Cómo hacer un frasco de la gratitud con los niños

Una forma divertida de enseñar a los niños a ser agradecidos es creando un frasco de la gratitud. ¡Descubre cómo hacerlo!
Cómo hacer un frasco de la gratitud con los niños
Ana Couñago

Escrito y verificado por la psicóloga Ana Couñago el 23 diciembre, 2020.

Última actualización: 23 diciembre, 2020

Uno de los valores más importantes que se debe inculcar a los niños desde pequeños es el del agradecimiento. Una forma de transmitir esta enseñanza, de manera divertida y amena, es utilizando un frasco de la gratitud. ¿No conoces este maravilloso recurso? A lo largo de las próximas líneas te contamos cómo elaborarlo con materiales sencillos.

Antes de comenzar a describir cada uno de los pasos que hay que seguir para llevar a cabo este ejercicio, cabe aclarar en qué consiste un frasco de la gratitud. Se trata de un tarro en el que hay que introducir a diario pequeños trozos de papel con agradecimientos hacia algo o alguien.

“Siempre hay que encontrar el tiempo para agradecer a las personas que hacen una diferencia en nuestras vidas”.

-John F. Kennedy-

Frasco de la gratitud.

¿Cómo hacer un frasco de la gratitud con los niños?

Lo primero que hay que hacer es reunir el material necesario para la elaboración del frasco de la gratitud:

  • Un tarro de cristal vacío.
  • Papel blanco.
  • Lápices.
  • Pinturas de colores, purpurina, pegatinas o cualquier otro material para decorar el bote.

Una vez se tiene todo el material, es el momento de ponerse manos a la obra y seguir estos pasos:

  1. Dar tiempo a los niños para que decoren el tarro de cristal a su gusto y que dejen volar su imaginación y creatividad.
  2. Poner una etiqueta por fuera del bote que diga “frasco de la gratitud”.
  3. Colocar el frasco de la gratitud en un lugar visible de la casa.

Así, el frasco ya estaría listo para ser utilizado.

Guardar los agradecimientos en el frasco

Para utilizar el frasco de la gratitud correctamente, hay seguir estas instrucciones:

  • Todos los días, al final de la jornada, cada miembro de la familia debe dedicar un tiempo a pensar en aquello por lo que se pueden sentir agradecidos. La mayoría de las veces se tratará de cosas muy sencillas, como haber pasado tiempo con los amigos, tener buenas noticias sobre algún ser querido, haber realizado una actividad placentera, haber disfrutado de una buena comida, etc.
  • Cada uno de los miembros tiene que escribir su agradecimiento en un trozo de papel en blanco y guardarlo en el frasco de la gratitud previamente creado. Si los niños son muy pequeños o les cuesta expresarse por medio de las palabras, pueden realizar un dibujo que represente su gratitud.
  • El último día de la semana la familia se debe reunir, por ejemplo a la hora de la cena, abrir el frasco de la gratitud y extraer de él cada uno de los papeles.
  • Los agradecimiento escritos a lo largo de la semana se leen en voz alta y se comparten las experiencias con el resto de la familia.

Esta actividad también se puede llevar a cabo de la misma manera en el contexto escolar, de modo que los profesores pueden elaborar junto a sus alumnos un frasco de la gratitud para poner en el aula.

Beneficios de enseñar a los niños a ser agradecidos con el frasco de la gratitud

Enseñar a los niños a practicar la gratitud aporta multitud de beneficios para su desarrollo, entre los que se encuentran los siguientes:

Frasco de la gratitud con frases de agradecimiento.
  • Aumento del bienestar físico, psicológico, emocional y social.
  • Menor probabilidad de sufrir estrés, ansiedad o depresión.
  • Incremento de la capacidad de resiliencia.
  • Mejora de la autoestima.
  • Mayor optimismo y felicidad.
  • Menos actitudes egoístas.
  • Mayor humildad.
  • Mejora de las habilidades sociales y de la inteligencia emocional.
  • Mayor capacidad para perdonar, no siendo rencoroso.

Además, al utilizar el frasco de la gratitud para lograr dicho fin, los pequeños se ven obligados a escribir sus sentimientos y pensamientos en trozos de papel que, después, deben compartir con los demás. Esto hace que la capacidad de comunicación y la expresión escrita también se vean fortalecidas.

En definitiva, gracias al frasco de la gratitud los menores aprenderán a ser agradecidos en su día a día, algo que, sin duda, les ayudará a ser mejores personas y a valorar siempre aquello que tienen.

“La gratitud convierte lo que tenemos en suficiente. Es la señal de las almas nobles”.

-Esopo-

Y tú, ¿a qué estás esperando para realizar esta bonita actividad junto a tus hijos o alumnos?

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  • Froh, J. J. y Bono, G. (2016). Educar en la gratitud: cómo enseñar a apreciar lo positivo de la vida. Palabra.