Cómo ayudar a los niños a sobrellevar la diáspora familiar

Francisco María García · 27 octubre, 2017
La diáspora familiar es un fenómeno social que no solamente se da en países de Latinoamérica. De hecho, los emigrantes que huyen de la guerra, también experimentan los avatares de este fenómeno tan complejo. Al final, todos sufren pero se puede ayudar a los niños a sobrellevar la situación.

La diáspora familiar vuelve a ser un rasgo significativo en este siglo. Las personas emigran de algunos países porque ya no resisten vivir en ellos. Se van en busca de mejores condiciones para vivir. Se produce entonces esa dispersión de la familia, la diáspora familiar, que tanto dolor causa a grandes y a pequeños.

A lo largo de la historia, el mundo ha sido testigo de movimientos migratorios que se generan por la necesidad de la gente de cambiar su situación de vida. Las guerras, la persecución, las amenazas, las violaciones a los derechos humanos, la pobreza. Son los factores principales por los que la gente emigra y busca refugio en un país que no es el suyo.

El caso más antiguo es de la migración del pueblo judío. Un pueblo maltratado, expulsado de varias naciones, vilipendiado. Se dispersó por el mundo llevando sus tradiciones e intentando sobrevivir a todas las adversidades.

Un caso actual: la diáspora familiar venezolana

La emigración más reciente es la de los venezolanos que buscan refugio allí donde sea porque ya no resisten la vida en su país.  Tomás Páez, sociólogo coordinador del estudio “La voz de la diáspora venezolana” llama a esta huida de los venezolanos “la oleada de la desesperación”. Y realmente es por desesperación que la gente abandona Venezuela.

La falta de alimentos, de medicamentos, una inflación del 700%, la violencia y especialmente el miedo y las amenazas. Son las causas que mueven a las personas a dejar su país, sus familias. Y también sus vidas, para evitar sucumbir, para no resignarse a la opresión y a la desgracia.

En estos casos, la diáspora familiar intenta mantenerse unida. La tecnología, muchas veces en la clandestinidad del país de origen, permite la circulación de noticias.  De esa forma, los que se quedan y los que se van se comunican periódicamente. Bien sea en forma directa o a través de terceros, y mantienen la esperanza de reunirse algún día.

Cómo ayudar a los niños a sobrellevar la diáspora venezolana.

Los venezolanos se han expandido tanto que están construyendo una nueva geografía social. En general, estos emigrantes sueñan con volver a su tierra natal cuando las condiciones cambien. La rabia y la tristeza los abruma por momentos. Pero la esperanza renace y cobra fuerza cuando piensan en todo lo que han dejado en su país.

En el caso de aquellos que huyen de los desastres provocados por la guerra, las consecuencias de la separación del núcleo familiar resultan claramente tangibles.

¿Cómo ayudar a los niños de la diáspora familiar?

La inestabilidad es propia de estas situaciones en las que una parte de la familia debe emigrarEmigrar en la infancia, abandonar su casa, sus abuelos, sus costumbres, sus juegos, expone al niño a un gran desafío. Y le provoca ansiedad y temor.

Por otro lado, quedarse en un país viendo como parte de su familia se va, también deja marcas en las personas. La incertidumbre de cómo será su futuro sin la gente que ya no estará,  inquieta y  desanima al niño.

Sin embargo, es característica de los niños su disposición natural a adaptarse a las situaciones nuevas y a reestablecer su armonía. Y en esto tiene gran influencia la acción de los mayores que permanecen junto a él. El mensaje esperanzador de reencuentro de la diáspora familiar siempre debe estar presente. No se trata de mentir, sino de generar en él la idea de que esa separación no es dramática. Y además, que los vínculos seguirán existiendo.

Para los niños, la falta de contacto y comunicación con aquellos a quienes solían conocer puede resultar una experiencia entristecedora.

Mantener viva la identidad 

Jamás se debe hablar de la emigración como si fuera un drama. Para los que se van, es importante que no se hagan comparaciones. El optimismo y la esperanza deben reinar en los hogares de la diáspora familiar. Tanto en el que permanece en el país de origen como en el de los que emigran. El niño entenderá que en él pueden existir ambas culturas.

La biculturalidad es la mejor opción. Explicar al niño que en casa se mantendrán las costumbres del país de origen, pero que hay otras costumbres que se van a aprender. La idea es que los niños aprecien las diferencias sin que se emitan juicios de valor.

En la diáspora familiar venezolana, si los padres quieren mantener la identidad de origen, mostrarán a los niños la bandera y le explicarán que significan los colores. En casa se escucharán canciones típicas de Venezuela. Le permitirán mantener modismos en el habla sin que se generen conflictos. Es aconsejable compartir platos típicos, anécdotas positivas, leyendas, cuentos, entre otros. La idea es ser creativos y afrontar la adversidad con buen ánimo.