7 errores de una madre primeriza

Viviana Schafer · 18 noviembre, 2018
Es común que una madre primeriza cometa errores. Conocer de antemano las equivocaciones en las que puedes caer te permitirá tomar las prevenciones necesarias para compensar tu falta de experiencia como mamá.

A toda madre primeriza le gustaría que su bebé nazca con un manual de instrucciones bajo el brazo para saber cómo criarlo y cuidarlo adecuadamente. Seguramente ya hayas leído todo lo que ha caído en tus manos sobre este tema, pero tienes que saber que aun así los errores de una madre primeriza son casi inevitables.

Si deseas conectar con tu bebé desde el primer día, en esta lista encontrarás las equivocaciones más comunes que podrías estar cometiendo o en las que puedes llegar a incurrir debido a tu falta de experiencia como mamá. ¿Te sientes identificada con alguna de ellas?

Los errores más frecuentes de una madre primeriza

Dudar de tu intuición

Cree en ti, estás capacitada para cuidar a tu bebé por naturaleza. El bebé no tiene las herramientas para expresar adecuadamente sus necesidades y tu instinto maternal es vital para su supervivencia.

Una vez que te conviertes en madre, tus sentidos se agudizan, el sueño se vuelve más ligero, tu cuerpo se vuelve resistente a la fatiga y al dolor para que puedas criar al niño de la mejor manera posible. Si confías en tus sentidos, en tu cuerpo, en tu instinto y en tu nuevo rol como madre, todo irá bien. Escucha a tu voz interior.

Creer que todo lo haces mal 

Aunque al principio no sepas si estás haciendo las cosas bien, tampoco creas que lo haces todo mal. Ten compasión contigo, es la primera vez que vives esto y lo estás haciendo lo mejor puedes, con mucho amor, voluntad y esmero. Eso es lo realmente importante.

La maternidad es un camino de aprendizaje continuo. No temas equivocarte, de todo se aprende. Libérate de los miedos, las exigencias y disfruta de ser mamá.

No cuidar de ti misma

Cuando eres mamá primeriza, toda tu atención está centrada en el recién nacido. No debes olvidar que es muy importante que sigas atenta al cuidado de tu cuerpo, de tu salud, y también de tu belleza. Tu bebé depende de ti, si tú estás mal, él lo percibe.

Come bien, hidrátate, sal a caminar con tu bebé, ponte guapa. Encuentra tiempo para descansar, tomar una ducha, embellecer tu pelo, arreglar tus manos y compartir momentos a solas con tu pareja, amigos y familia.

Algunos médicos especialistas recomiendan comenzar a recuperar la figura después de los 4 meses de haber dado a luz.

Esto permitirá que te sientas más segura y no estés tan pendiente de si haces algo mal. Cuidar de ti misma es una enseñanza que el niño agradecerá más adelante.

No pedir ni aceptar ayuda

No sientas culpa si necesitas alejarte de tu bebé por un rato. Está bien que pidas ayuda cuando estás cansada, también necesitas espacio para estar contigo misma o con tu pareja. Tu familia y amigos estarán encantados de ayudarte y de que aceptes su ayuda.

No pienses que eres egoísta por dejar a tu bebé a cargo de otra persona, eso no es cierto. A veces, el error más grande que puedes cometer es el de no pedir ayuda. Confía en las personas que cuidan de tu pequeño mientras tú tomas un descanso; relájate, piensa que lo están haciendo de la mejor manera y sé consciente de que lo van a tratar como si fuera un hijo propio.

Desplazar al padre de las rutinas de tu bebé

El padre cumple una función primordial en la vida del niño; por eso, debe involucrarse en el cuidado y las rutinas del bebé desde el primer momento. Para que el desarrollo del recién nacido sea integral, es necesario fortalecer el vínculo padre e hijo.

Es muy importante que confíes en tu pareja, que lo dejes cambiar el pañal y bañar al recién nacido. También que colabore al momento de dormir al niño, mientras lo lleva a dar un paseo. Si no dejas que lo haga, nunca lo aprenderá.

“Una vez que te conviertes en madre, tus sentidos se agudizan, el sueño se vuelve más ligero, tu cuerpo se vuelve resistente a la fatiga y al dolor para que puedas criar al niño de la mejor manera posible”

No salir de casa

Es muy probable que pienses que si te quedas en casa, el bebé no se enfermará. Nada más equivocado; es necesario para el niño salir y desarrollar anticiuerpos. Cuanto más aislado esté, más factible será que, cuando salga, coja alguna bacteria y se enferme. Para que esto no ocurra, tienes que salir con tu hijo a dar paseos cuando el pediatra lo indique.

Además, encerrada en casa estás más propensa a desarrollar depresión postparto. Debes evitar estar con personas enfermas, que fumen alrededor del recién nacido; asimismo, debes vestirlo adecuadamente según la temperatura. Utiliza tu sentido común a la hora de salir a la calle con tu bebé.

Uno de los errores de una madre primeriza es temer a salir de casa con el bebé.

No te quedes en casa, disfruta de pasear, permite que tu bebé confíe plenamente en ti y en la vida. De esa manera, cuando crezca, también aprenderá a confiar en sí mismo.

Dejar que llore

Dejar llorar al niño hasta que se canse es una teoría sin fundamento. El llanto es su única manera de expresarse; cuando llora, es porque necesita algo. Por eso, es menester que lo cojas, lo calmes y atiendas a sus necesidades. Es posible que tenga hambre o el pañal mojado, que se sienta mal, que tenga frío o calor, entre otras cosas.

Como ves, son muchas cuestiones las que deben considerarse y, desde luego, no se puede pretender que todo salga perfecto desde el inicio. No obstante, no te preocupes; lo harás de maravillas y tu hijo te lo agradecerá por siempre. ¡Disfruta de esta hermosa etapa de la vida sin remordimientos!