Hay alternativas al rincón de pensar, conócelas

La técnica del rincón o la sillita de pensar es una estrategia de disciplina conductivista que se hizo muy popular de la mano del programa Súper Nanny, aunque se sabe que ya se usaba con anterioridad solo que antes era visto como un castigo severo y se realizaba sin otro fin que el hecho de hacer sentir al niño castigado por algo negativo que haya hecho.

Resulta obvio que un niño de uno o dos años de edad no va a reflexionar muchas cosas profundas. Cuando lo envías al rincón de pensar, lo único que va a entender es que cuando hace algo mal sus padres no lo quieren cerca y esto es el resultado que menos se busca.

Es posible que lo que el niño entienda que cuando hace algo mal sus padres no lo quieren, a secas. Ese tipo de castigos que consisten en aislar al niño le dan un mensaje de amor condicionado, “solo te quiero si te portas bien” con el consiguiente sentimiento de inseguridad que eso causa.

Se debe tener en cuenta que en la gran mayoría de los casos, especialmente en los niños más pequeños, estos no tienen el control absoluto sobre sus actos y se les estaría castigando por algo que en realidad no pueden controlar y por lo tanto eso generará un sentimiento de frustración que desvía por completo su foco de la conducta y la pondrá en tu reacción.

Cuando el rincón de pensar funciona es porque tu hijo quiere tu aprobación y tu amor sobre todas las cosas y también tiene cierto control sobre sus actos. Si no lo tiene, el rincón no va a funcionar de ninguna manera.

Tal vez no te sientas cómoda utilizando tu amor como premio, como si fuera algo que tiene que ganarse en lugar de ser algo que merece por haber nacido, algo perenne, estable, eterno, invencible como debería ser en una relación sana.

Existe una alternativa que permite al niño recuperar el control, pensar en la conducta, y buscar alternativas, y todo ello desde el fundamento del amor incondicional de sus padres.

El rincón de conectar

El rincón de conectar se basa en reconocer cuándo el niño necesita recuperar el control y sacarlo de la situación en la que está, al igual que la silla de pensar. La diferencia es que en este caso lo hace acompañado, bien por sus padres o otra por la figura de apego.

Puede entenderse de manera similar a la mesa de la paz que es popular en los ámbitos de filosofía Montessori, con la diferencia de que a la mesa de la paz va el niño voluntariamente y puede elegir si ir solo o no.

En el rincón de conectar puede ser el adulto quien vea la necesidad de ir, y el niño siempre estará acompañado.

Otra diferencia es que la mesa de la paz suele ser un lugar físico, normalmente una mesa como su nombre indica, y si no es eso, al menos será un cajón o un estante situado en alguna parte tranquila de la casa. El “rincón de conectar” en realidad no es ningún lugar.

Se le ha llamado así por contrastarlo con el rincón de pensar, pero en este caso no está limitado de ninguna forma a ningún lugar físico.

El rincón de conectar puede ser un banco del parque, puede ser su cama, el jardín de la casa o cualquier otro lugar tranquilo que creas que pueda ser el adecuado. El rincón de conectar puede ser cualquier sitio donde estén tú y el niño realizando alguna actividad juntos que los ayude a calmarse.

¿Qué tipo de actividades se pueden hacer en el rincón de conectar?

Las que se te ocurran siempre y cuando sean actividades que le sirvan para recuperar el control. Como sugerencia puedes contarle cuentos, hacer un dibujo, rasgar papel en trozos diminutos, saltar, gritar, correr muy rápido, respirar muy hondo, observar las hojas de los árboles, mirar cómo sube y baja la barriga cuando respiramos, escuchar los latidos del corazón del adulto, beber agua, comer algo; el abanico de posibilidades es amplio.

Una vez que se haya calmado y veas que ha recuperado el control puedes hablar con él de lo que ha pasado. Procura utilizar un lenguaje neutro, sin acusar ni victimizar. Pueden buscar juntos alternativas para actuar en el futuro de forma distinta. También puedes intentar que el niño proponga maneras de rectificar lo que ha hecho mal, si es el caso.

¿Por qué es mejor esta opción que el rincón de pensar?

Principalmente porque no se basa en el aislamiento y en la desconexión entre el niño y su figura de apego. Segundo, porque realmente proporciona herramientas para el control de las emociones y la reflexión sobre el comportamiento. Y esto lo hace mientras protege y fortalece el vínculo de la familia.

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