Aprender a delegar para disfrutar la maternidad

Nadie puede sustituirte en tu papel de madre. Pero saber delegar y pedir ayuda puede permitirte vivir una maternidad más plena y satisfactoria. Te contamos por qué.
Aprender a delegar para disfrutar la maternidad
Elena Sanz Martín

Escrito y verificado por la psicóloga Elena Sanz Martín el 14 Marzo, 2021.

Última actualización: 14 Marzo, 2021

La maternidad puede ser una experiencia maravillosa y gratificante, pero también puede resultar agotadora y extenuante. Y es que, además de ser madre, sigues contando con multitud de tareas y roles en tu vida.

Tienes una casa que organizar, un trabajo que sacar adelante y, probablemente, un vínculo de pareja que cultivar. Pero, ante todo, sigues siendo mujer y necesitas dedicar cierto tiempo a tu propio cuidado. Aprender a delegar es imprescindible para atender todas estas facetas y, por ello, queremos ayudarte a lograrlo.

Delegar es permitir que otra persona realice aquellas tareas que, en principio, considerábamos nuestras. Hay quienes piensan que esto es un acto de pereza o de negligencia. Al fin y al cabo, cada persona ha de hacerse cargo de sus responsabilidades, ¿verdad? Lo que ocurre es que, con frecuencia, asumimos tareas que no necesariamente nos corresponden y que, además, podrían llevarse a cabo con resultados más positivos si aceptásemos a otros en la ecuación.

Madre agotada con su hijo en brazos porque no ha aprendido a delegar.

¿Sabes delegar?

Tal vez estés pensando que este asunto no va contigo, que no refleja la realidad de tu vida. Quizá crees que tú te limitas a cumplir con lo que te corresponde y que no hay otra manera de hacerlo. Pero trata de responder a las siguientes dos preguntas.

En primer lugar: ¿consideras que estás atendiendo adecuadamente todos los ámbitos importantes de tu vida? ¿Crees que, según te vienes organizando hasta ahora, te es posible desarrollarte a nivel personal, profesional y social, además de como madre?

Es frecuente tener la sensación de que no alcanzan las horas del día y que las actividades no se acaban. Sin embargo, si te ves obligada a descuidar alguna de estas áreas por la cantidad de tiempo que te exige alguna otra, aprender a delegar te resultará muy beneficioso.

Por otro lado: si mañana tuvieras que salir de viaje durante unos días ¿tu hogar y tu familia seguirían funcionando adecuadamente sin ti? Es decir, ¿tus hijos llegarían al colegio, sabrían qué actividades extraescolares tienen cada día y las tareas del hogar estarían relativamente cubiertas?

Si no puedes asegurar una respuesta afirmativa, quiere decir que te has vuelto imprescindible. Y esto, pese a que pueda sonar reconfortante, da cuenta del gran peso que llevas sobre tu espalda.

¿Por qué deberías comenzar a delegar?

Aprender a delegar no es sencillo y es una de las tareas pendientes de muchas mujeres que han sido madres. Es muy común sentir que nadie podrá ocuparse de tu hogar o de tus hijos como tú lo haces, ni siquiera tu pareja. También es posible que sea la otra persona quien no se muestra dispuesta a colaborar o simplemente no se ha llegado a ningún tipo de acuerdo respecto al reparto de tareas.

Sea cual sea el caso, es importante ponerle solución. En primer lugar, porque ocuparte de todo puede generarte elevados niveles de estrés, ansiedad e insatisfacción. Pero, además, porque esto va en detrimento de los propios niños.

Una madre agobiada y agotada no se encontrará en las condiciones óptimas para atender a sus hijos y disfrutar de ellos. Por el contrario, si te encuentras más liberada, gozarás de un mejor estado físico y mental.

Aprender a delegar para ganar calidad de vida

Delegar no es desentenderte de tus obligaciones, y mucho menos de tu papel de madre, pero sí es permitir que otras personas tomen parte en este día a día. Así, algunos de los principales pasos que puedes dar en esta dirección son los siguientes:

Madre trabajando mientras hace esperar a su hija porque no quiere aprender a delegar.
  • No necesitas ser imprescindible. Tú ya eres valiosa y suficiente por ti misma y nadie podrá sustituirte como madre de tus hijos; no es necesario que cargues con todas las responsabilidades a tus espaldas. Tu valor no depende de cuánto haces, así que date un respiro y permítete recibir ayuda.
  • Reparte las tareas con tu pareja, tanto las relativas al hogar como las del cuidado de los niños. Pero no solo eso: compartid también todas las responsabilidades, la carga mental y la organización, de modo que ambos podáis funcionar de forma autónoma si el otro no está en casa.
  • Pide ayuda cuando lo necesites. Seguramente cuentas con una red de apoyo (familiares, amigos, conocidos) dispuesta a echarte una mano, y recurrir a ella puede aliviar gran parte de la carga. No dudes en aprovechar este valioso recurso.

En definitiva, delegar te permitirá desarrollarte de forma más plena como ser humano y, por tanto, ejercer de mejor forma tu rol de madre. Olvida la imagen de la mujer todoterreno y recuerda que tu bienestar y tu tranquilidad repercutirán positivamente en la vida de tus hijos.

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