Cómo ayudar a tu hijo a afrontar la pérdida de un amigo

07 Junio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz Martín
Perder una amistad es una de las situaciones más duras que se pueden vivir durante la infancia o la adolescencia. Por ello, te compartimos unas pautas para acompañar a tus hijos en este proceso.

Todos los padres temen el momento en el que sus hijos lleguen a la adolescencia y deban hacer frente a su primera ruptura amorosa. Sin embargo, muchas veces no reparamos en que es posible que los niños atraviesen un duelo mucho antes de la pubertad por diversos motivos. Una mudanza, un cambio de escuela, la muerte de una mascota o la pérdida de un amigo son algunos de ellos.

En definitiva, cualquier circunstancia que genere la ausencia de algo importante o querido para el niño puede provocar un proceso de duelo, pues dicha valiosa pérdida ha de asimilarse. Cuando una amistad deja de estar presente en la vida de nuestro hijo, este enfrenta una situación que supone un duro golpe emocional. Por ello, como padres, hemos de estar listos para acompañarlo, sostenerlo y guiarlo en la dolorosa travesía.

¿Qué implica para un niño perder a un amigo?

Las causas por las que tu hijo puede tener que enfrentar la pérdida de un amigo son diversas. Durante la infancia, lo más probable es que ocurra debido a decisiones familiares tomadas por los padres, como un cambio de residencia.

Madre hablando con su hija para ayudarle a afrontar la pérdida de un amigo.

A medida que van creciendo, es posible que se separen sus caminos especialmente en los cursos escolares de transición. Es decir, en el paso de la Educación Infantil y del colegio al instituto. En muchas ocasiones, los centros escogidos para continuar la educación son diferentes y los niños dejan de verse.

Por otro lado, a cualquier edad, también es posible que la amistad termine por decisión de alguno de los dos menores. Puede que peleen, discutan o que uno de ellos establezca otro tipo de amistades dejando de lado a quien fue su gran amigo.

En cualquiera de los casos, para un niño o un joven perder un amigo no es ninguna nimiedad. Esta situación implica mucho más de lo que podemos pensar en un primer momento:

  • Pierden a quien les acompañaba en su día a día y hacía más agradable su estancia en el colegio. Al desaparecer la amistad, pueden sentirse enormemente solos, confusos y desubicados en la escuela.
  • Se ven, de pronto, sin su cómplice, sin la persona a quien podían confiar sus secretos, sus miedos y sus deseos. Especialmente en el caso de los adolescentes, perder un amigo puede generar que se sientan incomprendidos, pues en esta edad se produce un natural alejamiento de los padres en favor de las amistades.
  • Enfrentan emociones duras como la decepción, la traición, la desconfianza o la culpa sin contar todavía con recursos suficientes para poder gestionarlas debido a su corta edad.
Padre hablando con su hija sobre cómo afrontar la pérdida de un amigo.

¿Cómo ayudar a tu hijo a superar la pérdida de un amigo?

  1. Valida sus emociones. Como adultos, podemos caer en el error de minimizar la pérdida de nuestro hijo e infravalorar sus emociones. Evita decir frases como “no es para tanto”, porque sí lo es. Dentro de su limitado mundo, la ausencia de una amistad supone un duro revés emocional.
  2. Ayúdalo a comprender y expresar lo que siente. Para el niño puede resultar complicado identificar sus emociones, entender por qué surgen y compartirlas, sacarlas fuera. Pero esta es una tarea imprescindible para superar el duelo. Entonces, explícale que es normal que sienta tristeza, enfado o confusión y muéstrate disponible para escucharlo.
  3. Enséñale a manejar la frustración. En la mayoría de los casos, la pérdida de la amistad se producirá por decisiones de otros que escapan al control de tu hijo. Esto puede generarle una gran sensación de rabia e impotencia. Entonces, enséñale a gestionar la frustración trabajando su flexibilidad psicológica y su capacidad de adaptación al cambio.
  4. Trata de evitar que tu hijo caiga en la culpa o en el rencor. Ante la pérdida de la amistad, es normal que el menor dirija la ira contra sí mismo o contra el amigo, y busque un culpable de la situación. No obstante, ambas opciones resultan emocionalmente muy dañinas, por lo que es preferible que le ayudes a comprender que, a veces, los caminos de las personas se separan y es algo normal.

Para ayudar a tu hijo a afrontar la pérdida de un amigo…

Si tu hijo atraviesa esta difícil situación, necesitará de tu presencia, tu consuelo y tu guía. La forma en la que le enseñes a afrontar la adversidad puede marcar la diferencia, así que, no dudes es aplicar estos consejos.