Cómo ayudar a un niño a sentirse bien

Fernando Clementin · 15 enero, 2018
La niñez es una etapa de construcción y formación de rasgos de la personalidad y de la mentalidad. Como padres, debemos inculcar a los niños aquellas actitudes que los lleven a sentirse bien.

Sentirse bien es un término muy amplio y que seguramente varíe según la interpretación de cada persona. Sin embargo, podemos afirmar que hay algunos “requisitos” necesarios para poder alcanzar este estado.

A continuación veremos qué significa esto para los más pequeños y cómo podemos ayudar a un niño a sentirse bien.

La felicidad y la autorealización de una persona dependen de muchos aspectos. Cada paso en el desarrollo y crecimiento de un niño termina formando, a la larga, el tipo de persona que será y la manera en que se relacionará con los demás. Además, claro, impactará en la forma de vida actual del pequeño.

Como padres, somos los responsables de esta construcción. Cada acción que tomemos con respecto a la educación y el crecimiento de nuestros hijos es como un ladrillo que, junto con muchos otros, acaban creando un edificio de determinadas características.

Te preguntarás, seguramente, cuál es la mejor forma de posibilitar un crecimiento ameno y positivo para tu hijo. Desde ya, adelantaremos que no es tarea fácil. No obstante, intentaremos obtener una orientación sobre cómo ayudar a un niño a sentirse bien.

Factores clave para ayudar a un niño a sentirse bien

Como dijimos, son muchas las aristas que componen el bienestar físico, psicológico y emocional de una persona. Aquí nos centraremos en algunos aspectos en los que deberíamos enfocarnos si pretendemos ayudar a un niño a sentirse bien.

La confianza en sí mismo

Una persona que se valora a sí misma y que cree en sus posibilidades seguramente se sentirá mucho mejor que alguien que no lo hace. Es fundamental para los propósitos de la vida pensar que uno es capaz de superarse y de romper los límites propios. 

Este pensamiento positivo le dará ánimo al niño para confiar en que podrá cumplir un objetivo. Además, esto tendrá un efecto sumamente beneficioso para su capacidad de resolución de problemas y para sus relaciones sociales.

Una persona que se valora es capaz de valorar también a quienes la rodean.

“La felicidad no es la ausencia de problemas, es la capacidad de tratar con ellos”

Los buenos valores

Transmitir qué es ser buena persona y cómo lograrlo es esencial si intentamos ayudar a un niño a sentirse bien.

Tener hijos alegra la vida de las personas.

¿Por qué? Porque actuando de este modo será apreciado por los demás y siempre tendrá alguien a quien recurrir y en quien confiar cuando lo necesite. Esta aceptación social solo se consigue brindando lo que queremos recibir de los demás.

Es importante por este motivo fomentar el desarrollo de los siguientes valores:

  • Amabilidad.
  • Gratitud.
  • Comprensión.
  • Tolerancia a las diferencias.
  • Tranquilidad y armonía.

La autonomía

Un niño que se vale por sí mismo es una persona que desarrollará confianza, autoestima y capacidad de resolución de problemas.

Además, aunque parezca contradictorio, la autonomía también favorece el trabajo en equipo, dado que una persona segura de sus posibilidades recibe con mejor predisposición la crítica constructiva de quienes la rodean.

Para que un niño incremente su autonomía, es importante que los padres no sean constantes solucionadores de problemas.

Esto no quiere decir que debamos soltarles la mano para que se las arreglen solos. Lo recomendable es guiarlos, pero dejar que piensen, intenten y hasta se equivoquen alguna vez.

El afecto de los padres

Es casi imposible que exista la autoconfianza si previamente no hubo un lazo de afecto que reivindique el valor y las capacidades de un niño. Los padres deben procurar, mediante el diálogo y también a través del ejemplo que el niño se sienta escuchado y, sobre todo, amado.

Los reproches, las quejas, los regaños y las prohibiciones no hacen más que dañar la imagen que un niño forma de sí mismo.

Si bien se deben fijar límites, por supuesto, siempre se debe buscar la forma más amena y explicativa de comunicar algo. Al fin y al cabo la intención no es prohibir porque sí, sino dejar una enseñanza y un camino.

La confianza en sí mismo es clave para ayudar a un niño a sentirse bien.

Los objetivos de vida

Tener un rumbo claro y, a ser posible, un plan para lograrlo es de vital relevancia para llegar a nuestras metas de vida. Este logro, asimismo, es lo que hace a una persona realizada.

No obstante, no todo se centra en la consecución de estos objetivos. Tanto o más importante que esto es el camino elegido. Llegar a un objetivo con padecimiento y sufrimiento solo hace que una vez alcanzando quede una sensación de vacío y la necesidad de buscar otro.

Si, por el contrario, se disfruta del recorrido hasta llegar a cumplir una meta, la satisfacción será plena.

“Empieza a tener grandes sueños y haz así que valga la pena vivir”
–Stephen Richards–

Por último, debemos remarcar que esta no es una receta mágica. Cada niño es único, así como también lo es su mentalidad, personalidad y su entorno.

Sin embargo, nunca estará mal que estas recomendaciones sean aplicadas. Una vez más, vale la pena aclarar que el bienestar es un equilibrio que se sustenta en muchas patas, todas igual de importantes.