¿Cómo influye el descanso en el estudio?

16 agosto, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Ana Couñago
Para tener un buen rendimiento académico es imprescindible contar con unas pautas de sueño adecuadas. A continuación, te explicamos cómo el descanso influye en el estudio.

El descanso en el estudio es fundamental para el aprendizaje, puesto que mantenerse en un estado de privación del sueño puede suponer la presencia de efectos negativos sobre la atención, la concentración, la memoria, la salud física, etc. 

Por ello, es muy importante que los estudiantes, tanto si son niños como si son adolescentes, jóvenes o adultos, tengan buenos hábitos de sueño. De modo que, en un principio, es responsabilidad de los padres inculcar una serie de pautas adecuadas para dormir bien

«Dormir es la cadena de oro que une salud y cuerpo».

-Thomas Dekker-

¿Cómo influye el descanso en el estudio?

El hecho de dormir permite que el cuerpo se reponga y recupere la energía utilizada durante el día. Es decir, el descanso es un mecanismo de reparación biológica. Pero, además, el sueño es necesario para integrar la nueva información adquirida, consolidando el aprendizaje.

De hecho, es el momento del día en el que, a nivel neurológico, el cerebro se pone a trabajar más y a relacionar conceptos, ideas y teorías. Lo cual implica una mejor capacidad de memoria y, por lo tanto, un mayor rendimiento escolar. 

En este sentido, los autores Medeiros, Mendes, Lima y Araujo encontraron una correlación entre la calidad del sueño y el rendimiento académico. Así pues, la mayor tardanza en irse a dormir, las duraciones de sueño cortas y los patrones de sueño irregulares correlacionan con la existencia de un bajo rendimiento escolar. Niños durmiendo en su cama plácidamente.

Así, los estudiantes parece que necesitan unos niveles óptimos en su calidad del sueño para obtener y procesar la información de forma adecuada, facilitando el proceso de aprendizaje.

Pero cuando hablamos de descanso, no solo estamos haciendo referencia al sueño nocturno, sino también a la importancia que tiene tomarse unos minutos para relajarse en las sesiones de estudio, ya que realizar descansos cuando se estudia es beneficioso para concentrarse con mayor facilidad.

¿Qué pautas se pueden seguir para dormir bien?

En primer lugar, cabe destacar que los niños necesitan dormir más horas que los adultos. De hecho, el número de horas que se precisan para un buen descanso va disminuyendo a medida que los pequeños crecen.

Según la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), en función de la edad, es conveniente dormir las siguientes horas:

  • Entre los 3 y los 5 años, los niños tienen que dormir 12 horas y media al día.
  • Entre los 6 y 12 años, deben dormir 9 horas y media diarias.
  • A partir de los 12 y hasta los 18 años, se recomienda dormir 8 horas y media.
  • En la adultez, por lo general, se necesita dormir una media de siete horas y media al día para rendir correctamente.Niño sin descanso en su cama.

Además, para que estas horas de sueño resulten efectivas, se recomienda establecer una serie de conductas y hábitos deseables para dormir bien. En este sentido, según los autores Mastin, Bryson y Corwyn algunas pautas que hay que seguir son:

  • Evitar realizar siestas largas durante el día.
  • Ir a dormir y despertarse todos los días a la misma hora.
  • Evitar realizar actividad física antes de dormir.
  • Evitar los videojuegos, la televisión o cualquier tarea estimulante antes de dormir. 
  • No utilizar la cama para otras actividades como leer, estudiar, comer, etc.
  • Dormir en una cama cómoda.
  • No estudiar o hacer los deberes antes de dormir. 
  • Dormir en una habitación con baja iluminación y poco ruido ambiental.

Es tarea de los padres encargarse de que los niños adquieran y asimilen estas pautas antes de irse a la cama, de manera que crezcan con ellas interiorizadas y formen parte de sus hábitos rutinarios. Así, el rendimiento escolar de estos niños no se verá afectado por la presencia de problemas para dormir y descansar.

  • Mastin, D. F., Bryson, J., & Corwyn, R. (2006). Assessment of sleep hygiene using the Sleep Hygiene Index. Journal of behavioral medicine29(3), 223-227.
  • Medeiros, A., Mendes, D., Lima, P. y Araujo, J. (2001). The relationships between sleep-wake cycle and academic performance in medical students: A cross-sectional study. Biological Rhythm Research, 32, 263–270.
  • Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria. (2014). La importancia del sueño en la salud de los escolares. Recuperado de: https://www.sepeap.org/wp-content/uploads/2014/02/La-importancia-del-sue%C3%B1o-en-la-salud-de-los-escolares.pdf