¿Cómo motivar a los niños en clase?

Fernando Clementin · 27 mayo, 2018
Una de las claves para convertirse en un buen educador es saber despertar el interés de los pequeños hacia el aprendizaje. Como esto no siempre es tarea fácil, es muy útil contar con ciertos consejos para lograrlo.

La infancia es, para muchos niños, una edad en la que cuesta encontrarle un sentido a la obligación de cumplir con los deberes escolares. En estos casos, es importante que padres y docentes aúnen esfuerzos para generarles entusiasmo. En ese sentido, pueden ser de ayuda algunos consejos para motivar a los niños en clase.

Una clave para captar el interés de cualquier persona hacia una actividad es hacerla atractiva. Es decir, presentarla no como una obligación, sino más bien como una oportunidad para hacer algo que le guste y que, por sobre todas las cosas, le servirá en el futuro.

Como a menudo resulta complicado motivar a los niños en clase, creemos que es prudente tener a mano ciertas cuestiones a considerar. A continuación, profundizamos sobre algunas de ellas.

Recomendaciones para motivar a los niños en clase

1. Despertar su motivación intrínseca

Se trata de un aspecto fundamental, ya que no hay motivación más fuerte que la que nace de la mente misma. Esto puede parecer una verdad de perogrullo; en realidad, la cuestión que aquí planteamos es cómo arribar a ese resultado. Una medida muy eficaz por la que se puede comenzar es la de plantear los contenidos de otra manera que la tradicional. Es decir, a través de películas, juegos o actividades al aire libre que pongan al alumno en contacto con otros materiales.

Muchas veces, hacer un experimento en la escuela o visitar un museo resulta más efectivo que leer sobre esos mismos temas en un libro. Asimismo, las versiones audiovisuales de obras clásicas pueden captar el interés de los pequeños.

Motivar a los niños en clase es posible mediante diversas prácticas.

2. Buen ambiente

Otro de los cimientos sobre los que se construye un aprendizaje sano. Los maestros que recurren a gritos y castigos de manera constante no logran causar más que rechazo en sus alumnos. En cambio, aquellos que mantienen una actitud abierta y un trato amistoso, colocándose a la par de los niños —manteniendo la autoridad, claro— son quienes logran mejores resultados. Ellos deben ser facilitadores de la educación y han de apoyar a los niños en ese complejo período de maduración constante.

3. Plantear objetivos y reconocer sus logros

Sin recurrir a la competencia entre pares, es positivo proponer metas a la hora de trabajar en grupos. Por supuesto, su consecución debe estar seguida de halagos, reconocimientos y, por qué no, una recompensa para premiar su esfuerzo y compromiso.

Ejemplo: a la hora de proponer una exposición grupal para la semana siguiente, ofrecer un punto de calificación extra para aquellos que agreguen un dato extra que no estaba en la consigna. De este modo, los niños se verán motivados a investigar por su cuenta y a ser creativos.

“Una medida muy eficaz para motivar a los niños es la de plantear los contenidos de otra manera que la tradicional”

4. La participación, otra clave

En la modernidad, la relación entre alumnos y profesores exige variar el sistema de verticalidad en ciertas ocasiones. Es un hecho que sentirse partícipes del proceso educativo y ser más que meros receptores de información genera en los niños un compromiso y una entrega mucho más fuertes.

Para explicarlo con un caso concreto, digamos lo siguiente: al momento de explicar el sistema de gobierno de la ciudad, podemos proponerles que piensen en un problema a solucionar en la comunidad. Luego, evaluar: ¿qué herramientas poseen para hacer que llegue a las autoridades? Una vez allí, ¿qué proceso debe seguirse para que se convierta en una ley?

De allí en más, se puede expandir el tema hacia gobiernos provinciales, nacionales e incluso compararlo con lo que pasó antes, lo que ocurre en otros países. Como ves, ‘bajar’ los contenidos a la realidad puede ser sumamente productivo.

La tecnología puede ser una gran herramienta para motivar a los niños en clase.

5. No todo se reduce a la evaluación

Un error de muchos educadores es dar a las evaluaciones un papel central. Si bien son una instancia necesaria y valiosa, también hay que considerar que genera mucho estrés, ansiedad y hasta miedo en ciertos niños. De hecho, los pequeños que suelen rendir bien en el colegio pueden bajar su desempeño en estos momentos.

Por lo tanto, es mejor plantearlo como una actividad más. De nuevo: esto no significa desmerecerlos o directamente obviarlos; simplemente debemos intentar que sea una simple instancia de evaluación que no determinará de manera radical el ‘éxito’ o el ‘fracaso’ del año escolar de un niño.

Finalmente, la última recomendación rápida tiene que ver con los nuevos medios. En la era de la tecnología, debemos apoyarnos en ella en lugar de prohibirla totalmente.

Una buena actividad, en este sentido, consiste en la recomendación de juegos y aplicaciones que ofrezcan a los niños la oportunidad de aprender sobre determinados temas, como las operaciones matemáticas o los hechos históricos. Las herramientas para motivar a los niños en clase están a nuestro alcance, solo debemos saber aprovecharlas.