Carta de una madre que ya no tiene bebé de brazos, para aquellas mamás que aún lo tienen

Esta carta plasma los momentos irrepetibles que cada madre vive junto a su hijo pequeño. ¿Acaso hay algo más conmovedor que acurrucarlo y rodearlo por completo con nuestros brazos?
Carta de una madre que ya no tiene bebé de brazos, para aquellas mamás que aún lo tienen

Escrito por Génesis Romero

Última actualización: 11 marzo, 2022

Esta es la carta de una madre, que está dirigida a todas las mamás que aún tienen a su bebé de brazos. La razón de esta iniciativa es que a muchas se nos ha pasado muy rápido ese tiempo junto a nuestros hijos. Y aunque hayamos vivido cada momento al máximo y de manera consciente, cuando menos lo pensamos, nuestros retoños crecieron.

Hoy los vemos tan grandes en comparación al día en el que los vimos nacer, que a veces se nos olvidan todas las etapas que superamos al lado de ellos. Las rutinas que parecían ser infinitas ahora no ya existen y esos instantes que queríamos hacer durar toda la vida han quedado atrás.

La carta de una madre a quien tiene a su bebé de brazos

Querida mamá, aprovecha al máximo cada minuto que pasas junto a tu hijo. Aunque tenga pocos días de nacido, algunos meses o un año, aprecia cada segundo que pases con tu bebé si aún está de brazos. Este es un consejo que todas las madres necesitamos escuchar desde el primer momento, porque el tiempo no se puede retroceder.

Bebé de brazos con su mamá

Es probable que varias personas te llenen de consejos y de lecciones importantes. Sin embargo, no queremos dejar de decirte lo que consideramos más importante para ti. Y es que las experiencias de miles de madres guardan sentimientos invaluables.

Cuando un bebé llega a nuestro hogar, absolutamente todo se transforma. El tiempo transcurre aceleradamente porque debemos atender muchos detalles y cada uno de ellos forma parte de procesos nuevos.

Quizás lo más pesado es el hecho de dormir poco por mantenernos atentas al bebé. Nuestros horarios de descanso se reducen y los días parecen extenderse hasta el infinito. Muchas tareas se suman a nuestra cotidianidad y atenderlas en paralelo al cuidado del bebé puede volverse un gran desafío.

Así es como los días avanzan con rapidez y cuando menos lo esperes, notarás que tu bebé está cada vez más grande. Poco a poco, comienza a tomar fuerza, levanta la cabeza, da vueltas y se sienta sobre la cama. También te sorprenderás cuando lo veas gatear, ponerse de pie y dar sus primeros pasos.

No hay dudas de que cada uno de estos momentos son importantes, causan conmoción y son los más esperados durante mucho tiempo. Estos signos de su desarrollo y de su crecimiento son motivos de alegría para toda la familia. Pero también, son una muestra de que cada avance es tan importante como vivir el presente, porque nunca podremos regresar el tiempo para experimentar estos días nuevamente.

Madre y bebé en brazos

Mamá, vive el presente

Todas las mamás que tienen un bebé de brazos saben lo maravilloso que es ver a los hijos crecer. Pero no hay nada más valioso que abrazar cada instante sin apuro, pues cada etapa es única e irrepetible y los hijos son pequeños durante un tiempo limitado.

No hay nada mejor que llenarlos de amor, decirles cuánto los quieres y darles muchos mimos. El vínculo entre una madre y un hijo se fortalece desde el primer día. Viven por meses dentro del vientre y cada contacto piel con piel es una reafirmación de lo amado que es.

Los abrazos, los besos y las caricias nunca estarán de más. Llevarlo entre tus brazos a todas partes tampoco estará mal. Esta práctica es completamente necesaria para su desarrollo psicosocial, para transmitirles seguridad y para que sepa que no está solo. 

Por más que te digan que tu bebé se ha malacostumbrado a tus brazos, ten presente que eso no pasará y que cargarlo no es un problema. Es una forma de fortalecer el vínculo entre ustedes y verás lo independiente y seguro que se volverá. 

Mientras tu bebé esté de brazos, lo que más necesita es tu cariño, tus abrazos, tu atención constante. El amor jamás será demasiado ni llegará a malcriarlo. Al contrario, crearás el apego seguro completamente necesario para su bienestar.

No olvides que los abrazos son reconfortantes en cualquier momento de nuestra vida y que para un bebé son aún más importantes.

Queda claro que mantener a tu bebé junto a tu pecho es la mejor opción cuando apenas comienza a enfrentarse al mundo. Abraza cada segundo, porque con el paso del tiempo lo verás correr por todas partes y serán contadas las veces que decida quedarse junto a ti.

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  • Rigori, E., & Auffret-Pericone, M. (2016). ¿Hay que coger al bebé en brazos cuando llora?. Parkstone International.
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