Autolesiones en adolescentes, ¿qué se esconde detrás?

Mónica Heras Berigüete · 3 noviembre, 2018
En una etapa tan complicada como la adolescencia, los jóvenes pueden sucumbir ante comportamientos que comprometen seriamente su salud. Las autolesiones son uno de ellos; ¿qué debemos saber al respecto?

Si tu hijo presenta cortes, moratones, quemaduras o heridas frecuentes; es mejor que pongas atención. Las autolesiones en adolescentes son una forma de pedir ayuda a gritos.

Técnicamente, este comportamiento se denomina autolesión no suicida. Hasta hace muy poco tiempo, el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM) lo consideraba como un síntoma más asociado a algún trastorno mental.

Hoy en día, cuando su sintomatología ya se trata aparte, comienza a alarmar cómo ha subido la incidencia de este problema. En los últimos 30 años, los casos se han multiplicado en todo el mundo.

La edad en la que comienzan las autolesiones en adolescentes es entre los 12 y los 16 años; asimismo, parece que hasta un 63% de los jóvenes continúa haciéndolo un año después. Esto deja claro que hay una gran población de jóvenes atrapados en esta conducta.

Las chicas optan más por lesiones en las que se ve sangre, como arañazos o cortes; mientras que a los varones se los suele tratar por golpes y quemaduras. Lo curioso es que, aunque las mujeres son más propensas a estos comportamientos, la diferencia con los hombres se ha acortado considerablemente.

En un estudio realizado por el Departamento de Psicología Clínica y de la Salud de la Universidad de Madrid concluyeron que un 22% de los adolescentes europeos se ha autolesionado sin intenciones suicidas al menos una vez en su vida. Además, llegaron a la conclusión de que el 8% lo hace de forma recurrente.

Autolesiones en adolescentes: ¿Por qué lo hacen?

Para que nos quede claro, podríamos decir que autolesionarse es una especie de droga, un ansiolítico más potente que cualquiera que exista en el mercado; a los jóvenes, esto los “ayuda” a regular sus emociones.

Cuando aparecen de forma recurrente el miedo, la ira, la tristeza y la rabia y no saben cómo manejarlos, prefieren provocarse un dolor físico que les haga olvidarse del dolor emocional. Es un mecanismo de evasión, a través del cual liberan tensión y disminuyen esos sentimientos negativos.

La ausencia de los padres a los niños puede llevarlos a la rebeldía y el abuso de sustancias indebidas.

Hay que dejar claro que estas acciones para nada son impulsivas, sino todo lo contrario. Lo planifican, esperan a estar solos y disfrutan de su pequeño ritual de cuchillas, cigarros y objetos punzantes.

Como en otras adicciones, los jóvenes experimentan una falsa sensación de paz inmediatamente después de autolesionarse; es como si se hubieran metido una dosis de alguna droga de acción inmediata. El problema viene cuando, minutos después, vuelve la ansiedad, sumada al sentimiento de culpa.

Si bien es cierto que ninguno de ellos quiere suicidarse, sí que es importante dejar claro que multiplica las posibilidades de intentarlo en un futuro. Es más que necesaria la intervención de los padres en estos casos.

¿Tiene solución?

Las autolesiones en adolescentes son un trastorno que requiere de un tratamiento psicológico, eso es definitivo. Deben ir comprendiendo que autolesionarse no resuelve nada; al contrario, añade más problemas a sus vidas.

Debemos saber qué es lo que esconde esta conductadepresión, ansiedad, trastornos alimenticios— y de dónde vienen. Es la única manera de poder afrontarlos. En muchas terapias centran sus esfuerzos en enseñarles otras técnicas de regulación emocional. Estas pueden ir desde el intenso ejercicio físico, las duchas con agua helada o hasta dejarlos gritar y golpear cojines.

Existen organismos como la Sociedad Internacional de Autolesión, con presencia en 7 países, que ayuda y orienta en estos casos mediante terapias, guías y recursos tanto para pacientes como para las familias.

Hay que comprender que las autolesiones en adolescentes son una fuerte llamada de atención; preguntarles por qué lo hacen, solo los llenará de más ansiedad. Necesitan de toda tu comprensión y empatía.

“Un 22% de los adolescentes europeos se ha autolesionado sin intenciones suicidas al menos una vez en su vida. Además, el 8% de ellos lo hace de forma recurrente”

Una moda con muchos seguidores

Este autosabotaje se ha convertido en una moda con nombre propio: cutting. Hasta puedes encontrar consejos en internet acerca de cómo hacerlo. En Instagram, las fotos y vídeos de jóvenes que presumen sus heridas con orgullo no tienen ningún filtro de censura; están disponibles para cualquiera que quiera verlas.

La depresión en la adolescencia puede tener diferentes causas.

Muchos de esos jóvenes lo hacen por diversión. Lo que buscan es segregar un poco más de adrenalina y completar el último desafío viral con un hashtag de por medio.

Sin embargo, no debemos minimizar ninguna señal de alarma; aunque la mayoría no presenten ningún trastorno de la personalidad, sí que se enfrentan a problemas de baja autoestima, incapacidad para vivir relaciones sanas y una inteligencia emocional muy pobre.

La repercusión de las autolesiones en adolescentes ha sido tal que recientemente una cadena de televisión líder lanzó la serie Heridas abiertas, protagonizada por Amy Adams, y en la que se trata este tema de manera explícita. Tanto este tipo de recursos como la imprescindible ayuda de un profesional pueden ayudarte para solucionar este tema junto con tu hijo.