Adolescentes Hikikomori: Mi mundo es mi habitación

Los adolescentes Hikikomori pasan la mayor parte del tiempo con sus amigos de internet o acostados en sus camas sin hacer nada. Se encierran dentro de su habitación para alejarse de las presiones y los problemas del mundo que les rodean. Por lo general, no permiten que sus padres entren a su guarida y evaden la comunicación con ellos.


A la ligera cualquiera diría que tienen comportamientos como todos los demás, porque la adolescencia de este tiempo se caracteriza por ser una etapa rebelde en el que la tecnología y los amigos juegan un rol importantísimo. Sin embargo, los adolescentes Hikikomori están muy lejos de ser como los restantes jóvenes. Las características antes mencionadas y otras tantas más, en ellos, se vuelven crónicas al punto de convertirlos en personas hurañas que eluden el contacto físico con cualquier humano.

El mundo de los adolescentes Hikikomori

El mundo de los adolescentes Hikikomori se limita a las dimensiones que tiene su habitación.

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  • No permiten que nadie entre a no ser para limpiar alguna que otra vez
  • Algunos son amantes del desorden
  • Las ventanas siempre permanecen cerradas. Eso los hace vivir casi en penumbras tanto de día como de noche

Su enclaustramiento llega a ser eterno y constante

  • Nunca salen, excepto cuando el lavabo lo tienen fuera de su cuarto
  • Pueden pasar semanas, meses y hasta años sin poner un pie fuera de su habitación

Su comportamiento se hace enfermizo

  • Se alimentan mal. Por lo general comen muy poco y a deshoras cuando sus padres les dejan la comida frente a su puerta
  • No suelen hablar mucho
  • Se sienten temerosos del mundo que les rodea y las relaciones con otros seres humanos
  • Se sienten más a gusto en la internet en donde suelen tener avatares con características muy diferentes a las suyas
  • Se deprimen con facilidad
  • Alteran sus ritmos circadianos. Duermen por el día y se mantienen despiertos durante la noche.

El mundo de los adolescentes Hikikomori es una celda que ellos se construyen de manera voluntaria y dentro de la cual es donde únicamente se sienten protegidos.

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El síndrome de los adolescentes Hikikomori

Existen opiniones encontradas de si los síntomas del comportamiento de los adolescentes Hikikomori pueden y deben ser tomados como los de una enfermedad de la psiquis.

Bien se catalogue como una enfermedad en sí que deba ser más investigada y tratada como tal o sea un trastorno de la personalidad por evitación (padecimiento ya conocido), lo que se sabe hasta el momento es que este síndrome tuvo sus orígenes en los adolescentes japoneses, pero en la actualidad se ha extendido hacia otras regiones, entre ellas, España.

Causas que motivan el auto encierro de los Hikikomori

Según planteamientos de los propios adolescentes y jóvenes Hikikomori algunas de las causas que motivan su auto encierro son:

  • La burla y el rechazo social que sufren en el colegio
  • La incapacidad para afrontar los rigores y exigencias de su vida
  • Fracasos amorosos
  • La poca confianza en sí mismos que los incapacita para mantenerse optimistas cuando les toca esforzarse para alcanzar sus metas
  • Falta de afecto en el hogar

¿Qué pueden hacer los padres de los adolescentes Hikikomori?

Para revertir la situación que afecta a toda la familia los padres de los adolescentes y jóvenes Hikikomori, primero que todo, deben solicitar ayuda psicológica.

En Japón algunas familias optan por darles tiempo a sus hijos y respetar su comportamiento; esperan pacientemente a que el joven en cuestión sienta la necesidad de salir por sí solo de su encierro. Pero en Eres Mamá creemos que las familias del mundo occidental no tienen paciencia para ello y así debe ser.

Nosotros somos seres sociales y necesitamos el contacto físico para estimular cerebro, emociones y todo lo que nos hace ser humanos. Por eso nuestra recomendación es clara:

No le lleves el plato de comida hasta su puerta, te pegues a ella esperando a escuchar algún ruido dentro de su habitación y te consueles con la idea de que “pronto va a pasar” y que solo debes darle tiempo.

Por ningún motivo permitas que tu hijo se aísle de ti al punto de que la habitación contigua a la tuya, de la noche a la mañana, se mantenga ocupada por una persona que no conoces.

Eres su madre y, como tal, es tu responsabilidad ayudarlo a vencer sus temores, ser feliz, crecer de manera sana y ser uno más del grupo de adolescentes que se escapa para irse a un río, que rompe la ventana del vecino con una pelota o te avergüenza cada vez que el director te llama para darte una queja suya.

Aun cuando ninguna de estas situaciones es la más ejemplar, estamos seguras de que muchas de las madres con hijos Hikikomori adorarían pasar por ella alguna vez.

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