la cantidad de pasta dental, que debe ser mínima.

4.Llevar al bebé al dentista. Existen razones particulares para acudir desde temprano al dentista, por ejemplo si la madre no tuvo cuidado con este aspecto durante el embarazo. Sin embargo, para asegurarnos de proteger los dientes de los bebés, es preciso llevarlos al dentista desde los seis meses o desde la aparición de su primer diente.

El especialista revisará que todo esté bien y colocará flúor para proteger el esmalte, esto es algo que se puede repetir de manera trimestral.

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