Alimentación para mejorar la concentración y el aprendizaje de los niños

La alimentación para mejorar la concentración y el aprendizaje de los niños debe contribuir con el desarrollo de su cerebro. Te contamos más en este post.
Alimentación para mejorar la concentración y el aprendizaje de los niños
María Patricia Piñero

Escrito y verificado por la nutricionista María Patricia Piñero.

Última actualización: 15 febrero, 2023

El cerebro es uno de los órganos más exigentes y selectivos cuando de nutrientes se trata. Y la razón es que siempre se encuentra activo, sobre todo cuando realiza un proceso de aprendizaje. En nuestros niños, una buena nutrición cerebral comienza desde el vientre materno y debe continuar hasta después del nacimiento. Así que la alimentación para mejorar la concentración y el aprendizaje de los niños, debe ser escogida a dedo y con detalle.

Pero, ¿qué dice la ciencia sobre los alimentos, los nutrientes y el proceso de aprendizaje? Sigue leyendo para conocer más sobre este tema.

La importancia de una buena alimentación

Todos los nutrientes son necesarios para el cerebro, pero algunos en particular están estrechamente relacionados con la cognición y el aprendizaje. Un mejor rendimiento escolar se obtiene de la capacidad del cerebro para procesar, integrar y memorizar cada uno de los conocimientos adquiridos.

Estos nutrientes se encuentran en los distintos grupos de alimentos que nuestros hijos algunas veces no consumen. Al conocerlos, podremos resaltarlos en su dieta. Por eso, revisemos a continuación cuál es la mejor alimentación para un buen funcionamiento cerebral de nuestros hijos.



Alimentos para estimular la concentración y el aprendizaje

La alimentación del niño para fortalecer el aprendizaje debe ser variada, equilibrada y específica. Ten en cuenta que ciertos nutrientes permiten el buen desarrollo de las funciones cerebrales. Las frutas, las verduras, los cereales integrales, las legumbres y algunos tipos de carnes, son los mejores vehículos para ello.

1. Carbohidratos

El cerebro necesita un aporte continuo de energía para mantener la capacidad cognitiva. Esto se logra a través de la glucosa, un tipo de carbohidrato conocido también como el azúcar de los alimentos. El área del cerebro clave del aprendizaje y la memoria, es sensible a su ausencia. Por eso, no podemos omitirla en la dieta.

La glucosa puede estar en los alimentos en su forma natural o al formar parte de otros carbohidratos, como el almidón. Pero, al momento de seleccionarlos, debemos incluir los que tienen un bajo índice glucémico (IG). Este es un valor numérico que indica qué tan rápido o lento se absorbe un carbohidrato durante la digestión. La Sociedad de Diabetes de Madrid selecciona los alimentos en función de este índice y los clasifica como altos, moderados y bajos.

Según algunos expertos, los alimentos con bajo IG, disminuyen la resistencia a la insulina. Esto puede mejorar la atención, la memoria y la comprensión, al comparar con los alimentos de alto IG.

Los frutos secos, las legumbres y una buena parte de las frutas y las hortalizas son alimentos con bajo índice glucémico.

Comer varias veces al día

Otro consejo es distribuir las comidas en varias tomas, entre 4 o 5 veces al día y en horarios regulares, para mantener estable el azúcar en sangre. También, hay que cuidar el desayuno, el cual debe ser rico en carbohidratos.

En cuanto a los lácteos, se debe excluir el helado de crema y el batido de arroz. Con los cereales, hay que ser más cuidadosos, ya que son pocos los que cuentan con bajo IG. Entre ellos se encuentran los integrales, la avena, las harinas de coco y de almendra y otros.

2. Proteínas

Las proteínas participan en la síntesis de neurotransmisores como serotonina, dopamina y adrenalina. Particularmente, los niveles bajos de serotonina se asocian con una disminución del aprendizaje, del razonamiento y de la memoria. Esta también es conocida como la «hormona de la felicidad» y se forma a partir del aminoácido esencial triptófano. Un estudio demostró que la suplementación con triptófano, mejora la atención, la memoria visual y el aprendizaje.

Este aminoácido se encuentra en los huevos, la leche, los pescados y las carnes. Además, los cereales integrales, los frutos secos, las legumbres, el plátano, la piña y el aguacate lo contienen en buena proporción.

3. Grasas saludables

Si hay un órgano que necesita de buenas grasas para funcionar es el cerebro. Y son los ácidos grasos poliinsaturados los que llevan la delantera, ya que la grasa saturada produce un deterioro cognitivo. Además, el DHA, un ácido graso omega-3, es el principal componente de las membranas celulares del cerebro y también produce neurotransmisores. Una revisión demostró que este clave para el desarrollo cognitivo, la capacidad de aprendizaje y la memoria.

La ciencia ha observado una mejoría importante en el rendimiento mental de los niños cuando se suplementan con DHA. Por su parte, los bebés prematuros alimentados con fórmulas enriquecidas con este ácido graso aumentaron el coeficiente de inteligencia durante la adolescencia. Las fuentes del DHA son los pescados azules y los frutos secos.

Por otra parte, también hay que cuidar la ingesta de los omega-6. En la revista Neurophychology se apunta que el consumo debe ser de 5 partes de omega-6 y 1 de omega-3. Esta relación se asocia con una mejor memoria y un menor riesgo cognitivo.



Las espinacas y otros vegetales hacen un buen aporte de hierro, pero deben ser consumidas con frutas que cuenten con vitamina C para lograr una mejor absorción.

4. Oligoelementos y vitaminas

El hierro es un mineral fundamental en la mielinización de las neuronas y en la producción de neurotransmisores. Una revisión concluyó que la anemia por deficiencia de hierro, disminuye la concentración, el rendimiento, el razonamiento y la memoria. Por su parte, el yodo también es necesario para el desarrollo cerebral y mental. Los alimentos fuentes de hierro son las carnes, los pescados, las aves, las vísceras y las legumbres.

Las hortalizas de hojas verdes, como las espinacas, las acelgas o los berros, también aportan hierro. Sin embargo, el hierro de origen vegetal debe ser consumido con frutas que aporten vitamina C para mejorar su absorción. Por otra parte, las vitaminas del complejo B son esenciales para lograr una buena función cerebral. Las B6 y B12, se usan para producir neurotransmisores. Una deficiencia de tiamina puede producir falta de concentración y de memoria.

Otros estudios han encontrado que una deficiencia de vitamina D se asocia con deterioro cognitivo. La colina es un precursor de la acetilcolina, un neurotransmisor que tiene efecto sobre la memoria y el aprendizaje. Los cereales, las hortalizas, las semillas y las legumbres contienen vitaminas del complejo B, mientras que la vitamina D se encuentra en leches fortificadas, pescados grasos y vísceras.

Otros componentes importantes de la dieta

Algunos antioxidantes naturales presentes en los alimentos pueden evitar el daño producido por estrés oxidativo y con ello, el deterioro cognitivo. Entre estos se encuentran la vitamina C, la vitamina E, los betacarotenos, el zinc y el selenio. Los carotenoides, como la luteína y la zeaxantina, ayudan a proteger al cerebro del estrés oxidativo e inflamatorio. Además, se sugiere tomar suficiente agua para ayudar al rendimiento cognitivo.

Debemos educar a los niños en cuanto a la alimentación

Para mejorar la concentración y el aprendizaje de los niños, lo mejor es educar en alimentación y nutrición saludable, con la ayuda de un nutricionista dietista. Cuando la dieta es equilibrada, variada y suficiente en calidad y cantidad, garantiza todos los nutrientes y la energía requerida por el niño para que fluya la función cerebral.

Pero, si queremos mejorar los procesos cognitivos, hay que enfocarse en seleccionar los alimentos de bajo IG y grasas poliinsaturadas a través de pescados grasos, frutos secos y aceites vegetales. También, se deben aumentar algunas proteínas de origen animal. Además, recuerda que el cambur, la piña y el aguacate son buena fuente de triptófano, por lo que además de mejorar el aprendizaje de tus hijos, estos serán más felices.


Todas las fuentes citadas fueron revisadas a profundidad por nuestro equipo, para asegurar su calidad, confiabilidad, vigencia y validez. La bibliografía de este artículo fue considerada confiable y de precisión académica o científica.


  • Andruchow, N. D., Konishi, K., Shatenstein, B., & Bohbot, V. D. (2017). A lower ratio of omega-6 to omega-3 fatty acids predicts better hippocampus-dependent spatial memory and cognitive status in older adults. Neuropsychology31(7), 724–734. https://doi.org/10.1037/neu0000373
  • Bourre J. M. (2006). Effects of nutrients (in food) on the structure and function of the nervous system: update on dietary requirements for brain. Part 1: micronutrients. The journal of nutrition, health & aging10(5), 377–385.
  • Hashimoto M.(2014) [Omega-3 fatty acids and cognition]. Nihon Rinsho;72(4):648-56. Japanese. PMID: 24796092.
  • Hibbeln JR, Davis JM, Steer C, Emmett P, Rogers I, Williams C, et al. Consumption of maternal shellfish in pregnancy and neurodevelopmental outcomes in childhood (ALSPAC study): an observational cohort study. Lancet 2007;369:578-85
  • Isaacs EB, Gadian DG, Sabatini S, Chong WK, Quinn BT, Fischl BR, et al. The effect of early human diet on caudate volumes and IQ. Pediatr Res 2008;63(3):308-14. Tambi
  • Mohajeri MH, Wittwer J, Vargas K, Hogan E, Holmes A, Rogers PJ, Goralczyk R, Gibson EL. (2015). Chronic treatment with a tryptophan-rich protein hydrolysate improves emotional processing, mental energy levels and reaction time in middle-aged women. Br J Nutr. 28;113(2):350-65. doi: 10.1017/S0007114514003754. Epub 2015 Jan 9. PMID: 25572038.
  • Montse Vilaplana i Batalla. (2016). Alimentación y neuronas. Farmacia Profesional. 30,6, 17-20.
  • Seetharaman S, Andel R, McEvoy C, Dahl Aslan AK, Finkel D, Pedersen NL. Blood glucose, diet-based glycemic load and cognitive aging among dementia-free older adults. (2015). J Gerontol A Biol Sci Med Sci; 70(4):471-9. doi: 10.1093/gerona/glu135. Epub 2014 Aug 22. PMID: 25149688; PMCID: PMC4447796.

Este texto se ofrece únicamente con propósitos informativos y no reemplaza la consulta con un profesional. Ante dudas, consulta a tu especialista.