Cambios en el flujo vaginal durante el embarazo

Adrianazul · 1 octubre, 2017

Es lógico que si eres madre primeriza desconozcas que tener el flujo vaginal abundante durante los primeros meses del embarazo es algo normal. 

Hoy te explicamos cuáles son los cambios habituales en el flujo vaginal durante el embarazo. Lo ideal es que esta información te sirva para cotejar lo que te ocurre y, en caso de que creas tener riesgo de infección, para buscar ayuda en tu médico de confianza.

Flujo vaginal blanquecino o leucorrea

Durante los primeros meses del embarazo es usual que las mujeres sientan muchas ganas de ir al baño. A algunas mujeres le molesta la sensación de humedad que genera un flujo vaginal blanquecino, un poco grueso o consistente, pero sin olor. Ese flujo vaginal de color blanco-que no debe producir olor ni molestia- se produce como consecuencia del aumento del flujo sanguíneo y la producción de estrógenos que se aceleran desde el momento que en el óvulo es fecundado.

El flujo vaginal tiene un color blanquecino.

Los cambios asociados al embarazo provocan un aumento del flujo vaginal, cuyo objetivo es generar el famoso tapón mucoso que protegerá al niño hasta su nacimiento. Una porción de ese flujo que el cuerpo utiliza para construir el tapón mucoso puede ser expulsado al exterior y terminar en la ropa interior. Este flujo pegajoso que normalmente adquiere un color blanco adquiere el nombre de leucorrea.

¿Cuándo consultar a tu médico por cambios en el flujo vaginal?

Estos son algunos de los síntomas relacionados con la secreción del flujo vaginal que pueden indicarte que debes visitar a tu ginecólogo:

  • El flujo genera picazón o ardor.
  • Tu vagina está irritada o muy roja.
  • El flujo vaginal tiene un olor desagradable.
  • El flujo es espumoso.
  • Tienes dolor o ardor al orinar.

La llamada leucorrea se caracteriza por ser un flujo blanquecino de poco olor y aspecto lechoso que aparece durante el embarazo

¿Cuándo el aumento del flujo vaginal supone un signo de alarma?

  • Cuando pueda ser ocasionado por una infección vaginal.
  • Cuando se trate de un flujo muy acuoso una vez que hayas pasado la fase embrionaria.
  • Si se debe a alguna fisura o rotura prematura de membranas que precisaría de supervisión médica y que podría suponer un obligado reposo para el resto del embarazo.
  • Si tiene mal olor o se presenta de un color verdoso o amarillo intenso, ya que puede suponer una infección por hongos o bacterias que conviene tratar antes del parto.

El flujo patológico puede originar molestias a la madre de intensidad variable. En ocasiones, a través de la inflamación que genera, puede provocar un parto prematuro o eventualmente una rotura prematura de la membrana amniótica, exponiendo así al bebé a los riesgos y dificultades propias del nacimiento prematuro.

Ante cualquiera de las situaciones descritas anteriormente, no dudes en dirigirte a tu especialista inmediatamente, ya que podría tratarse de síntomas de una infección urinaria, una vaginosis bacteriana, una enfermedad inflamatoria pélvica o infecciones por hongos entre otras afecciones.

¿Qué hacer ante el aumento de flujo vaginal en el embarazo?

Con el fin de evitar la incomodidad de este aumento de flujo corporal, es recomendable mantener la zona genital limpia y seca, aumentar las medidas de higiene cuando el flujo sea más abundante y emplear toallitas higiénicas, protectores o compresas de algodón para nuestras braguitas.

El flujo vaginal aparece especialmente durante los primeros meses de embarazo.

Seguramente, también notarás el flujo vaginal más abundante a medida que el parto esté más próximo, este probablemente será más denso y pegajoso e incluso puede ir acompañado de algunos hilos de sangre. Este flujo se produce por la pérdida progresiva o brusca del tapón mucoso que protege la matriz y se va desprendiendo cuando el cuello del útero empieza a borrarse y dilatarse para el parto.

En las últimas semanas de embarazo, una de las pruebas que se realiza es un frotis vaginal, para así descartar posibles infecciones por estreptococo tipo B que puedan trasmitirse al bebé por el canal del parto, aunque no tiene que suponer ningún riesgo para ti ni para tu hijo con el debido tratamiento.

Algunos consejos a tener en cuenta…

  • Usar sólo algodón o ropa interior natural de fibra (las prendas sintéticas pueden irritar).
  • No utilizar papel higiénico perfumado ni geles de baño, pues las sustancias químicas en los perfumes pueden causar una infección.
  • Lava la ropa interior con jabón de lavar neutro en lugar de detergente común.
  • Los protectores diarios son ampliamente utilizados por las embarazadas; sin embargo, no son nada recomendables, en especial para aquellas madres que generan irritación persistente.

Los cambios en el flujo vaginal son naturales y pueden deberse a numerosas causas. Sigue nuestros consejos y pon en práctica las medidas antes mencionadas y así las posibilidades de infección se verán considerablemente reducidas.