Cómo lograr equilibrio entre la familia y el trabajo

Adrianazul · 23 junio, 2017

Mantener la armonía entre el tiempo y las responsabilidades que demanda el trabajo y la familia es esencial para el desarrollo de todo ser humano. Equilibrar roles laborales y familiares algunas veces es una fuente de estrés para muchos, esto es básicamente porque generan tensiones causadas por un rol y también por la transferencia de emociones del ámbito laboral al familiar.

Estas tensiones comienzan cuando las responsabilidades de un rol interfieren con tu capacidad de cumplir los otros deberes de tu vida. La transferencia de emociones ocurre cuando las condiciones de un ámbito de tu vida tienen un efecto en otro ámbito.

La verdad es que encontrar un balance adecuado entre tu vida laboral y tu vida familiar no siempre es una tarea fácil, pero los beneficios para tu bienestar como persona hacen que valga la pena el esfuerzo. Básicamente con practicar solo algunos buenos hábitos y ser constante con ellos, tendrás la clave para lograr el balance deseado entre familia y trabajo.

Cómo guardar el equilibrio

Determina cuáles son tus valores

Prioriza cuáles son tus valores y los de tu familia. Presta importante atención a ellos, ya que guían las acciones y estructuran la vida de los integrantes de la familia. Puntualizar tus valores es esencial para lidiar con las demandas laborales y familiares. Ellos te indican qué es importante en la vida de tu compañero y de tus hijos y qué es importante para ti.

La mayoría tenemos una idea general de nuestros valores, pero por lo general suele ser imprecisa. La verdad es que no estamos conscientes de muchos de nuestros valores, sin embargo estos suelen contribuir con las sensaciones de estrés. Podrás comprender y controlar este estrés una vez que estés más familiarizado con tus valores. Modificar o priorizar lo que nos importa de verdad puede ser una forma de reducir las tensiones causadas por un rol.

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Fíjate metas y expectativas para la familia

Las metas son muy importantes en la vida de todos ya que ayudan a decidir cómo usar y administrar mejor tiempo que le dedicamos a cada cosa o tarea empleada. Los valores predeterminados dan forma a las metas y te dan el impulso que necesitas para cumplirlas ayudándote a guardar el equilibrio.

Diferencia las metas concretas de las que son más inciertas. Algunas metas pueden ser concretas y específicas. Sin embargo, es probable que otras sean más abstractas, relacionales o más enfocadas a tu bienestar. Por ejemplo, puedes esforzarte para entablar relaciones de apoyo con tus amigos, criar hijos saludables y responsables o cultivar un entendimiento más profundo y espiritual de ti mismo.

Clasifica tus metas para reducir las tensiones causadas por un rol, puedes elegir dejar algunas metas pendientes, abandonar algunas y modificar otras, según sea necesario. Piensa en las cosas que quieres aprovechar al máximo en tu vida cuando realices esta clasificación. Sé flexible y versátil. No te castigues cuando las cosas vayan mal y no te des por vencido. Acepta que surgirán situaciones que necesitarán tu atención y podrían hacer que tengas que modificar tus metas.

Administra tu tiempo y prioriza

Priorizar es lo más esencial para administrar el tiempo con mayor eficacia. Es difícil llevar la vida laboral y la familiar, y además tratar de encontrar un tiempo para los amigos, familia e incluso para ti solo. Por otra parte, si usas tu tiempo de forma eficiente, no significa que lo estás usando de forma eficaz. Esto quiere decir que puedes estar haciendo las cosas correctamente, pero no necesariamente las cosas que elegiste emprender son las correctas.

Por lo general, no planificamos ni programamos las actividades que nos impulsan a cumplir nuestras metas, en especial aquellas metas que no son concretas. Una forma de solucionarlo es priorizar tus metas y decidir cuáles son más importantes a corto, mediano y largo plazo. Después de determinar cuáles son las metas más importantes para ti, empieza a trabajar para alcanzarlas primero. No pierdas de vista tus otras metas, pero trata de enfocarte en las que requieren tu atención inmediata.

Fíjate límites

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Los límites determinarán la forma en la que te encargas de tu tiempo y espacio, y te permitirán entrar en contacto con tus emociones y controlarlas, y esto es muy importante. Los límites expresan el alcance de tus responsabilidades, tu poder y tus acciones; estos también informan a los demás sobre lo que estás dispuesto a hacer y aceptar.

Debes estar dispuesto a decir “no”. Recuerda que poder decir “no” cuando te presionan para que asumas responsabilidades adicionales es tu derecho; es más, esto es esencial para equilibrar de forma eficaz el trabajo y la familia.

Planifica y comunícate de forma eficaz

Organízate en tu día a día a un nivel cotidiano. Crea rutinas diarias y un plan cotidiano algo estructurado en lugar de reaccionar impetuosamente a lo que sea que ocurra. Planifica con anticipación tus necesidades. También es una buena idea contar con un plan de respaldo listo en caso de emergencias para que estés preparado con un plan de contingencia por si algo surge.

Coman juntos en familia

Al final del día una buena familia debería hacer todo olvidable.

-Mark V. Olsen

Estudios han demostrado que compartir una comida en familia es de beneficio para el bienestar espiritual, mental y físico de todos los integrantes del grupo. Las familias cuyos miembros comen juntos tienen menos índices de abuso de drogas, embarazos adolescentes y depresión, así como mejores calificaciones y más autoconfianza.

Comer juntos ayuda a mantener a la familia unida y comprometida entre sí. Esto puede volverse una de las partes del día más placenteras tanto para los niños como para los padres.