9 maneras de enseñar a los niños a odiar la lectura

De la mano de un prodigio como fue el pedagogo y escritor Gianni Rodari, repasamos los errores más comunes a la hora de intentar atraer a los niños hacia la literatura. ¿Caíste alguna vez en alguno de ellos?

En el afán de introducir a los pequeños al fascinante mundo de los libros, muchas veces los adultos cometemos errores. Según el escritor y pedagogo italiano Gianni Rodari, hay varias formas de enseñar a los niños a odiar la lectura. Lamentablemente, caemos en ellas más de lo que pensamos.

Los beneficios de la lectura son innegables, tanto para niños como para los adultos. Permite una mejor comunicación, ampliar la disponibilidad de vocabulario y expresiones, estimula la imaginación, concentración y la incorporación de conocimientos, entre muchas otras cosas.

Por todo esto y también por gusto personal, muchos padres suelen recurrir a diversas estrategias para que los niños se hagan adeptos a los libros. La mala noticia para ellos es que esto no siempre da resultado. De hecho, muchas veces falla.

De acuerdo con Gianni Rodari, un pedagogo, escritor y periodista italiano fallecido en 2017, es posible enseñar a los niños a odiar la lectura, por paradójico que esto suene. ¿Cómo se hace? Basta con cometer algunos simples errores para provocar aversión donde queríamos sembrar interés.

9 maneras de enseñar a los niños a odiar la lectura según Rodari

Este escritor hizo enormes aportes en el ámbito de la pedagogía, sobre todo en lo relacionado con la literatura. Además, fue un exitoso creador de obras infantiles.

Muchos de sus artículos fueron publicados en la prensa italiana en las décadas de 1960 y 1970. En ellos, así como en su famoso ensayo Gramática de la Fantasía, Rodari daba consejos a padres, maestros y alumnos acerca de la escritura de historias.

No obstante, también ofrecía valiosas reflexiones acerca de los errores que estos actores cometen en el proceso educativo. Uno de ellos se titulaba 9 formas de enseñar a los niños a odiar la lectura y detallaba los siguientes puntos:

1.- “Presentar el libro como una alternativa a la televisión”

Para Rodari, negar un entretenimiento para reemplazarlo por otro es totalmente contraproducente. Lo que se logra, afirma, es crear una antinomia entre ellos que genere rechazo hacia uno.

La lectura es una actividad con enormes beneficios para los pequeños.

2.- “Presentar el libro como una alternativa a los cómics”

Este pedagogo afirmaba que el hecho de que a un niño le guste leer cómics no implica que le agraden otras lecturas. Si en un caso así la afición por otro tipo de lecturas no existe, ello nos indica que las causas de dicho interés son diferentes que las que generan el gusto por las historietas, sostenía.

3.- “Decir a los niños de hoy que los de antes leían más”

No debemos comparar a los niños de hoy, la famosa generación millennial, con el pasado. Viven en contextos totalmente diferentes y las herramientas a su alcance son otras, así como los estilos de vida también han variado.

4.- “Creer que los niños tienen demasiadas distracciones”

No porque un niño posea más tiempo libre se va a acercar a la lectura. Según Gianni Rodari, esto tendrá más que ver con el lugar que ocupen los libros en una cultura y en una familia en particular.

5.- “Echar la culpa a los niños si no les gusta la lectura”

¿Por qué sería culpa de los niños no verse atraídos por los libros? Hay muchas familias en las que los propios padres no leen ni siquiera el periódico. Sin embargo, son muy exigentes para con sus niños y sus pretensiones literarias.

Gianni, además, señala la responsabilidad del Estado, de la escuela pública y de la “alta cultura”. De acuerdo con sus palabras, esta es “siempre demasiado aristocrática para ponerse deberes pedagógicos”.

6.- “Transformar el libro en un instrumento de tortura”

Este autor se oponía a la idea de concebir los libros como un instrumentos para realizar actividades “más serias” y no como un fin loable en sí mismo. Para él, esto era un instrumento de tortura que preparaba para una vida de sufrimiento.

La escuela toma al niño como un medio sobre el cual se debe emitir un juicio.

7.- “Negarse a leer a los niños”

Leer un cuento, un poema o una breve historia a los niños —incluso desde pequeños— es una excelente manera de formar un vínculo de amor. Además, estimula su capacidad comunicativa y, por supuesto, es una gran vía para acercarlo a la lectura.

Muchos niños disfrutan de leer en grupos o con amigos.

8.- “No ofrecer una selección suficiente”

Un error en el que caen muchos adultos es regalar determinado libro a un niño y, si no lo lee, concluir que no le gusta la lectura. ¿Acaso nosotros leemos lo primero que se nos cruza? ¿Por qué no les damos a los niños la posibilidad de elegir una temática o un libro que les interese?

9.- “Obligar a leer”

La forma más efectiva de enseñar a los niños a odiar la lectura. Pocas cosas desagradan más a las personas que aquellas que les obligan a hacer. Pasa hasta con las pasiones.

Cuando uno hace algo por mero entretenimiento, nunca le dejará de gustar. Sin embargo, al tomarlo como un trabajo o un deber, la libertad se reprime y el disfrute pasa a ser pesar.

“Desde hace varios centenares de años, los pedagogos no dejan de repetir que, igual que no se puede forzar a un árbol a florecer fuera de temporada, cuando no existen las condiciones adecuadas, tampoco puede obtenerse nada de los niños a través de la obligación”
—Gianni Rodari—

Si eres madre y te interesa que tu niño desarrolle un gusto por la literatura, será mejor que consideres estas pautas. Estos métodos para enseñar a los niños a odiar la lectura vienen de la pluma de un referente, por lo que es seguro que algo de razón tienen.

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