Cómo ayudar a tu hijo a dar sus primeros pasos

Macarena · 17 octubre, 2015

Los nueve meses del bebé son un punto de quiebre. A partir de allí, nuestro hijo comenzará a dar sus primeros pasos o, cuanto menos, a intentarlo. Aquello que comenzó con el gateo, encuentra su continuidad en esos simpáticos pasitos titubeantes hasta que un día están corriendo por todos lados.

 

Cuando el niño empieza a caminar, sus pasos inseguros indican un alejamiento de mamá y papá, lo cual tiene una validez real pero también simbólica dado que se trata de los primeros intentos de conquistar una mayor independencia.

Obviamente, nosotros podemos ayudar a que su caminar sea seguro. Por eso, aquí te explicamos cómo acompañar los primeros intentos del niño para ponerse de pie y dar sus primeros pasos, mitigando su inseguridad y tu ansiedad.

Primeros pasos, un hito en su crecimiento

Este acontecimiento no menor en la vida de nuestros hijos y, por supuesto, en la de cualquier padre, marca el comienzo de una nueva etapa en la cual explorarán el mundo desde otra perspectiva, lo cual despierta la inquietud de los padres por los peligros que supone este desplazamiento.

Cada bebé realiza a su tiempo una previa a este momento. Lo cierto es que a lo largo del primer año, el niño ya logró girar sobre sí mismo, sentarse, gatear y mantenerse sobre sus pies. En esta etapa evolutiva, el pequeño buscará el apoyo en objetos para transitar distancias cortas que irá, con el tiempo, alargando a medida que gane confianza.

Y qué decir de extender los brazos para que de esos pasitos para que llegue a vosotros, ¿no es acaso un momento inolvidable para cualquier padre? Aun así, es importante que no pierdas la paciencia, pues pueden pasar varias semanas hasta que el niño consiga caminar sin ayuda.

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La llegada de los primeros pasos

  • De 8 a 10 meses empiezan los ensayos donde el niño se pone en pie sirviéndose de lo que encuentra en su camino. Luego, arrancan los desplazamientos laterales, aun apoyándose en objetos, ganando coordinación y equilibrio. Permítele experimentar, anímalo y celebra su progreso.
  • Cuando el niño se pone de pie, surge el inconveniente de no poder volver a sentarse. Los menos independientes, permanecen inmóviles y reclaman ayuda al mayor. Para que gane autonomía, enséñale a actuar solo, flexionando las rodillas comprenderá cómo lograr un “aterrizaje” más suave.
  • Si bien debes tomar recaudos respecto a la seguridad del espacio en sus primeras exploraciones, no debes evitar hasta el mínimo obstáculo. El nene aprende así a afrontar y superar dificultades, en cuyo caso, se recomienda elogiarlo y desdramatizar las posibles pérdidas de equilibrio, forjando su autoestima.

Ayuda a tu bebé a dar sus primeros pasos

Aprender a caminar supera la conquista de un nuevo acto motor, representa una etapa de maduración psicológica que vuelve al niño más autónomo y seguro de sí mismo. En pos de estos beneficios, existen ejercicios de estimulación temprana que ayudan al bebé en este gran momento.

  • Posicionado tras el niño, cógelo de las manos y acompáñalo a andar. Estando a tu lado se siente más seguro en la búsqueda del equilibrio.
  • De a poco alarga las distancias entre los objetos de apoyo para ir sumando pasitos y prolongado sus recorridos.
  • Apoya su espalda en la pared o algún mueble seguro y llámalo mostrándole su juguete favorito.
  • Otra buena iniciativa es poner a su altura una caja para guardar juguetes. Nada lo entretendrá más que meter y sacar los juegos de ahí, ayudándolo a ponerse de pie y mantener el equilibro.
  • Por más que cada caída del bebé nos duela como si nos golpeáramos nosotros mismos, es inevitable que el pequeño las sufra antes de dominar el equilibrio. Piensa simplemente que si estás presente, tu hijo se sentirá seguro y protegido.
  • El espacio destinado a esta meta es también relevante. Se recomiendan zonas libres de objetos que puedan dañarlos para sus primeros pasos. Por ello lo ideal es desarrollar este aprendizaje en superficies mullidas pero firmes: el césped, pisos de goma y alfombras son fantásticas a la hora de emprender este desafío.
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La seguridad en casa, fundamental

Una vez vislumbrada la cercanía de los primeros pasos del bebé, urge extremar las medidas de seguridad en casa, eliminando todos los peligros que estén a su alcance. Se trata de crear un ambiente que estimule pero sin bajar la guardia ni cerrar nuestros ojos vigilantes y críticos.

Como sabemos, más vale prevenir que curar. Por eso, conviene forrar esquinas de muebles, quitar adornos frágiles, tapar enchufes, retirar objetos que puedan resultar peligrosos, guardar en altura bebidas alcohólicas, artículos de limpieza y medicamentos e incluso poner cierre de seguridad en puertas y cajones.

Aunque parezca un dato menor, el calzado que utilice para dar esos primeros pasos también es importante. Lo ideal es que lo hagan descalzos, sin embargo, esto muchas veces no es posible por diferentes motivos.

En tales casos, se sugiere un calzado que proteja su pie y le proporcione equilibrio y estabilidad. Lo mejor sería una zapatilla cómoda, blanda y liviana, con una suela flexible que le permita una mayor libertad de movimientos.

¿Qué hay de los andadores? Los especialistas están actualmente en contra de su uso, no solo por el peligro que conlleva sino porque retrasa la función motora dado que el niño no aprende a sostener su cuerpo ni a ejercitar el equilibrio, aspectos necesarios para dar los primeros pasos.