¿Cómo ayudar a un niño hiperactivo?

Francisco María García · 28 septiembre, 2017

La hiperactividad en los niños parece ser un trastorno de moda en estos tiempos. Cada vez es más frecuente escuchar a padres y maestros quejarse de que su hijo es un niño hiperactivo, afectado por este trastorno del comportamiento. Para explicarlo, se alude a diversos argumentos, entre ellos que el exceso de actividad es culpa del consumo de refrescos con cafeína. Como consecuencia, las consultas a psicólogos y psiquiatras han aumentado exponencialmente.

Sin embargo, es necesario tener mucho cuidado a la hora de etiquetar a un niño como “hiperactivo”. Se pueden cometer errores perjudiciales para el pequeño. No es ningún problema grave tener un hijo o un alumno realmente hiperactivo. Si se le trata adecuadamente, se desarrollará igual que cualquier otro niño. Sin embargo, sise procede con un manejo inadecuado de su situación, puede transformarse en un niño frustrado, inseguro y fracasado.

Algunas precisiones con respecto a la hiperactividad en los niños

Los niños inquietos

No hay que llamar hiperactivo a un niño que corre sin parar o que se mueve constantemente durante un viaje largo. Ello expresa un desconocimiento de lo que verdaderamente es este trastorno del comportamiento.

Muchos niños son por naturaleza inquietos, ruidosos, les gusta correr, trepar y tocar todo lo que les llama la atención; y eso es normal. Lo mismo sucede muchas veces con los maestros. Agotada su paciencia porque en el grupo tienen cinco, seis o más niños inquietos, se exasperan y terminan llamando a los padres para sugerirles una consulta al terapeuta.

La hiperactividad en los niños puede controlarse de muchas maneras

Los niños inquietos no son hiperactivos en el sentido de que no manifiestan trastornos de conducta. Son niños simplemente inquietos. Si estos niños aprenden bien, duermen bien, son felices, tienen amigos y juegan son niños normales pero inquietos.

¿Cómo actúan los niños hiperactivos?

Por el contrario, un niño hiperactivo es aquel con una inquietud constante que le impide desarrollar las actitudes propias de los niños de su edad. Algunas de las características propias de los niños con hiperactividad son:

  • Manifiestan problemas de aprendizaje.
  • No respetan las reglas, ni las de organización familiar ni las de los juegos. Esto les provoca problemas de relación con otros niños.
  • Les cuesta mucho esperar, es decir, ser pacientes.
  • Actúan sin pensar, son impulsivos.
  • Pasan el día moviéndose, pero no para hacer nada especial sino por el simple hecho de moverse.
  • Son muy atropellados, se chocan contra las puertas y tiran cosas a su paso.
  • No logran concentrar la atención y saltan constantemente de un asunto a otro. Parece como si nada les interesara.

Para estos niños no valen las penitencias ni los enfados. Es inútil repetirles que se queden quietos o que terminen los deberes antes de levantarse. Parecen escuchar, pero a los pocos minutos vuelven a hacer aquello que se les ha prohibido. Estos son síntomas hiperactividad, técnicamente llamada “trastorno de déficit atencional con hiperactividad”, “TDAH”.

¿Cómo ayudar a un niño hiperactivo?

El control cotidiano de la hiperactividad en los niños es un desafío para los adultos responsables de su desarrollo y de su educación.

  1. En primer lugar, el adulto debe comprender que la hiperactividad no es voluntaria. No se trata de que el niño quiera moverse constantemente. Lo que ocurre es que no logra controlarse. Por tanto, es necesario que el adulto a su cargo genere la actitud propicia que le permita ayudarlo a cambiar sus conductas.
  2. Los tratos, premios o refuerzos por los logros son estrategias útiles. Por ejemplo, “si te quedas sentado mientras comes durante una semana recibirás ese juguete que tanto deseas”. Medir sus logros día a día y canjearlos por fichas que, acumuladas, lo lleven a obtener el premio.
  3. El punto de partida puede ser que el niño permanezca sentado más de tres minutos. Luego aumentarlos a cinco, después a ocho, y así sucesivamente hasta que cumpla el objetivo marcado.
Para ayudar a un niño hiperactivo es bueno seguir los consejos de un especialista

  1. Manejo de la atención. Para educar la focalización de la atención que exige una tarea, es aconsejable repetirle en voz alta cada uno de los pasos que debe seguir. Así, él mismo podrá hacerlo después tantas veces como sea necesario. Siempre en voz alta. Poco a poco, el niño logrará guiarse por las instrucciones en su pensamiento.
  2. Limitar el consumo de bebidas con cafeína y azúcares. El tema de la relación entre las bebidas cola y la hiperactividad está siendo investigado. Es cierto que la cafeína y el exceso de azúcares actúan como estimulantes. Por eso causan agitación y suponen una mayor dificultad para tranquilizarse.

Un ambiente familiar adecuado es fundamental para ayudar a un niño hiperactivo. Los niños sienten que sus padres son la base sobre la que ellos deben construir su propia escala de valores. De los padres dependen, en gran parte, los cambios en los comportamientos del niño hiperactivo.