¿Cómo evoluciona el sentido del oído en los niños?

Corina González · 6 julio, 2018
Los recién nacidos reconocen inmediatamente la voz de su madre, ya que desarrollan el oído desde que están en el vientre. Con el pasar de los meses, terminan de madurar los nervios auditivos y, por ende, aumentan las reacciones ante los sonidos que descubren en su entorno.

El sentido del oído en los niños les permite a los bebés experimentar sensaciones con el mundo que los rodea; los sonidos de las voces de sus padres y los de la naturaleza los conecta con su alrededor. Así, se llenan de una cantidad de emociones que propician su desarrollo.

Mucho antes de nacer, el sentido del oído en los niños puede detectar y responder a los sonidos dentro del vientre. El hasta ese momento feto, escucha los latidos del corazón de su madre y su voz; también puede percibir melodías musicales.

Los bebés nacen con sus oídos perfectamente desarrollados —formados en el vientre materno después del primer trimestre— y listos para empezar a escuchar todo lo que los rodea. Sin embargo, su cerebro aún no puede interpretar el significado de palabras o sonidos.

Las interacciones con el entorno se materializan en los pequeños cuando, a medida que crecen, desvían con más frecuencia su atención hacia cualquier sonido llamativo. Del mismo modo, cuando todavía no pueden formular palabras, observan y escuchan con interés a sus mayores.

Estas son señales claras de que evoluciona correctamente el sentido del oído en los niños. Este les permite obtener mucha información acerca de lo que les rodea, por lo que es un factor fundamental en el desarrollo del lenguaje y la estimulación del cerebro.

Por esto último, es importante identificar y medicar cualquier problema auditivo en los pequeños de manera expedita.

¿Cómo evoluciona el sentido del oído en los niños?

Los padres deben estar atentos en cada una de las etapas del crecimiento de su pequeño, haciendo comparaciones con los datos tabulados en cuanto a la evolución del sentido del oído en los niños. A continuación, te los mostramos:

La higiene cuidadosa es una parte esencial en el sentido del oído en los niños.

De 0 a 3 meses

  • Se calma y relaja con sonidos suaves y armónicos.
  • Se exalta con voces o gritos muy fuertes.
  • Reconocen la voz de su madre y muestran alegría por ello.
  • Tiene sobresaltos ante sonidos de alta magnitud.
  • Cuando les es placentero un sonido, agitan sus brazos.

Entre los 3 y los 6 meses

  • Realiza seguimientos ante nuevas voces o sonidos.
  • Comienza la observación de los labios cuando se les habla.
  • Emite respuestas ante regaños o normas.
  • Intenta hacer sonidos por sí solo.
  • Imita a los adultos con vocalización.

De los 6 a los 10 meses

  • Existe respuesta por parte del bebé al oír su nombre.
  • Hay reacción a estímulos cuando escucha ser llamado desde un sitio específico.
  • Sigue y observa libros o imágenes que se les muestre.
  • Balbucea con mayor regularidad.
  • Reconoce los nombres de objetos de uso común para él y entiende palabras frecuentes como ‘mamá’.

“Los bebés nacen con sus oídos perfectamente desarrollados. Sin embargo, su cerebro aún no puede interpretar el significado de palabras o sonidos”

Entre los 10 y los 15 meses

  • Empieza a pronunciar palabras en vez de balbucear.
  • Entiende instrucciones realizadas solo con gestos.
  • Se entretiene con juegos hechos con palmadas.
  • Señala y mira a las personas o cosas que quiere alcanzar.

Seguimiento de los padres

Aún cuando no sea exacto definir la evolución del sentido del oído en los niños, ya que cada uno posee un ritmo único, se debe estar atento al proceso porque de ello dependerá el desarrollo de sus habilidades cognitivas en el lenguaje.

Si el tiempo pasa y aún el infante no aprende palabras nuevas ni balbucea, es recomendable recurrir a exámenes médicos —como la audiometría— para descartar algún problema; realizados a tiempo, se podrá corregir el problema e incluso implementar el uso de aparatos de ayuda auditiva de ser necesario.

El sentido del oído en los niños se puede ver alterado por infecciones.

Para evitar otros males que puedan afectar su audición, hay que proteger a los bebés de sonidos fuertes y prolongados, al igual que estar atentos ante posibles señales de infección —como que se rasque las orejas con frecuencia— y nunca poner hisopos de algodón u otros objetos dentro de su canal auditivo, ya que el tímpano podría ser lastimado.

Asimismo, se puede ayudar al desarrollo del sentido auditivo exponiendo sus oídos a nuevos sonidos, música, lecturas e inclusive charlas. Estas no solo lo estimulan, sino que, además, le permitirán aprender nuevas palabras que le serán de mucha utilidad cuando comience a hablar.

Por otro lado, hacer descripciones de los objetos, enunciar sus nombres y colores, describir las acciones que hagas durante el día y explicarle el origen de todos los ruidos que llamen su atención ayuda a que el niño comprenda el mundo que lo rodea.

En conclusión, el correcto desarrollo del sentido del oído en los niños juega un papel importante en su día a día y garantiza menos dificultades en el futuro. Incluso cuando algunos problemas de audición son imposibles de prevenir, los adultos deben estar alertas para atender y corregir lo posible si se llegaran a presentar.