¿Cómo se debe curar la episiotomía?

4 enero, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por el abogado Francisco María García
La finalidad de la episiotomía es el riesgo de desgarro en la zona vaginal de la mujer. El consejo del profesional sanitario debe necesitar el consentimiento de la futura madre para que se lleve a cabo.

Es normal que cuando una mujer embarazada acude a control médico tenga ciertas inquietudes, en especial, al escuchar ciertos términos que no son propios del lenguaje común, como es el caso de la palabra episiotomía. Sin embargo, el médico siempre se debe ocupar de aclarar las dudas y explicar los términos, para que la paciente tenga claro todo a lo largo de la entrevista y la evaluación física.

La episiotomía es una incisión quirúrgica que se realiza durante el parto para ampliar la abertura vaginal. Puntualmente, unos segundos antes de la expulsión del bebé, se efectúa un corte en el periné; es decir, entre la vulva y el ano. La intervención requiere de puntos y de ciertos cuidados posteriores.

El objetivo de la incisión es evitar el desgarro de los músculos vaginales. No supone una herida de importancia vital, como sí lo es la que surge de una cesárea, en donde sucesivas capas de tejidos se abren para sacar al bebé, pero es cierto que se trata de una herida en una zona delicada.

Cabe destacar que, si bien el médico puede sugerirla, la última palabra la tendrá siempre la paciente. En caso de que se decida a realizarla, deberá firmar por escrito un documento en el cual tienen que darse a conocer todos los detalles en torno a la intervención, su significado e, incluso, los cuidados posteriores a necesitar.

Características de la episiotomía

Después de que el bebé sale por la vagina, el médico procede a suturar la herida. Cabe destacar que este procedimiento no se realiza en todos los partos vaginales sino solamente cuando es necesario. Después de todo, lo ideal es que la mujer pueda dar a luz de forma natural.

El profesional sanitario puede considerar que, de no hacer una episiotomía, el desgarro puede ser mayor o puede haber sufrimiento del bebé. Por tanto, hay que considerar las ventajas e inconvenientes.

episiotomía

La episiotomía puede requerir entre dos y cinco puntos; y la respectiva sutura recibe el nombre específico de episiorrafia.

Puede ocurrir que, aún sin episiotomía, deba realizarse sutura. Esto ocurre por desgarros que se dan en algunos casos de manera natural, y que revisten la necesidad de intervención posterior.

En ambas circunstancias, antes de dar sutura, el médico debe realizar una labor de reparación de la zona vaginal, así como también del músculo y la piel. Después procederá a aplicar los puntos, utilizando para ello un material sintético apto para la reabsorción de los mismos.

Es decir que, muy probablemente, al cicatrizar la herida el hilo de la sutura caerá solo. Si esto no ocurre después de diez días —que también es frecuente— será el propio médico quien los retire, de manera rápida y sencilla. ¿Por qué a veces los puntos de la episiotomía no se reabsorben? Puede ser porque se usó un hilo demasiado grueso o porque no ha secado bien.

¿Cómo me cuido tras la episiotomía?

Cuando la intervención se realiza en un hospital, el personal de salud realizará los primeros cuidados. Por tanto, te darán indicaciones precisas de cómo continuar los cuidados en la casa. El principal secreto para una evolución exitosa es una higiene adecuada.

Después del parto y durante dos o tres días, la vagina despide un flujo denominado loquios, que son como una menstruación muy abundante. Tener los puntos de la herida en simultáneo con los loquios, genera al principio una gran incomodidad. Para sobrellevarlo, hay que seguir las instrucciones médicas.

Con lavar la zona dos veces al día y siempre después de defecar será suficiente. La flora de la piel se encargará del resto y evitará infecciones. Para lavar la herida de la episiotomía se debe usar jabón neutro. No es conveniente sentarse en la bañera, al contrario, es preferible la ducha.

parto

Al concluir el lavado, la zona debe quedar seca. Nunca se debe frotar la herida con la toalla, sino dar toques muy suaves con ella. También ayuda dejarla al aire para que seque mejor. Otro consejo es orinar inclinándose hacia adelante, de modo que la orina no entre en contacto con los puntos.

Las compresas de los loquios deben cambiarse a menudo, a fin de mantener la mayor higiene posible. En este sentido, se recomiendan las tocológicas, ya que permiten una mejor respiración.

¿Qué pasa si duele?

Por lo general, pasados unos días los puntos ya no se sienten, excepto por una leve molestia o tirantez. Para mantener una buena ventilación en la herida de la episiotomía, usar ropa holgada de algodón es lo más recomendable. En caso de inflamación, se puede aplicar hielo envuelto en una toalla. También se puede recurrir a un analgésico si la molestia persiste.

Por último, la paciente que transita la curación de la herida de la episiotomía no debe realizar esfuerzos ni permanecer mucho tiempo de pie.