¿Qué hacer cuándo tus hijos responden mal?

Marisol 29 enero, 2016

Tal vez, una de las cosas que puede sacar de quicio más rápidamente a los padres, es que los hijos respondan de una manera agresiva o grosera al hacerles un comentario o petición. En el momento que tus hijos responden mal, sigue los siguientes pasos.

Recuerda que lo más importante es no responder con la misma actitud a las provocaciones que se dan durante una discusión. Tú eres el adulto y debes evitar caer en la tentación de seguir una pelea sin sentido y en malos términos.

Tips para aplicar cuando tus hijos responden mal

1. Mantén la compostura. Cuando se presenta una situación de este tipo, lo menos conveniente es reaccionar de una forma adversa. La manera en que respondes puede debilitar o fortalecer la relación con tus hijos, así que debes ser muy cuidadoso. Si tu reacción es demasiado suave, tus hijos pueden repetir ese comportamiento inadecuado y si es demasiado estricta sentirán que no pueden expresarse.

2. Evita los gritos y las palabras en el momento en que no estás sereno, respira profundo y piensa bien lo que vas a decir. Detén la conversación hasta encontrar el momento en que ambas partes se encuentren en calma y puedan tener un acuerdo sensato.

3. Identifica cuáles son las causas que generan este tipo de situaciones. No siempre que tus hijos responden mal lo hacen por tener problemas contigo. Preocúpate por saber si hay una condición externa, ya sea en la escuela o en su círculo social que los tiene alterados. Si es así, no respondas con agresión, dirígete hacia la causa del problema y procura ayudar a que lo resuelva.

4. Mantén claras las reglas sobre los comportamientos que no son aceptables. Cuando estableces tus reglas familiares en compañía de los hijos, es necesario que se aclare del modo más específico posible cuál es el trato que se espera de los niños hacia los padres y otros miembros de su familia. Tener unos límites claros ayudará a que tus hijos lo piensen mejor antes de hablarte de una forma poco respetuosa.

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Recuerda que debes controlar el contenido audiovisual al que tienen acceso, muchos comportamientos irrespetuosos son resultado de la repetición de conductas que ven en su programa favorito o en un vídeo en Internet.

Cuida lo que ven y escuchan tus hijos tanto en la televisión como en el mundo real, no solo en familia sino en su entorno social inmediato en la escuela.

5. Recuérdales que toda acción tiene sus consecuencias. Después de haber determinado cuáles son los tonos de voz o las palabras que no son aceptables entre padres e hijos, aclárales que si sobrepasan estos límites habrá consecuencias que deben asumir. Quítales privilegios, tales como tiempo de juego, actividades de entretenimiento, asígnales tareas adicionales de casa u otro método que se haya acordado.

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No improvises a la hora de castigar una conducta inapropiada porque el problema puede empeorar. Recuerda que si desde el principio estableces normas, la convivencia será más sana para todos.

6. Actúa de la forma que esperas de tu hijo. Si con tu pareja las discusiones terminan en palabras insultantes que vienen y van, es natural ver que tus hijos responden mal. Trata a todas las personas de tu familia y de tu círculo social, de la forma en que es permitida y aceptada para tus hijos.

También es muy importante que te dirijas a tus hijos en una forma respetuosa para que vean que deben hablar en el mismo tono que usas con ellos. Evita el sarcasmo y las palabras rudas que pueden crear impacto negativo en tus hijos pequeños o adolescentes.

7. Reconoce cuándo actúan de una forma educada. Préstales especial atención cuando se comportan de una forma cortés y te demuestran respeto. Estimula las acciones que evidencian respeto hacia ti o cualquier otro miembro de la familia, no dejes pasar estas ocasiones para motivar las interacciones amigables bajo cualquier circunstancia.

8. Dales la atención suficiente. En muchas ocasiones la razón para que tus hijos respondan mal, es que se sienten ignorados. Dedica por lo menos una hora al día para escucharlo, hacerte partícipe de sus actividades y sumergirte en lo que está viviendo, desconéctate por un momento del teléfono móvil y los asuntos de trabajo para compartir con tus hijos.

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