Cómo ayudar a tu hijo a dar sus primeros pasos

Macarena Esperanza Marina · 18 abril, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la psicóloga Elena Sanz Martín el 18 abril, 2020
Los primeros pasos del bebé son un importante hito en su desarrollo psicomotor. Te contamos cómo puedes potenciar este inicio de la marcha de una forma segura.

Los nueve meses del bebé son un punto de inflexión. A partir de allí, nuestro hijo comenzará a dar sus primeros pasos o, cuanto menos, a intentarlo. Aquello que comenzó con el gateo, encuentra su continuidad en esos simpáticos pasitos titubeantes, hasta que un día están corriendo por todos lados.

Los primeros pasos inseguros del bebé indican un alejamiento tanto real como simbólico de papá y mamá. Son sus primeros intentos de conquistar una mayor independencia.

Obviamente, nosotros podemos ayudar a que su caminar sea seguro. Por eso, aquí te explicamos cómo acompañar estos primeros intentos del niño, mitigando su inseguridad y tu ansiedad.

Primeros pasos, un hito en su crecimiento

Este acontecimiento marca el comienzo de una nueva etapa en la cual explorarán el mundo desde otra perspectiva. Algo que despierta la inquietud de los padres por los peligros que supone este desplazamiento.

Cada bebé realiza a su tiempo una previa a este momento. Lo cierto es que a lo largo del primer año, el niño ya logró girar sobre sí mismo, sentarse, gatear y mantenerse sobre sus pies. En esta etapa evolutiva, el pequeño buscará el apoyo en objetos para transitar distancias cortas que irá, con el tiempo, alargando a medida que gane confianza.

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La llegada de los primeros pasos

  • De ocho a 10 meses empiezan los ensayos donde el niño se pone en pie sirviéndose de lo que encuentra en su camino. Luego, arrancan los desplazamientos laterales, aun apoyándose en objetos, ganando coordinación y equilibrio. Permítele experimentar, anímalo y celebra su progreso.
  • Cuando el niño se pone de pie, surge el inconveniente de no poder volver a sentarse. Los menos independientes, permanecen inmóviles y reclaman ayuda al mayor. Para que gane autonomía, enséñale a actuar solo, flexionando las rodillas comprenderá cómo lograr un “aterrizaje” más suave.
  • Si bien debes tomar precauciones respecto a la seguridad del espacio en sus primeras exploraciones, no debes evitar hasta el mínimo obstáculo. El niño aprende así a afrontar y superar dificultades, en cuyo caso, se recomienda elogiarlo y desdramatizar las posibles pérdidas de equilibrio, forjando su autoestima.

Ayuda a tu bebé a dar sus primeros pasos

Aprender a caminar supera la conquista de un nuevo acto motor, representa una etapa de maduración psicológica que vuelve al niño más autónomo y seguro. En pos de estos beneficios, existen ejercicios de estimulación temprana que ayudan al bebé en este gran momento.

  • Posicionado tras el niño, cógelo de las manos y acompáñalo a andar. Estando a tu lado se siente más seguro en la búsqueda del equilibrio.
  • De a poco alarga las distancias entre los objetos de apoyo para ir sumando pasitos y prolongado sus recorridos.
  • Apoya su espalda en la pared o algún mueble seguro y llámalo mostrándole su juguete favorito.
  • Otra buena iniciativa es poner a su altura una caja para guardar juguetes. Nada lo entretendrá más que meter y sacar los juegos de ahí, ayudándolo a ponerse de pie y mantener el equilibro.
  • El espacio destinado a esta meta es también relevante. Se recomiendan zonas libres de objetos que puedan dañarlos para sus primeros pasos. Por ello lo ideal es desarrollar este aprendizaje en superficies mullidas pero firmes: el césped, suelos de goma y alfombras son fantásticas a la hora de emprender este desafío.
  • Evita los andadores, pues estos retrasan la función motora, impidiendo que el niño aprenda a sostener su cuerpo y mantener el equilibrio.
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La seguridad en casa, fundamental

Una vez vislumbrada la cercanía de los primeros pasos del bebé, urge extremar las medidas de seguridad en casa, eliminando todos los peligros que estén a su alcance. Se trata de crear un ambiente estimulante pero seguro.

Como sabemos, más vale prevenir que curar. Por eso, conviene forrar esquinas de muebles, quitar adornos frágiles, tapar enchufes, retirar objetos que puedan resultar peligrosos, guardar en altura bebidas alcohólicas, artículos de limpieza y medicamentos e incluso poner cierre de seguridad en puertas y cajones.

Aunque parezca un dato menor, el calzado que utilice para dar esos primeros pasos también es importante. Lo ideal es que lo hagan descalzos; pero, si esto no es posible, se sugiere un calzado que proteja su pie y le proporcione equilibrio y estabilidad. Lo mejor sería una zapatilla cómoda, blanda y liviana, con una suela flexible.

  • Polacov, M., Malamud, B., Galetto, M., & Blengini, M. (s. f.). Los pediatras decimos NO a los andadores infantiles. Recuperado 18 de abril de 2020, de http://www.sapcordoba.com.ar/novedades_ver.asp?id_noticia=1354
  • Blandón Martínez, E., & Lanzas Sánchez, R. I. (2015). Estimulación oportuna y adecuada para potenciar el desarrollo motriz de los niños y niñas de 9 a 12 meses en la etapa lactantes, del Centro de Desarrollo Infantil “Mildred Abaunza” de la ciudad de Managua, durante el I Semestre del año 2015 (Doctoral dissertation, Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, Managua).