De compras al super con los niños

Nadyra Muhammad 3 marzo, 2016

No hay nada que le guste más a los pequeños que sentirse grandes e importantes. Para ellos es muy gratificante ser tomados en cuenta en “labores difíciles” o en “cosas de adultos”; además, esto refuerza su autoestima y les permite ampliar sus conocimientos a través de nuevas experiencias.

Si quieres lograr que tus hijos mejoren sus hábitos alimenticios, tal vez llevarlos de compras al super es una buena estrategia para hacerles conocer nuevos alimentos, más saludables y descubrirlos de una manera distinta y a través de una experiencia positiva: ¡tiempo privilegiado con mamá!

Involúcralos

Involucrarlos en las actividades de la cocina resulta muy conveniente si queremos que se familiaricen con las comidas y su preparación, lo que sin duda es apropiado para que consideren a los alimentos como algo natural en su cotidianidad.

Siempre que tengas la oportunidad, invita a tus hijos a hacer las compras contigo. Permíteles escoger en la sección de frutas y verduras qué quieren llevar a casa; generalmente se dejan llevar más por el color que por el sabor, pero es válido, cómprale lo que te piden y luego invítalos a que te acompañen mientras lo cocinas.

Aproxímale los alimentos de maneras concretas para ellos

Una manera muy sencilla de presentarle nuevos alimentos es relacionándoselos con personas que conocen o situaciones que han pasado, por ejemplo:

  • Descríbele su sabor o su textura, puedes comprarlos con otros alimentos similares.
  • Siempre les resulta algo gracioso saber a qué animales les gusta tal o cual vegetal.
  • Preséntale los alimentos favoritos de papá, la abuela o algún amiguito.
  • Coméntales cuál es tu favorito y, si hay alguno que realmente no te gusta díselo, pues es muy natural que a todos nos desagrade algo en el tema de la comida.
  • Invítalos a olerlo y tocarlos
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Hacer las compras es divertido

Es válido también que les asignes responsabilidades durante la compra y les des la oportunidad de poner en práctica conceptos que están aprendiendo en el cole, puedes sugerirles algunas de las siguientes ideas:

  • Pedirles que metan en una bolsa 10 limones medianos.
  • Buscar 3 tomates verdes y 3 rojos.
  • Seleccionar vainitas gruesas y delgadas.
  • Buscar zanahorias largas o cortas.

Enséñales a elegir los vegetales

Ellos pueden seleccionar bien los alimentos, mucho mejor de lo que podrías pensar, solo es necesario que les muestres, por ejemplo un tomate “bueno” y otro “malo” y que les indiques que las frutas y vegetales deben estar sin huequitos ni rotos y sin zonas aporreadas.

Verás como un niño de 4 años es muy hábil en la elección de lo que le asignes. Claro, deja para después cosas como el aguacate o la piña, pero lo harán muy bien con cosas más sencillas.

En la cocina con mamá

Cocinar es algo que también les encanta, especialmente si les permites manipular los alimentos y “empegostarse” un poco. Puedes darles un cuchillo plástico para que piquen unos tomates (que no necesites en cuadritos perfectos, que vayas a licuar, por ejemplo) o para que te ayuden con algunas frutas para una ensalada; cambur, lechosa, patilla y mango son muy fáciles de picar y hacer su propia merienda.

Permíteles amasar y revolver algunas preparaciones o que vayan agregando ingredientes que previamente hayas medido. Cocinar con los niños efectivamente toma más tiempo, pero ocasionalmente no quita nada, más bien aporta mucho.

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Estimula su curiosidad e invítalos a ver cómo los alimentos cambian de color y contextura cuando se cocinan.

Un ejemplo es la mezcla para las panquecas, que es líquida al inicio y al cocinarla se vuelve sólida; otro, la pasta cruda que es dura y al pasarla por agua caliente se ablanda; el pollo es rosado antes de meterlo al horno y luego es blanco.

Hagan predicciones y que adivinen cómo quedarán unos plátanos luego de cocinarlos. En fin, haz que abran sus ojos al mundo a través de la selección y preparación de los alimentos.

Para tener en cuenta

Conocer, manipular y “jugar” con las comidas hace que los alimentos, sus nombres, sabores y olores sean de manejo cotidiano para ellos. Será mucho más probable que se animen a probar por curiosidad, aunque sea con un dedito.

No esperes que el primer día ya quieran comer de todo, si los presionas al respecto probablemente conseguirás el efecto contrario y se perderán todo el disfrute de las compras, la diversión de la cocinada y la curiosidad por el cambio de apariencia de los alimentos.

Lo único que queremos lograr con invitarlos a comprar y cocinar es una aproximación relajada y novedosa a los alimentos. Solo eso.

 

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