Anemia en la adolescencia

Francisco María García 29 agosto, 2018
¿Cuáles son las causas de la anemia en la adolescencia? El hipotiroidismo, las enfermedades renales, las dietas veganas sin control y los períodos menstruales agresivos en las mujeres pueden ser el origen de este trastorno.

Los cuadros anémicos se caracterizan, básicamente, por la reducción de los glóbulos rojos en el paciente. Lamentablemente, esta es una enfermedad que puede afectar a niños y adolescentes; de hecho, la anemia en la adolescencia puede ser difícil de tratar.

La adolescencia es una etapa que nos exige mucho desgaste, en todos los sentidos. Para ello, los jóvenes deben sentirse con energía; este estado de proactividad es bastante normal entre los 10 y 19 años.

Sin embargo, su estado de ánimo y bienestar puede verse afectado por diversos trastornos. Uno de ellos es la anemia, cuyas características principales, causas y tratamiento desglosaremos a continuación.

Relación entre ciclo menstrual y anemia en la adolescencia

Hay condiciones corporales que aumentan las probabilidades de padecer esta enfermedad. Por ejemplo, las chicas jóvenes que expulsan mucha sangre en su período suelen ser vulnerables; ellas son proclives a la anemia ferropriva.

En estos casos, las revisiones médicas deben ser regulares. Lo ideal es que la menstruación no afecte la calidad de vida de estas chicas, aunque en ocasiones sucede. Este problema suele acarrear efectos en la salud y también en otros ámbitos, como el académico o hasta social.

No obstante, la presencia de un período menstrual con abundante flujo sanguíneo no es el único detonante de la anemia en la adolescencia. De hecho, los adolescentes varones también pueden padecerla por la pérdida de glóbulos rojos.

La autoestima y la comunicación pueden verse afectadas por la hiperactividad en adolescentes.

Jóvenes afectados por la fatiga propia de la anemia

Por otra parte, el estilo de vida puede influir mucho. Por ejemplo, los jóvenes que siguen dietas vegetarianas suelen experimentar cuadros de anemia. El problema está en la eliminación de la ingesta de proteínas cárnicas; en estos casos, lo mejor es encontrar sustitutos.

Las enfermedades renales y el hipotiroidismo también pueden generar anemia. Por otro lado, hay personas que desde la niñez arrastran problemas de absorción de hierro. Todos estos pacientes son vulnerables a la fatiga.

En el caso de los adolescentes masculinos, este tipo de problema es mucho menos común. En ellos, la anemia forma parte de una consecuencia de los cuadros anteriormente mencionados.

“Un joven que se cansa rápido y duerme demasiado puede estar anémico”

Anemia en la adolescencia: la falta de hierro es la clave

La falta de glóbulos rojos o su deficiencia, junto con la carencia de hierro en el organismo, generan una disminución del oxígeno que va hacia cada órgano. En la práctica, el hierro es el encargado de transportar este componente a todos los órganos del cuerpo humano. Por ello, una parte fundamental del tratamiento consiste en consumir suplementos de hierro.

La buena noticia es que esta situación puede prevenirse. La dieta y los suplementos alimenticios son fundamentales para normalizar la vida del adolescente. Para ello, los padres han de conocer la sintomatología para estar alerta.

Síntomas de la anemia

Si la carga energética de un adolescente está muy baja, puede ser el momento de actuar. Un joven que se cansa rápido y duerme demasiado puede estar anémico.

Otros síntomas son la presencia de piel pálida, irritabilidad, pérdida de apetito e infecciones que se repiten constantemente. Además, padecer de arritmias y aceleraciones de los latidos también puede ser un síntoma de esta afección.

Por otra parte, la anemia en la adolescencia impide a los afectados tener una línea de crecimiento normal. Para evitar riesgos, las visitas al médico siempre deben mantenerse, aunque sea de forma anual.

La anemia en la adolescencia está muy ligada a una carencia de glóbulos rojos.

Tratamientos de la anemia

En el caso de los adolescentes afectados, la mejor solución es prevenir el mal estado de los glóbulos rojos. Casi siempre, los tratamientos recomendados por el doctor son los siguientes:

  • Alimentación reforzada: el paciente anémico debe ingerir alimentos ricos en hierro. Las carnes, los cereales y los granos suelen ser ricos en este mineral.
  • Suplemento de hierro: en muchos casos, se recomienda la compra de un suplemento de hierro. Casi todos los que se venden sin prescripción suelen ser útiles para reforzar la alimentación.
  • La vitamina B también ayuda: el consumo de complejo B y vitaminas de este grupo suele ser un refuerzo ideal. Tanto las presentaciones en cápsulas como el líquido inyectado funcionan.
  • Anemia avanzada: si el cuadro está más avanzado, se toman otras medidas. Por ejemplo, las transfusiones de sangre suelen ayudar a los pacientes en medio de crisis; también existen medicamentos para la composición sanguínea.

En la práctica, todos los tratamientos deben ser avalados por un médico especialista, sobre todo si se sufre de otras enfermedades. Más allá de esto, una alimentación balanceada y el reforzamiento con vitaminas y minerales nunca estarán de más.

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