7 errores frecuentes en la alimentación infantil

La alimentación infantil se gana gran parte de nuestra atención cuando somos padres. Que si el niño no quiere comer, que si solo le gustan los dulces. En el afán de conseguir que se alimenten, podemos cometer errores nutricionales o de adopción.

Enseñarles a comer no es tarea fácil, esto sucede en la mayoría de los casos. Si bien es cierto que algunos niños comen de todo y no dan mucho trabajo en este sentido, quizá también estemos cometiendo errores con ellos.

Del mismo modo, es fundamental que consideremos el momento de la comida, como un aspecto relevante su educación y desarrollo. Por medio de la alimentación, las personas también generan espacios para la convivencia y la socialización. ¿Cómo enseñarles a alimentarse? ¿Es posible incluirlos en nuestros proyectos alimenticios? Te contamos lo que debemos evitar.

Consejos para mejorar la alimentación infantil

 

En muchos aspectos de la vida, las posiciones extremas son perjudiciales. Por lo tanto, cuando exageramos en la manera de alimentar a los niños, sin duda podemos llegar a cometer errores. En la mayoría de los casos fallamos en el equilibrio, es decir, eliminamos algunos nutrientes y le damos de más algunos otros.

Existen  muchos mitos en cuanto a la manera como alimentamos a nuestros pequeños. ¿Qué hay de cierto en tales afirmaciones? ¿Puedo haber cometido un error irreversible? El conocimiento sobre el producto y las recomendaciones de los especialistas, pueden evitar daños irreparables.

7 errores que comúnmente cometemos en la alimentación infantil

No está bien prohibir ciertos alimentos

 

En el desarrollo del niño son requeridos muchos nutrientes. Por lo tanto, fallamos cuando prohibimos algún alimento en particular. Eliminar totalmente de la dieta alimentos como los dulces, chocolate o helado, pude provocar deficiencias notables. Algunas golosinas son menos nutritivas que otras, esas son las que debemos evitar.

En tal caso, lo más recomendable es alejarlos de los dulces que menos nutrientes aportan a su dieta. Del mismo modo, el consumo de estos alimentos debe ser equilibrado, nada de exagerar en su ingesta. Para evitar fallas en este suministro, es aconsejable que nosotros elijamos las golosinas que comerán y no ellos.

La forma en que servimos los vegetales

 

Es un hecho que queremos que los niños coman vegetales, pero no siempre los servimos de una manera atractiva. Servir vegetales aburridos no ayuda a que quieran comerlos. El aderezo de estos alimentos es muy importante, complementemos con queso, mantequilla o agregar algo de color. Existen muchas recetas por medio de las cuales podemos mejorar la presentación de nuestros platos infantiles.

A nadie le gusta que lo obliguen

 

Es habitual que algunos padres obliguen a sus hijos a comer. Este es sin duda uno de los errores más comunes en la alimentación infantil. Insistir para que coman cuando no quieren, no ayuda a que aprendan a hacerlo. Como hemos mencionado en otras oportunidades, el gusto por la comida lleva tiempo en formarse. Por lo tanto, los niños hacen muchas excepciones al momento de probar por primera vez algunas comidas.

Por lo general, el niño tiende a rechazar aquel alimento que le obligan a comer. Dejarlo elegir, no molestarnos si no quiere probar algo en particular, puede ser más beneficioso que obligarlo. Es conveniente mantenernos neutral, evitar los comentarios negativos y los castigos.

La medida del azúcar

 

Todos los alimentos en su estado natural tienen la cantidad de azúcar necesaria. Sin embargo, a veces cometemos el error de adicionar azúcar con la intención de mejorar el sabor. No es necesario endulzar productos como las frutas o los cereales. Por lo general, alimentos a base de trigo, maíz, chocolate y miel, ya vienen elaborados con la cantidad de azúcar suficiente. Las frutas mucho menos requieren aditivos especiales, tratemos de dárselas al natural.

Leche de vaca

 

Algunos especialistas consideran que no está bien darles leche de vaca a niños menores de tres años. En esta etapa la leche materna debe ser la prioridad, en su defecto la fórmula. Se cree que las proteínas, vitaminas y carbohidratos necesarios, no se hallan en los niveles adecuados en este producto.

Aunque la mayoría de las leches de fórmula está elaboradas a partir de la leche de vaca, están tienden a ser modificadas con este propósito.  Después de los tres años de edad, el niño puede tomar lácteos con más frecuencia, pero sin exagerar.

La cocina es para todos

 

Es un error impedir la entrada de los niños a la cocina, sobre todo cuando queremos que comiencen a desarrollar el gusto por la comida. La cocina es un especio especial para la familia y es un lugar donde se crean las muestras de amor de mamá. Aunque es recomendable tener precaución debido al fuego y objetos calientes, en ciertos aspectos el chico puede participar.

Involucrarlos en la preparación de algunas comidas, puede contribuir a que sienta más interés por comer. Se tiene entendido que aquellos niños que ayudan a preparar ciertas recetas, tendrán más disposición a probar mayor cantidad de alimentos.

Estigmatización de alimentos

 

En la mayoría de los casos sentimos aprensión por alimentos producto de la repostería y bollería, sin embargo, estos pueden aportar grasas necesarias. Como hemos dicho, el desarrollo de los niños requiere de la intervención de muchos nutrientes. Por lo tanto, estos productos no deben dejar ser incluidos en su dieta. No obstante, la moderación es importante, puesto que si lo comemos de más, puede ser perjudicial.

No es totalmente malo que consuman algún zumo envasado, pero estos no deben sustituir una fruta al natural. El zumo casero es más recomendable porque no contiene preservantes, azucares y vitaminas artificiales. Sin embargo, estigmatizar por completo los zumos envasados, también es un error.

 

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