El castigo en los niños con TDHA

Gladys · 11 febrero, 2017

Los padres debemos estar atentos con las conductas de nuestros chiquitines, tanto en la casa, como en otros entornos, para poder corregir aquello que no sea adecuado. Sin embargo, hay casos excepcionales en los que no se debe aplicar el mismo método de corrección, como sucede con el castigo en los niños con TDAH.

Los pequeñitos que presentan TDHA, que significa Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, deben ser tratados con un amor más profundo, para que ellos no se sientan presionados a la hora de aprender alguna norma o actividad. En este sentido, mamá y papá deberían buscar asesoramiento profesional, para que les oriente.

Castigar a un niño con TDHA solo refuerza las conductas negativas

De acuerdo con los expertos, el castigo sistemático en ellos es totalmente ineficiente y causa daños permanentes en su desarrollo, debido a que presentan dificultades para retener alguna instrucción y ponerlo en práctica. A estos angelitos les cuesta diferenciar lo que está bien o no, por lo que un castigo es una medida ineficiente.

Son inquietos por naturaleza y la gente que desconoce esta realidad asocia esta forma de ser con mala conducta. Por lo tanto, suelen ser castigados o regañados de manera excesiva, sin motivos aparentes. La consecuencia: un lamentable acostumbramiento al castigo.

Evidentemente, esta situación es bastante compleja para la familia, pero no hay nada que la unión y la comprensión no puedan solucionar.

¿Cómo son los niños con TDHA?

TDHA

Este trastorno es complejo y puede confundirse con otros problemas. A continuación, te mostraremos las situaciones más comunes que viven los pequeños con TDHA:

  • No tienen sentido del tiempo
  • Olvidan con facilidad
  • Dicen lo primero que se les ocurra
  • No llevan a término sus metas
  • No captan las normas
  • Falta de atención
  • El castigo no funciona para que aprendan sobre el buen comportamiento
  • Dificultad para recordar experiencias pasadas
  • No piensan antes de actuar
  • La inquietud es algo frecuente
  • Las consecuencias no les deja un aprendizaje
  • Si se espera una reacción de su parte, no la comprenden
  • Hay que presionarlos para lograr objetivos básicos

Si crees que tu hijo cumple con la mayor parte de estas condiciones, no dudes en hablar con un psicólogo infantil.

Comprende el TDHA

Cuando un retoñito padece de este trastorno es muy probable que la familia se sienta desorientada, el corazón se llene de miedo y la preocupación arrope al hogar, hasta encontrar una posible solución. Si este es el caso de tu chiquitín, podemos decirte que no tienes nada que temer y solo necesitas mantener la fuerza para darle tu mano.

Reconoce sus actos positivos, para que pueda diferenciar lo bueno y lo malo

Por supuesto, necesitarás un poco de ayuda de los especialistas para saber qué debes hacer para impulsarlos hacia un buen destino, a pesar de las dificultades. Recuerda: no te desesperes y sigue adelante con el amor de tu vida.

Recomendaciones

sad little girl

Estamos seguros que juntos pueden seguir adelante, por eso te queremos presentar una serie de recomendaciones para verlo conquistar su propia felicidad:

  • Valora sus comportamientos positivos que, por lo general, pasan desapercibidos y sienten que se les presta atención cuando hacen algo negativo. Por consecuencia, creen que pueden llamar la atención con estas acciones.
  • Busca espacios de interacción que conozcan las características del TDHA. Colegios, profesores, actividades e itinerarios especiales para estos angelitos de espíritu inquieto.
  • El sentimiento de desorientación y la ignorancia no te permitirán ayudar a tu bebé. Infórmate, conversa con personas que viven esta misma realidad y aclara tus dudas a tiempo.
  • El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad no se manifiesta de la misma manera en todos los jóvenes, debido a que los síntomas son diferentes y pueden ser influenciados por condiciones personales y ambientales. Por ende, hay que conocer las técnicas para cada caso particular.
  • Enseñarlo a internalizar los procesos de aprendizajes con rutinas que motiven el uso de la imaginación, pensar en voz alta, repetir instrucciones, etc.

Ser padre es una tarea difícil, que conlleva muchos esfuerzos. Y, si además tiene este trastorno, los sacrificios son mucho mayores. Frente a esta verdad, no olvides que tu mejor herramienta para superar este escenario apareció desde el mismo momento en que supiste que iba a nacer: el amor.