¿Cómo ayudar a un niño a manejar la ansiedad?

Los síntomas de la ansiedad son muy comunes entre los niños y adolescentes. Entre el 10 y 20% de los chicos en edad escolar tienen señales de cualquier tipo de ansiedad en algún momento de esta etapa.

Junto con la ansiedad, actualmente los niños experimentan episodios de estrés desde muy tempranas edades. Con los siguientes consejos lograrás ayudar a tus hijos a combatir efectivamente estas dos condiciones que pueden afectarles durante toda su vida si no se toman medidas a tiempo.

Tips para ayudar a tus hijos a manejar la ansiedad

Actualmente la ansiedad no es una afección reservada para los adultos. El entorno rodea a nuestros hijos con demasiada información que a veces no pueden procesar y termina agobiándolos de muchas maneras. Toma en cuenta estas observaciones para guiar a tus hijos en situaciones que representen estrés o ansiedad dentro de sus vidas.

  1. Motiva a tus hijos a enfrentar sus miedos y no huir de ellos

Incluso al ser adultos, tenemos problemas para enfrentarnos a nuestros miedos, pero esta evasión hace que la ansiedad persista. Si logramos que los niños y adolescentes aprendan a enfrentar sus miedos, veremos que la ansiedad disminuye y desaparece en su propio tiempo. Biológicamente, los sistemas de nuestro cuerpo no permanecen ansiosos por períodos de tiempo mayores a 40 minutos.

  1. Demuéstrales que está bien “ser imperfecto”

Como padres queremos que los niños tengan éxito en todas sus actividades, pero a veces olvidamos que los niños necesitan ser niños. Hay que encontrar el límite sano entre motivarlos a esforzarse en todo lo que hacen y presionarlos excesivamente para que hagan lo que queremos. Acepta y apoya a tus hijos cuando cometen errores o cuando las cosas no salen como esperan.

  1. Enfócate en los aspectos positivos

En muchos casos, los niños que padecen de ansiedad y estrés, se pueden sumergir en pensamientos negativos y volverse auto críticos poco compasivos. Dales el ejemplo de enfocarse en los aspectos positivos de las situaciones para que aprendan a hacerlo en todos los momentos de su vida.

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  1. Planea actividades relajantes

Tanto niños como adultos, necesitamos tiempo para relajarnos y hacer actividades que nos estimulen y sean hechas solamente por diversión. Invita a tu hijo todos los días a practicar un deporte, jugar, pintar, dar un paseo o cualquier actividad que no sea competitiva sino puramente recreativa.

  1. Incentiva el auto cuidado y los pensamientos optimistas

Los niños hacen lo que tú haces, así que si evitas situaciones que desencadenen la ansiedad, ellos también lo harán, y si te enfrentas a ellas, el efecto será el mismo. Piensa en tu bienestar emocional y en el de tu hijo antes de reaccionar a las situaciones; recuerda que eres modelo de comportamiento para ellos.

  1. Recompensa los comportamientos valientes

Si tus hijos enfrentan sus miedos con valor, recompénsalos y estimúlalos con palabras de afecto, un abrazo o con un pequeño detalle tangible como un adhesivo o un dulce que le guste. Si reconoces que tu hijo ha hecho una buena acción, se comprometerá más a menudo con ellas.

  1. Establece rutinas saludables para ellos y para ti

En la rutina diaria debe estar muy claro el horario para ir a la cama y para levantarse y se debe cumplir incluso los fines de semana. Fija también un pequeño ritual antes de ir a la cama para que tengan tiempo de hacer una sana transición entre las actividades que realizaron durante el día y el momento para dormir.

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  1. Dales la confianza suficiente para expresar su ansiedad

Si tu hijo te dice que está preocupado o asustado por algo, no ignores sus palabras. Esto no ayuda a tus hijos y, por el contrario, les hará pensar que no te importan sus sentimientos y emociones y que no lo entiendes. Pregúntales qué es lo que les preocupa y ten una conversación en la que le des la suficiente confianza para controlar sus miedos.

  1. Ayúdales a resolver el problema

Una vez que le has dado validez a la expresión de la ansiedad, ayúdale a entender que todo tiene una solución, pero no soluciones sus problemas por él, solo apóyalo en el camino para encontrarlas por sí mismo. Pronto aprenderán a hacerlo, incluso cuando no estás ahí para indicarles qué es lo más conveniente.

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