La carrera de obstáculos de las madres trabajadoras

Amanda · 25 noviembre, 2015

La madre trabajadora es una especie cada vez más común, aunque un gran número de mujeres todavía se queda en casa a cuidar de sus hijos. En los últimos años ha crecido la imagen femenina en muchos puestos de trabajo; la economía las ha obligado, pero también el deseo de independencia y superación personal.

Los obstáculos dependen de quién los mire; podemos hablar de que las madres deben llevar vidas ajetreadas debido a que deben equilibrar el trabajo con la atención de los niños y el hogar. En este caso deben lidiar con el quehacer del hogar, la escuela, la comida, el cuidado de los niños, pero al mismo tiempo deben ocuparse de su entorno laboral.

Sin embargo, según algunos datos del Análisis de la maternidad en la Unión Europea de 2006, más de la mitad de las madres consideran que de hecho los obstáculos son los hijos; es decir, estas madres creen que son los niños el impedimento para desarrollarse laboralmente.

Al respecto, aunque las madres aman a sus hijos, creen que sin ellos su situación profesional podría ser mejor o que tendrían más oportunidades de trabajar. En tal caso, no se trata de desamor, pero ellas están conscientes de que sin niños sería diferente.

Así que, la carrera de obstáculos comienza en realidad cuando la mujer tiene hijos y un trabajo; pues hablamos en esta oportunidad de los retos que debe enfrentar a diario la madre trabajadora. El verdadero desafío es atender equitativamente a todas las funciones que le corresponden.

¿Cuáles son los verdaderos obstáculos de las madres trabajadoras?

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Para una madre que sale a trabajar a diario, le resulta complicado cosas simples como peinarse; si lo miramos desde esta perspectiva, entonces comprendemos que los obstáculos son aquellas situaciones que deben solucionarse de manera obligatoria y que se van presentando a medida que el tiempo apremia.

Por ejemplo, si disponemos de una hora en la mañana para salir a trabajar, debemos considerar que los niños deben arreglarse, desayunar y ser atendidos en la mayoría de sus acciones. Si acaso hablamos de bebés que no van a la escuela, igual requieren atención, además es preciso colocarlos al cuidado de la persona responsable.
Tan solo considerando los traslados, las valijas y los deberes estamos hablando de varias ocupaciones y un breve espacio de tiempo, el cual hasta ahora no ha sido empleado en cosas de trabajo. Es decir, que aún le falta por ocuparse de otros desafíos, los cuales no terminan sino hasta que el último miembro de la casa esté dormido.

Por si fuera poco, existe un obstáculo adicional que sortear y que no se sabe cuándo va a aparecer: las consecuencias de esta vida ajetreada. Estudios serios revelan que a los niños no les afecta que sus madres estén en la calle trabajando; por el contrario, parece que están mejor atendidos.

Sin embargo, muchos detalles llegan a notarse, pues es sabido que los niños pasan mucho tiempo en la calle, con actividades diversas y cargo de personas que no son sus padres. Cuando tienen edad para ser independientes, pasan horas del día solos en sus casas haciendo quién sabe qué.

En tal sentido, en ocasiones la culpa puede embargar a las madres, quienes podrían llegar a ver el deterioro en la relación familiar y en la calidad de vida de sus hijos, debido a que sus responsabilidades les impiden hacerse cargo en la totalidad de las tareas.

Otras consecuencias, se refieren directamente a las madres, quienes han abandonado sus requerimientos de salud, reposo y esparcimiento. Con el tiempo el cuerpo se agota y comienzan a aparecer los síntomas de una vida estresada.

Obstáculos sociales y laborales

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El desarrollo de la carrera profesional de las mujeres desde tiempos remotos ha sido un desafío. Una mujer trabajadora fue por años una especie inexistente, pues el trabajo de esta estaba destinado al hogar y los niños; esto en particular por la falta de apoyo paterno en la crianza de los hijos, pero la vida ha cambiado.

En la actualidad siguen habiendo sociedades donde algunas mujeres mantienen sus antiguas costumbres laborales, pero cada día son menos. No obstante, aún se debe lidiar con los prejuicios; ¿por qué una mujer no puede trabajar? Resulta más complicado cuando es madre.

Una mujer con hijos recibe menos oportunidades laborales que una soltera, pero sigue siendo la mujer la menos atractiva para el cargo. Las empresas asumen que las complicaciones femeninas, pueden ser contraproducentes para ellas; es posible que comiencen a aparecer excusas a propósito de los niños, como enfermedad o compromisos de escuela.

No obstante, hay madres trabajadoras que cumplen fielmente con ambos papeles: el de madres y el de empleadas. Y desde Eres Mamá, ¡las encomiamos por ello!