¿Cómo reacciona tu hijo a los elogios?

22 Septiembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz Martín
Algunos niños no saben recibir un elogio porque consideran que es arrogante o que no merecen ser halagados. ¿Qué podemos hacer al respecto?

Los elogios son algo con lo que los niños conviven desde antes incluso de su nacimiento. Padres, hermanos, familiares y allegados colman a los bebés de cumplidos. Sin embargo, con el paso del tiempo, la relación con estas muestras de afecto y admiración puede enturbiarse, de modo que muchos niños no saben responder apropiadamente a estos elogios.

Algo que antes resultaba tan natural se vuelve ahora confuso y complicado. Es común que, a medida que los niños crecen y alcanzan la pubertad y la adolescencia, aceptar cumplidos les resulte más complicado. Y gran parte de la responsabilidad de que esto sea así recae en las experiencias que tienen y la educación que reciben. Por ello, presta atención a cómo reacciona tu hijo a los halagos para que puedas atender a tiempo cualquier dificultad.

¿Cómo reacciona tu hijo a los elogios?

Padre chocando la mano con su hijo como parte de usar los elogios como premios y recompensas para niños.

Les resta importancia

En la primera infancia es común que los niños acepten los cumplidos de buen grado, con naturalidad y espontaneidad. Sin embargo, cuando se acerca la pubertad, muchos de los menores han adoptado el hábito de restar importancia a esos halagos y responden con un: “no es para tanto” o un “tuve suerte”, en lugar de un simple “gracias”.

Esto es algo muy cultural y en lo que la educación recibida tiene mucha influencia. Con la intención de inculcar humildad a los niños, a veces caemos en el error de llevarles a menospreciar sus logros o habilidades. Sin embargo, saber recibir es algo esencial.

Cuando a un joven le reconocen el esfuerzo que pone en los estudios, el talento que tiene para dibujar o lo bien que se le da hacer amigos puede agradecerlo y saber que es cierto sin caer en la arrogancia. Si no son capaces de recibir un simple elogio, puede que se les dificulte también recibir amor, ayuda o comprensión, algo que, sin duda, traerá infelicidad a sus vidas.

Sospecha y desconfía

En otros casos, hay niños que, al recibir un cumplido, piensan automáticamente que existe una segunda intención oculta. “Si me elogia es porque quiere pedirme algo; ha hecho algo malo y me hace un cumplido porque se siente culpable; me lo dice en tono irónico, para reírse de mí”. Cuando un joven piensa esto al ser halagado es porque realmente no cree que lo que le dicen pueda ser cierto o no ve los halagos como algo natural.

En este caso, puede existir un problema de autoestima: “no poseo cualidades que los otros puedan resaltar”. Pero también es posible que exista un patrón de comunicación inadecuado, es decir, que el niño crea que expresar cumplidos no es algo natural y, por lo mismo, debe haber una intención secundaria. Esto puede suceder si en la familia el lenguaje positivo y el refuerzo social no son muy utilizados.

Los acepta con naturalidad

Por último, es posible que tu hijo sea capaz de aceptar un cumplido normalmente, tomándolo como algo natural, agradeciéndolo y sintiéndose halagado al recibirlo.

Madre dando un abrazo y un beso en la frente a su hijo gracias a la crianza conectada.

En este caso, queda patente que el pequeño cuenta con una buena autoestima, que es consciente de sus virtudes y cualidades y se siente merecedor de recibir afecto y reconocimiento. Esto también es señal de que ha crecido en un entorno positivo en el que las personas se admiran y se potencian las unas a las otras.

Esto es algo verdaderamente bueno, en primer lugar, porque permite al menor sentirse a gusto con quien es y desarrollar un saludable amor propio. Pero, además, esto le predispone a encontrar los puntos y fuertes y positivos en quienes le rodean y a expresar cumplidos a otros sin miedo, algo que favorecerá enormemente sus relaciones sociales haciéndolas más sanas y satisfactorias.

Enseña a tu hijo a reaccionar a los elogios

Entonces, si piensas que tu hijo puede encontrarse en alguno de los dos primeros casos, trabaja con él al respecto. Muéstrale que ser humilde no es negar nuestras cualidades ni restar importancia a nuestros logros, sino, simplemente, no sentirnos superiores a nadie. Del mismo modo, comenzad a comunicaros en la familia de forma positiva y amorosa, haced del halago una interacción común en el hogar.

Fomentar que un niño crezca amándose a sí mismo y sintiéndose valioso es una herramienta que le ayudará de por vida. No obstante, saber recibir cumplidos no implica depender de ellos; recuérdale que el reconocimiento más importante es el que viene de uno mismo.