Comer en familia fortalece nuestros lazos

Macarena 3 abril, 2017

Comer en familia debería ser el nutriente fundamental en la dieta de cada niño. Pues compartir la mesa con los diversos miembros del hogar tiene el don de fortalecer los lazos familiares. Así que no desaproveches estas deliciosas oportunidades diarias para fomentar la unión en casa.

En la actualidad las costumbres han cambiado. El cansancio de los padres luego de su arduo trabajo cotidiano o bien la predilección de los niños por la comida rápida lo han modificado todo. Pues, en definitiva, sentarse a disfrutar de la cena familiar se ha tornado cada vez menos frecuente.

Sin embargo, la ciencia se ha pronunciado al respecto de una manera sorprendente. Así, los especialistas sostienen que retomar la sana costumbre de comer en familia puede garantizar una buena salud. Incluso, son varios los puntos positivos que se han señalado en sus estudios.

Descubre en este artículo todos los beneficios que se desprenden de una costumbre tan bonita. Y tú, ¿almuerzas o cenas en familia? Pues luego de leer esta nota comenzarás a ver con otros ojos eso que creías como mero hábito de alimentación, mas reviste el impensado fortalecimiento de los vínculos.

Razones para comer en familia

En realidad, son varias las razones para retornar a ese saludable hábito de comer en familia. Por supuesto, todas ellas son de vital importancia no solo para la salud física individual sino también a nivel unión familiar.

En primera instancia, es innegable que comer en familia consigue mejorar la alimentación de tus hijos. Nada mejor que la comida casera hecha con amor y los nutrientes más nobles. Además, establece horarios de rutina e incentiva la colaboración infantil a la hora de poner la mesa.

padres con su hija en un restaurante

Por otro lado, es una realidad que el hecho de compartir la mesa ayuda a disminuir el riesgo de padecer determinados trastornos alimenticios y adicción a sustancias perjudiciales para la salud. Bulimia, anorexia y obesidad son algunas enfermedades que podrás evitar con este solo hábito.

Incluso se ha demostrado científicamente que comer en familia implica necesariamente un mayor consumo de frutas hortalizas y leche. En contraposición, disminuye la ingesta de gaseosas, grasas saturadas y trans. Sin dudas, un cambio de alto impacto en la nutrición y salud de los más chicos.

Por si todo ello fuera poco, el hecho de compartir una comida con nuestros hijos supone su imposibilidad de saltar comidas fundamentales, por ejemplo, el desayuno. El desayunar adecuadamente conlleva una mejor asimilación de los nutrientes esenciales, sumamente importante en el desarrollo de los chicos.

 Comer en familia, herramienta para fortalecer lazos

Si creías haberlo leído todo, te equivocas. Porque comer en familia tiene aún un beneficio más trascendente: unir a la familia. Se constituye entonces en una útil y valiosa herramienta capaz de fortalecer los lazos entre miembros del hogar.

Compartir un momento donde reinen el diálogo y donde se puedan compartir opiniones en familia es uno de sus dones. De allí puede que queden algunas anécdotas o la sensación de unidad que puede llegar a despertar este noble hábito.

Entonces, almorzar o cenar todos juntos en casa puede mejorar la comunicación en el hogar, así como también la capacidad infantil de relacionarse con otras personas. Sin dudas, sobran las razones para compartir al menos una comida diaria.

Desde luego, lo ideal es que comer en familia no resulte un momento poco feliz. Las comidas compartidas deben convertirse en momentos placenteros donde no quepan peleas ni discusiones. Lógicamente, si cada comida se pone oscura, comenzarán las deserciones en la mesa.

Por el contrario, si reina en el comedor o cocina una atmósfera agradable, lo más probable es que todos los miembros de la familia deseen repetir esa experiencia con gusto. Ante momentos inmaculados, tendrás el éxito asegurado. Así que dispone todo el hogar para conseguirlo.

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