¿Cómo es el proceso de dilatación?

Conocer cómo se desarrolla el proceso de dilatación puede ayudarte a afrontar el trabajo del parto con más serenidad.

El proceso de dilatación configura la primera fase del parto y es, junto a la expulsión y el alumbramiento de la placenta, una de las tres etapas previas al nacimiento del bebé.

Durante la dilatación, el cuello uterino juega un papel clave para el embarazo y el parto. Las contracciones harán posible que este se abra, permitiendo el nacimiento del pequeño.

Debido a la influencia de contracciones demasiado prematuras, existe el riesgo de que el cuello uterino se acorte o se abra significativamente. En este caso, es aconsejable llevar a cabo la hospitalización con el fin de detener las contracciones y controlar el bienestar de la madre y del niño.

En cambio, en la etapa de gestación el útero se mantendrá cerrado para mantener al feto caliente durante todo su desarrollo y proteger al bebé.

Otros síntomas previos al parto que no pasaran inadvertidos para ti, como la expulsión del tapón mucoso, el inicio de las contracciones, la rotura de la bolsa y el descenso del feto a través de la pelvis materna, anticiparán el período de dilatación.

Cuando ya estés totalmente dilatada se llevará a cabo la fase de expulsión.

¿Cómo se puede llevar a cabo el proceso de dilatación?

El proceso de dilatación puede darse de dos maneras:

  • De manera natural. Cuando ocurre espontáneamente sin precisar intervención médica.
  • A través de fármacos. Cuando por interés materno o fetal se decide llevar a cabo el parto a través de medicamentos.
El proceso de dilatación puede tardar varias horas.

Fases de la dilatación

El tiempo de duración desde que comienzan las contracciones hasta el momento de la expulsión es conocido como “fase de dilatación”.

Se trata de la etapa más larga del parto y suele durar entre 8 y 12 horas, en el caso de que se trate del primer parto. A partir del segundo, se estima que puede durar de 5 a 7 horas.

En promedio, el cuello uterino se expande un centímetro por hora, pero la velocidad de dilatación no es regular. Los primeros centímetros suelen ser los más largos. Aunque esto es solo una media, ya que cada madre es diferente, al igual que cada nacimiento.

Estas son las fases mediante las cuales se lleva a cabo el proceso de dilatación:

1.- Fase latente

Las contracciones se suceden cada 5 -30 minutos y duran de 30 a 45 segundos, pero no siempre son experimentadas como tales por la futura madre.

Si las contracciones son de baja intensidad, puedes sentir dolor de espalda y en la ingle. Sin embargo, estas contracciones son efectivas: durante esta fase, la dilatación puede avanzar hasta 3 cm.

2.- Fase de trabajo activo

Las siguientes contracciones se dan cada 5 minutos, duran entre 30 y 40 segundos y la dilatación es de 5 centímetros.

En esta fase, las contracciones llegaran a ser cada 2 o 3 minutos y podrán durar hasta 50 segundos. Llegarás a tener una dilatación del útero de unos 6 centímetros.

3.- Fase de aceleración rápida

Esta es la última etapa de dilatación del cuello, que permitirá alcanzar los 10 cm. En esta fase, todo se acelera: las contracciones son más (cada 2-3 minutos) y se alargan, dejando poco respiro a la madre.

Puede ir acompañada de náuseas, vómitos, rubores o escalofríos y es la más difícil para la madre.

Tipos de dilatación

Existen dos tipos de dilatación:

Dilatación Pasiva

Se dilata de 0 a 3 centímetros y las contracciones se producen de manera irregular y con una intensidad media.

Es conveniente vivirla en casa o un entorno tranquilo. Hasta que las contracciones no se produzcan cada 5 minutos durante 1 hora, no deberías acudir al hospital.

Dilatación Activa

El cuello del útero se dilata de 3 a 10 centímetros y las contracciones serán más frecuentes y intensas.

Se dan en el centro hospitalario y preceden la expulsión del feto.

Una vez confirmados los signos para saber si estás de parto, es momento de acudir al hospital para el ansiado momento.

Cuello uterino: cuando la dilatación no avanza

A veces, la dilatación del cuello uterino no se produce lo suficientemente rápido o se estanca.

Un cuello uterino anormal, un historial de cirugía cervical, un bebé que es demasiado grande para la pelvis de la madre o que las contracciones no sean muy efectivas pueden ser algunas de las causas.

Sin embargo, esto no significa una cesárea directa. El equipo médico podrá llevar a cabo otras intervenciones más técnicas:

  • El bolsillo de agua se puede perforar. Esta acción generalmente resulta en contracciones más fuertes y un mayor apoyo de la cabeza del bebé en el cuello uterino.
  • Inyección de oxitocina sintética. Se agregará a la oxitocina natural, una hormona que generará contracciones uterinas y ayudará a fortalecerlas y a que sean más frecuentes.
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