El cloro de la piscina y los dientes

El cloro ayuda a mantener limpia el agua de la piscina, pero ¿sabías que puede afectar los dientes? Aquí te lo contamos.
El cloro de la piscina y los dientes
Vanesa Evangelina Buffa

Escrito y verificado por la odontóloga Vanesa Evangelina Buffa.

Última actualización: 26 noviembre, 2022

Es habitual que los padres de los niños que practican natación se pregunten si el cloro de la piscina puede afectar los dientes de sus hijos. En este artículo, te contamos sobre la relación entre este compuesto químico y la salud bucal.

Las piscinas son frecuentadas por un gran número de personas durante todo el año. Más aún en las épocas veraniegas. Para evitar que el paso de tanta gente afecte la calidad del agua, se recurre a los tratamientos con cloro que ayudan a preservar la limpieza. Sin embargo, el uso incorrecto del cloro de la piscina altera el pH del agua y, con esto, puede perjudicar la salud de los dientes. Te contamos todo lo que debes saber al respecto.

La relación entre el cloro de la piscina y la salud dental

El cloro es una sustancia química que se utiliza en el tratamiento del agua de las piscinas para evitar la presencia de gérmenes. Sin su poder desinfectante proliferarían las bacterias, los virus y los hongos capaces de ocasionar enfermedades. Sin embargo, el uso de este químico tiene algunos efectos negativos para la salud de las personas cuando hay una gran exposición.

El contacto del cloro con la piel, sobre todo con las más sensibles, provoca resecamiento, irritación y reacciones alérgicas. Incluso, el pelo también sufre consecuencias: los cabellos se secan y los de colores claros pueden adquirir un tono verdoso.

En general, no suele haber problema para los pequeños que pasan un rato en el agua, sino que las consecuencias aparecen en aquellas personas que están en la piscina más de seis horas al día, como ser nadadores profesionales o profesores de natación.

¿Qué pasa con los dientes?

Además, los dientes pueden resentirse por el contacto excesivo con el cloro de la piscina. Este agente químico es capaz de erosionar el esmalte, que es la capa superficial que recubre y protege las piezas dentarias. En consecuencia, los dientes se vuelven más sensibles a los agentes externos. Por eso, es habitual que aparezcan molestias dentales al ingerir alimentos o bebidas dulces, frías o calientes.

Por otro lado, la sequedad que el cloro provoca en la piel también incluye a las mucosas orales. Los tejidos blandos se resecan y hay una menor cantidad de saliva para lubricar y limpiar la boca. Así, se pueden sufrir las siguientes afecciones:

  • Acumulación de placa bacteriana.
  • Aparición de caries.
  • Gingivitis.
  • Mal aliento.

El pH del agua de las piscinas

El pH es un indicador que nos permite conocer la acidez o alcalinidad de una sustancia. Cuando el valor es entre 0 y 6, es ácida; si es 7, es neutra; y por encima de 7, es alcalina. El uso del cloro en las piscinas permite mantener el pH del agua en cifras cercanas a 7,4 y 8. Esto difiere del pH de la boca, que oscila entre los rangos de 6, 8 y 7.

Esta diferencia de valores puede ocasionar problemas en la boca. Al haber un pH más alcalino en el agua se promueve la formación de sarro dental, es decir, el depósito de sales minerales sobre la placa bacteriana acumulada en los dientes. Este fenómeno es conocido en el ámbito odontológico como “sarro del nadador”.

Los depósitos de sarro sobre los dientes provocan la aparición de manchas amarillentas o marrones sobre las superficies dentarias. A su vez, la presencia de cálculo dental también aumenta el riesgo de que se desarrollen problemas periodontales. Por el contrario, cuando el cloro de la pileta es insuficiente, el pH del agua puede disminuir por debajo de 6 y volverse muy ácido.

El contacto del cloro con los dientes favorece la erosión del esmalte, la pérdida de los minerales dentales y la aparición de sensibilidad. De todos modos, con una buena higiene dental no debería haber inconvenientes.

Cómo cuidar los dientes del cloro de la piscina

Los efectos negativos del cloro de la piscina en los dientes suelen manifestarse en personas que pasan más de 6 horas diarias en el agua. De todos modos, no está de más tomar algunas precauciones que ayuden a disminuir los riesgos y a cuidar la dentadura:

  • Prestar atención al mantenimiento de la piscina. No hay que excederse con el cloro, pero tampoco colocar de menos.
  • Enseñar a los niños que no deben meterse el agua de la piscina en la boca ni tragarla.
  • Cuidar la higiene oral: se deben cepillar los dientes de los niños dos veces al día con pastas con flúor. Además, hay que utilizar hilo dental y, si el dentista lo recomienda, enjuagues bucales. El flúor ayuda a contrarrestar la pérdida de minerales de los dientes y disminuye la sensibilidad.
  • Mantener la hidratación: beber agua a lo largo de la jornada de piscina mantiene una adecuada hidratación y favorece la producción salival.
  • Optar por una alimentación sana que incluya lácteos, verduras, pescados y carnes. En lo posible, hay que evitar los picoteos con dulces, refrescos y chucherías.
  • Utilizar un protector bucal personalizado que evite el contacto de los dientes con el agua si tu pequeño pasa muchas horas en la piscina.
  • Visitar al odontopediatra y realizar chequeos regulares para detectar cualquier problema bucal a tiempo.

Dientes cuidados

Como has notado, el cloro de la piscina puede afectar los dientes de tus niños si pasan muchas horas al día en el agua. Si el tiempo de nado no es excesivo y te ocupas de cuidar su higiene oral con un cepillado adecuado y pastas dentales con flúor, lo más probable es que no haya inconvenientes en su boca. Con tu acompañamiento, tus pequeños podrán disfrutar de los chapoteos sin poner en riesgo su salud bucal.

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